La controversia sobre los alimentos ultraprocesados (AUP) se está intensificando a medida que crece la conciencia de los consumidores sobre los riesgos para la salud de estos productos, y las grandes empresas alimentarias enfrentan reacciones adversas en múltiples frentes. El próximo secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Robert F. Kennedy, Jr., ha calificado los AUP como “veneno”.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) planea exigir etiquetas de advertencia en los envases de estos productos. Además, se ha presentado una demanda histórica contra 11 grandes compañías de alimentos por parte de un adolescente de Pensilvania, quien afirma haber desarrollado diabetes tipo 2 y enfermedad del hígado graso no alcohólico debido al consumo de estos alimentos. Por su parte, el gobernador de California ha emitido una orden ejecutiva para tomar medidas drásticas contra los AUP. Además, el Proyecto Non-GMO está introduciendo un nuevo programa de certificación para alimentos no ultraprocesados.
“Ajeno a la experiencia humana previa”
¿Qué son los AUP? Lamentablemente, no hay una definición universalmente aceptada. La demanda en Pensilvania los describe como “sustancias comestibles producidas industrialmente que imitan los alimentos. Están compuestos de alimentos que han sido fraccionados en sustancias, químicamente modificados, combinados con aditivos y luego reensamblados mediante técnicas industriales como moldeo, extrusión y presurización”. La demanda afirma que los AUP son “ajenos a la experiencia humana previa”. El autor Michael Pollan los ha denominado “sustancias comestibles parecidas a los alimentos”.
Algunos ejemplos de alimentos ultraprocesados incluyen cereales de desayuno azucarados, refrescos/gaseosas, pan blanco, barras de chocolate con una larga lista de ingredientes, copos de puré de patata y barras de granola con saborizantes, azúcar añadida y conservantes, entre otros.
Según Michelle Perro, doctora en medicina y directora ejecutiva de GMOScience.org, los nutrientes se pierden en cada etapa del procesamiento de los alimentos. “Existen muchos problemas en los alimentos industrializados que son ultraprocesados, ya que el proceso en sí reduce la densidad de nutrientes y se utilizan disolventes como el hexano, que es un compuesto de benceno y un carcinógeno”, explica.
Empresas de alimentos bajo presión por fabricar productos adictivos y perjudiciales para la salud
¿Qué tan comunes son los ultraprocesados? Según algunas estimaciones, representan más del 70% de los productos alimenticios vendidos en los supermercados. Un estudio del Instituto Nacional de Salud de EE.UU. de 2019 encontró que más de la mitad de las calorías consumidas en EE.UU. provienen de alimentos ultraprocesados.
A pesar de su omnipresencia en el sistema alimentario de EE.UU., la mayoría de los consumidores no son conscientes de su consumo o están confundidos al respecto. Según una encuesta de Innova Market Insights, solo el 19% de los consumidores estadounidenses reconoció que los consume a diario. Sin embargo, como la mayoría no sabe definir qué son los AUP, el 44% los identificó únicamente como comida rápida o comida chatarra.
Como las drogas adictivas
Los utraprocesados están formulados con combinaciones precisas de azúcar, sal y grasa para activar respuestas placenteras en el cerebro, de manera similar a las drogas adictivas, según el Proyecto Non-GMO. El libro superventas de 2013 Salt Sugar Fat: How the Food Industry Hooked Us, de Michael Moss, documentó cómo la industria alimentaria manipuló estos tres ingredientes para crear alimentos insalubres y adictivos. La demanda en Pensilvania describe cómo las empresas de alimentos adoptaron las tácticas de la industria tabacalera para hacer que los AUP fueran adictivos, especialmente para los niños. La demanda sostiene: “Utilizaron su manual de estrategias del tabaco para llenar nuestro entorno alimentario con sustancias adictivas que son agresivamente comercializadas para niños y minorías”.
