Un hidrolato es el resultado acuoso de la destilación por corriente de vapor de una planta. Durante este proceso, se generan dos fases: el aceite esencial y el hidrolato. El volumen de hidrolato obtenido es mucho mayor al del aceite esencial, pese a que curiosamente el procedimiento suele asociarse principalmente con la obtención del aceite. El hidrolato contiene la fracción molecular hidrosoluble de la planta, junto con pequeñas cantidades de compuestos aromáticos.

Los aceites esenciales son concentrados y liposolubles, ideales para aplicaciones localizadas, mientras que los hidrolatos, acuosos y suaves, destacan por su uso directo y seguro, incluso en población sensible.
Beneficios y aplicaciones de los hidrolatos
Algunos de sus beneficios más destacados incluyen:
- Propiedades terapéuticas: pueden ser antinflamatorios (como el de manzanilla romana), digestivos (menta piperita), cicatrizantes (lavanda) y calmantes del sistema nervioso (rosa damascena).
- Uso cosmético: hidratan, tonifican y calman la piel. Son ideales para tratar problemas como rosácea (siempreviva), eccemas y pieles reactivas (lavanda, manzanilla romana, aciano).
- Aplicaciones diversas: son aptos para baños relajantes, sprays faciales, enjuagues bucales y hasta como ingredientes en recetas gourmet (canela, azahar).
Elegir un hidrolato de calidad es esencial para garantizar su eficacia y efectividad
Hidrolatos para uso oral y tópico
Los hidrolatos se pueden clasificar en función de su uso:
- Uso oral: se suelen diluir en agua, con una dosis recomendada de una cucharadita de 5 ml por vaso, o 2 cucharadas soperas en 1 litro de agua para ir bebiendo a lo largo del día.
- Uso tópico: son perfectos para el cuidado de la piel, se pueden aplicar directamente mediante un spray, o en gasas empapadas para zonas pequeñas y localizadas.
Elegir un hidrolato de calidad es esencial para garantizar su eficacia y efectividad. Los hidrolatos orales, al no contener conservantes y presentar una composición acuosa predominante, deben refrigerarse entre 5 y 10°C una vez abiertos, y cada envase tiene que someterse a un proceso de esterilización para asegurar su uso. El uso de hidrolatos orales resulta interesante por su perfil de seguridad: presentan menor concentración aromática que los aceites esenciales, y son excelentes como antiinfecciosos o digestivos. Los cosméticos suelen incorporar conservantes naturales para prolongar su uso.
Ejemplos de uso
- Hidrolato de salvia esclarea (vía tópica): pulverizar sobre la piel para aliviar sofocos o síntomas causados por el síndrome premenstrual, o como spray relajante antes de dormir.
- Hidrolato de tomillo tuyanol (vía oral): diluir una cucharadita en un vaso de agua para resfriados o gripes, 2/3 veces al día.
- Hidrolato de laurel (vía oral): diluir 1 cucharada sopera en un vaso de agua para realizar enjuagues en caso de aftas, micosis o sequedad bucal.
- Hidrolato de jara (vía tópica): aplicar una gasa impregnada en el hidrolato para hemorroides, varices o sangrado post afeitado.
Por todo ello, los hidrolatos son extractos naturales muy útiles, que combinan seguridad, eficacia y versatilidad. Su aplicación es tan amplia como sus beneficios, y, en definitiva, merecen un lugar destacado en nuestra rutina de cuidado y bienestar diario.
Autora: Paula Hernández, Farmacéutica especializada en salud pública y aromaterapia. Responsable de formación de terpenic
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