En las últimas décadas se ha observado un aumento de las micosis y al mismo tiempo un incremento de la resistencia a los fármacos convencionales, lo que ha llevado a la búsqueda de nuevos antifúngicos de origen natural.

mujer con candidiasis
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Entre las personas con mayor riesgo a padecer micosis o infecciones por hongos encontramos aquellas que tienen un sistema inmunitario debilitado, personas con VIH/SIDA, pacientes de cáncer y personas que toman medicamentos inmunosupresores. También son más propensas las mujeres sexualmente activas, las personas con obesidad, diabetes o que han seguido tratamientos prolongados con antibióticos y corticoides.

Los géneros de hongos más frecuentes en España causantes de micosis son, en el grupo de los dermatofitos, Trichophyton, Epidermophyton y Microsporum, y en el grupo de las levaduras, Candida, Aspergillus, Mucor, Malassezia, Neoscytalidium y Purporeocollum. En esta revisión nos centraremos en el abordaje de la candidiasis con activos naturales y daremos consejos dietéticos para controlar y prevenir la infección.

Lo primero a tener en cuenta es que la candidiasis es una infección oportunista causada por levaduras del género Candida spp. En condiciones normales, el hongo está presente en nuestro organismo, especialmente en la piel, la boca, el intestino y la vagina. Sin embargo, cuando el equilibrio natural se altera (por inmunosupresión, desequilibrio de la microbiota, cambios hormonales u otras causas), algunas especies de hongo pueden volverse patógenas y causar infecciones.

Las cándidas son organismos dismórficos y pueden existir en dos formas, como levadura que es la forma no invasiva, y como hifa (forma filamentosa) altamente invasiva, con mayor capacidad de penetración en tejidos y mucosas provocando infecciones más graves.

Tipos de candidiasis según zona afectada

tipos de candidiasis

El intestino se considera un reservorio de Candida, es decir, un lugar donde la Candida puede permanecer y luego volver a causar infecciones en otras áreas del cuerpo, como la vagina o la boca. Lo que explicaría que las candidiasis ya sean cutáneas, genitales o sistémicas, tengan en la mayoría de los casos su origen en el intestino. También las candidiasis recurrentes pueden ser un indicativo de que existe un sobrecrecimiento de Candida en el intestino y que solo el tratamiento de la zona afectada no será suficiente para erradicar la infección.

Cuando la candidiasis afecta el tracto digestivo, puede causar una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo el paso a la sangre de sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc.) que pueden actuar como antígenos alterando severamente el sistema inmunitario. Por otro lado, una excesiva permeabilidad intestinal puede, a su vez, deteriorar los receptores nutricionales celulares, favoreciendo la malabsorción y, dando como resultado, una desnutrición.

El tratamiento de la candidiasis debe englobar dos puntos principales: su eliminación y su prevención

Las cándidas en su estado fungal pueden producir hasta 80 productos tóxicos, como por ejemplo el etanol y el formaldehido, pero entre todos ellos el más abundante es el acetaldehído. Esta sustancia altamente tóxica es producida por las cándidas al convertir el azúcar en alcohol. Parte de los efectos del acetaldehído son:

  • Formación de sustancias vasoactivas, como la adrenalina, produciendo síntomas como nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos.
  • Interferencia con los receptores de la acetilcolina, importante para la memoria y el sistema nervioso.
  • Producción de histamina.
  • Bloqueos en la formación de neurotransmisores, lo cual puede causar depresión, insomnio e incapacidad de respuesta ante el estrés.
  • Destrucción de la vitamina B6, la cual es importante para la protección de las membranas mucosas, el fortalecimiento del sistema inmunitario, el equilibrio del sistema hormonal y la producción de ácido clorhídrico y enzimas digestivas.
  • Depresión del sistema inmunitario.
  • Destrucción del glutatión y la cisteína, necesarios para desintoxicar el organismo.
  • Bloqueo de los receptores hormonales.

Las cándidas también pueden interferir en la conversión de la vitamina B6 en su forma activa, el piridoxal-5- fosfato. Esto puede causar síntomas como retención de líquidos, depresión, irritabilidad, temblores musculares o calambres, falta de energía y piel muy seca.

Debido al grado de toxicidad en el que se encuentra el paciente con candidiasis, el hígado tiene que filtrar una gran cantidad de tóxicos. Para que esto ocurra, las dos fases de desintoxicación de este órgano, la fase 1 y 2, requieren nutrientes como el zinc, selenio, cobre, magnesio, vitaminas B y C, glutatión, sulfuro, glicina y ácidos grasos esenciales, que debido a la mala absorción intestinal es muy posible que no se encuentren en las cantidades necesarias para que la desintoxicación se lleve a cabo de forma óptima, generándose un proceso de autointoxicación.

