Los humanos estamos hechos para movernos. Y, sin embargo, cada vez llevamos vidas más sedentarias. Esto nos afecta a nivel físico y mental, y es una de los principales factores de riesgo de muchas de las enfermedades crónicas actuales. Desgraciadamente, también está afectando a la infancia. A los niños y niñas, si se les da el espacio, juegan y se mueven espontáneamente, no hay que enseñarlos. Pero si los obligamos a pasar horas y horas sentados en pupitres, y luego pasan la tarde tumbados en un sofá viendo la TV o mirando cualquier pantalla… pues dejarán de hacerlo.

Actividad física
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La falta de actividad física es una de las causas de la epidemia de obesidad infantil del siglo XXI que afecta a casi uno de cada cuatro niños y niñas. La falta de ejercicio condiciona una menor masa ósea, menores habilidades psicomotoras, menores destrezas sociales y peor estado de ánimo.

Los bebés se mueven constantemente dentro del útero y, además, están sometidos al movimiento y vibración que origina la actividad física de su madre. Al nacer, siguen moviéndose. Excepto que estén dormidos, si observas a un bebé en su cuna verás continuos movimientos de brazos y piernas, rotaciones del tronco y la cabeza. Pero, además, los bebés están mejor si pasan el mayor tiempo en porteo, y no tumbados en una cuna. El porteo les recuerda al ambiente dentro del útero y los ayuda a digerir y descansar mejor.

A los niños y niñas, si se les da el espacio, juegan y se mueven espontáneamente, no hay que enseñarlos

Desde que empiezan a gatear, niñas y niños deberían hacer ejercicio a diario, siempre que sea posible en forma de juego al principio, y luego también en forma de uno o varios deportes que les gusten. A muchos niños a los que no les gusta ningún deporte sí les gusta el baile, y esta es una opción tan buena como cualquier deporte.

Aunque la mayor parte del ejercicio en la infancia es de tipo aeróbico, niños y niñas pueden y deben hacer ejercicios de resistencia adaptados a su edad. Aunque hasta hace un tiempo había controversia a este respecto, los estudios muestran que es seguro y beneficioso si se hace correctamente y puede mejorar el crecimiento y fortalecer músculos y huesos. Muchos deportes ya los incluyen de forma natural, al igual que gran parte del juego espontáneo que hacen ellos. Cada vez más, hay gimnasios que ofrecen programas de entrenamiento para niños y niñas basados en una combinación de ejercicios aeróbicos y de fuerza, suelen ser en grupo y se diseñan para que sean divertidos y no competitivos.

Sea cual sea el deporte o la actividad que elijáis, no dejéis que vuestra hija o hijo permanezca inactivo. Sin movimiento no hay salud, a ninguna edad.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.

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