Las cremas de frutos secos se han convertido en un imprescindible de la cocina saludable. Su textura cremosa, su sabor y su versatilidad las hacen ideales para desayunos, meriendas y todo tipo de recetas dulces y saladas. Además, cuando se elaboran únicamente a partir de frutos secos ecológicos, sin azúcares añadidos ni aditivos innecesarios, constituyen una forma sencilla de disfrutar de las propiedades nutricionales.
¿Qué son las cremas de frutos secos?
Las cremas de frutos secos se obtienen mediante la trituración de frutos secos hasta conseguir una textura fluida y untable. Dependiendo del producto, pueden elaborarse con frutos secos crudos o tostados, una elección que influye notablemente en su sabor y aroma. Las versiones crudas suelen presentar sabores más suaves y delicados, mientras que las tostadas ofrecen aromas más intensos.
Para un consumo habitual se recomienda elegir aquellas elaboradas con un único ingrediente, es decir, 100% frutos secos.
Valor nutricional
Las cremas de frutos secos destacan por su contenido en grasas insaturadas, proteínas y fibra, además de aportar vitaminas y minerales.
Gracias a su elevada densidad nutricional, resultan especialmente interesantes para deportistas, niños en etapa de crecimiento, personas mayores con poco apetito y personas vegetarianas o veganas. También son una opción práctica para enriquecer desayunos, meriendas o tentempiés.
Cada crema, un sabor diferente
Crema de cacahuete
Es una de las más populares y versátiles. Su sabor combina perfectamente con tostadas, fruta, yogur, gachas de avena o batidos. Se puede encontrar tanto en versión suave como intensa, o con trocitos de cacahuete, que aportan una textura más crujiente.
Crema de almendras
Presenta un sabor delicado y ligeramente dulce de forma natural. Resulta ideal para repostería, salsas o para aportar cremosidad a smoothies, yogures y gachas.
Crema de avellanas
Destaca por su sabor aromático y característico. Puede disfrutarse sola o combinada con cacao, una mezcla que se ha convertido en todo un éxito para desayunos y meriendas.
Crema de anacardos
Es una de las más suaves y cremosas. Su sabor neutro la convierte en una gran aliada para preparar salsas, cremas vegetales, postres o recetas veganas.
Más allá de los frutos secos
Además de las cremas de frutos secos, existen otras opciones muy apreciadas, como el tahín (elaborado a partir de sésamo), la de semillas de girasol o la de semillas de calabaza.
Asimismo, las cremas de cacao ecológicas, solas o combinadas con frutos secos, son una alternativa ideal para quienes buscan un toque más goloso.
En la cocina
Las posibilidades son prácticamente infinitas. Pueden utilizarse sobre pan y tostadas, mezclarse con yogur, kéfir o gachas de avena, acompañar fruta fresca, formar parte de salsas y aliños o incorporarse a bizcochos, galletas y otras elaboraciones de repostería.
En Veritas, siempre ecológicas
En Veritas encontrarás una amplia variedad de cremas de frutos secos con ingredientes procedentes de agricultura ecológica. Este método de producción no permite el uso de pesticidas ni fertilizantes de síntesis química, ni tampoco de ingredientes transgénicos, y restringe significativamente el uso de aditivos.
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