En diciembre pasado, el comisionado de la FDA, el Dr. Robert Califf, admitió durante una audiencia en el Senado de EE.UU. sobre la epidemia de diabetes y obesidad que la industria alimentaria está promoviendo alimentos adictivos. “La industria alimentaria ha descubierto que existe una combinación de dulces, carbohidratos y sal que estimula nuestro cerebro, y creo que es adictiva”, afirmó Califf. “Creo que involucra los mismos circuitos neuronales que están implicados en la adicción a los opioides”.
Los ultraprocesados están formulados con combinaciones precisas de azúcar, sal y grasa para activar respuestas placenteras en el cerebro, de manera similar a las drogas adictivas
El gobernador de California, Gavin Newsom, emitió recientemente una orden ejecutiva para tomar medidas contra los AUP. “La comida que consumimos no debería enfermarnos ni causarnos consecuencias de por vida”, declaró Newsom. “Vamos a trabajar con la industria, los consumidores y los expertos para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y crear un futuro más saludable para todos los californianos”.
Tal vez la FDA finalmente está captando el mensaje sobre los AUP. En enero, la agencia anunció la prohibición del uso del colorante Rojo No. 3 en los alimentos, después de años de presión por parte de defensores del consumidor. El Rojo 3 es un colorante sintético presente en cientos, si no miles, de productos ultraprocesados, en especial caramelos y dulces. Se ha vinculado con varios problemas de salud graves, particularmente en los niños.
Riesgos para la salud de los alimentos ultraprocesados
Cada vez más investigaciones están encontrando que los AUP están relacionados con serios riesgos para la salud, como cáncer, enfermedades cardiovasculares y hepáticas, y demencia. Algunos ejemplos incluyen:
- Una revisión de 2024 publicada en el British Medical Journal (BMJ) analizó 45 estudios con casi 10 millones de participantes. Encontró que el consumo elevado de AUP está vinculado a un mayor riesgo de muerte por cualquier causa y a 32 afecciones de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, trastornos mentales y diabetes tipo 2.
- Otro estudio del BMJ de 2019 encontró que “un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asocia de manera independiente con un aumento del 62% en el riesgo relativo de mortalidad por todas las causas”.
- Un análisis publicado en el American Journal of Nutrition en 2023 concluyó que “una dieta alta en AUP está asociada con un mayor riesgo de mortalidad y de muerte por causas no cardiovasculares”. Los investigadores recomendaron: “A nivel global, se debe fomentar la reducción del consumo de AUP”.
Según Perro, el jarabe de maíz de alta fructosa, utilizado en muchos alimentos ultraprocesados, está relacionado con la enfermedad del hígado graso metabólico. También advierte que los emulsionantes como la lecitina son tóxicos para el microbioma intestinal. “Pueden disminuir la actividad microbiana, y sabemos que el bienestar inmunológico, la producción de neurotransmisores y la síntesis de vitaminas dependen del microbioma”, afirma.
«Un cambio tectónico está en marcha»
¿Qué pueden hacer los consumidores para evitarlos? Consumir más alimentos frescos y enteros que sean mínimamente procesados, recomienda Perro. “Cuanto más frescos sean los alimentos que incluyas en tu dieta y que cocines o prepares tú mismo, mejor”, dice. “Comprar alimentos en el supermercado recorriendo la periferia (donde suelen estar los productos frescos) y en mercados de agricultores es una mejor opción. Lo ideal es minimizar la cocción y el procesamiento”.
Para ayudar a los consumidores, the Non-GMO Project está introduciendo un nuevo programa de verificación de alimentos no ultraprocesados. Además, TrueFood, una nueva base de datos gratuita desarrollada por el sistema de salud Mass General Brigham en Boston, ha sido diseñada para ayudar a los consumidores a identificar y evitar los AUP.
Un artículo reciente en Forbes advirtió a las empresas alimentarias que “un cambio tectónico está en marcha”. El artículo afirmaba: “Las grandes compañías de alimentos deben prepararse para un tsunami de cambios que las arrasará a menos que adopten nuevas estrategias en un mundo donde la gente está comiendo menos y evitando los alimentos procesados”.
Autor: Ken Roseboro. Artículo republicado con el permiso de The Organic & Non-GMO Report
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