Los pacientes con candidiasis crónica pueden presentar síntomas muy variados como:

  • Fatiga
  • Malestar general
  • Dolores de cabeza
  • Distensión abdominal
  • Diarreas y/o estreñimiento
  • Indigestión
  • Ardor estomacal
  • Deseo de comer carbohidratos (dulces, pasta, pan, etc.)
  • Depresión
  • Mareos
  • Sensación de resaca por las mañanas
  • Dolor de articulaciones y músculos
  • Molestias vaginales (picores, irritación, heridas etc)
  • Retención de líquidos
  • Insomnio
  • Infecciones crónicas
  • Alergias
  • Picor anal
  • Congestión nasal
  • Problemas de uñas

Por tanto, la candidiasis no se limita a una sintomatología localizada, en muchas ocasiones el paciente no diagnosticado puede reportar otros síntomas que pueden pasar desapercibidos.

La candidiasis no se limita a una sintomatología localizada, en muchas ocasiones el paciente no diagnosticado puede reportar otros síntomas que pueden pasar desapercibidos

Tratamiento de la candidiasis: dieta y suplementos

El tratamiento de la candidiasis debe englobar dos puntos principales: su eliminación y su prevención. Por esto, es importante corregir las causas que contribuyen al desarrollo de la enfermedad.

Como primer paso en el tratamiento es importante preparar el terreno y empezar con una dieta que nos ayude a debilitar la cándida, al menos durante 2-3 semanas. Para ello se deben restringir los alimentos que alimentan el crecimiento del hongo.

Alimentos a evitar:

  • Alimentos que contienen azúcares (azúcar, miel, siropes, refrescos, kétchup, cereales de desayuno, productos de bollería y pastelería, postres, helados).
  • Fruta rica en azúcar.
  • Productos lácteos azucarados.
  • Bebidas alcohólicas y cerveza sin alcohol.
  • Alimentos que contienen levaduras como el pan, pizzas, cubitos del caldo.
  • Patatas, castañas y boniatos.
  • Productos fermentados con levaduras como el vinagre, la salsa de soja, el chucrut.
  • Cereales con gluten (trigo, avena, centeno, cebada, kamut, espelta).
  • Maíz.
  • Café.

Alimentos a potenciar:

  • Pescado, marisco y huevos.
  • Carnes blancas.
  • Vegetales frescos.
  • Legumbres.
  • Frutos secos y semillas (calabaza, sésamo, girasol, lino, chía, cáñamo).
  • Arroz, quinoa, trigo sarraceno, amaranto y mijo.
  • Tostadas de trigo sarraceno o tortas de arroz.
  • Harina de estos cereales y harina de garbanzos.
  • Pasta de quinoa, sarraceno o legumbres.
  • Limón, aguacate y coco.
  • Tofu.
  • Algas.
  • Aceite de oliva y de coco (el aceite de coco si se guarda en la nevera se solidifica y puede servir como mantequilla).
  • Zumos vegetales (excepto de zanahoria y remolacha).

Durante la fase de preparación es posible que se experimenten crisis de desintoxicación. Si el paciente tiene dificultades digestivas puede ser de ayuda la toma de complementos de enzimas digestivas y/o clorhidrato de betaína en caso de aclorhidria.

Como primer paso en el tratamiento es importante preparar el terreno y empezar con una dieta que nos ayude a debilitar la cándida

Tratamiento con fitoterapia

Pasada esta primera fase, ya podremos introducir los agentes antimicóticos naturales. Para ello proponemos una selección de aceites esenciales quimiotipados. Estudios microbiológicos indican que Candida albicans presenta una alta sensibilidad a los aceites esenciales, en comparación a los principales medicamentos antimicóticos utilizados (clotrimazol, itraconazol and fluconazol).

El mecanismo de acción de los aceites esenciales y los fármacos antifúngicos es diferente. Los azoles por ejemplo ejercen un efecto fungistático, induciendo una inhibición parcial del crecimiento de las células fúngicas (Di Bonaventura et al. 2004); asociados con frecuencia a una alta toxicidad para los tejidos y con resistencia a los medicamentos (Arikan y Rex 2007).

Mientras que los aceites esenciales de orégano, tomillo y ajedrea actúan principalmente sobre la pared celular y las membranas de la levadura desarrollando propiedades como fungicidas. Entre los aceites esenciales más eficaces contra C. albicans destacan la ajedrea y el orégano. Consiguiendo en los estudios publicados una tasa inhibición en el 85% de los aislados tratados con orégano y aceites de ajedrea, de ≥200% en comparación con el clotrimazol (E. Bona et al. 2016).

El interés terapéutico del carvacrol reside en que este puede impedir el crecimiento de diferentes formas morfológicas de C. albicans, incluidas levaduras, hifas y biofilms. Este ha demostrado actividad específica contra los biofilms de un gran número de especies de Candida como C. albicans, C. glabrata y C. parapsilosis. El carvacrol puede actuar como disruptor y despolarizador de la membrana plasmática de la Cándida uniéndose a proteínas de membrana e interfiriendo con la comunicación intracelular.

El timol y el carvacrol actúan inhibiendo el paso de levaduras a hifas

El aceite esencial de tomillo inhibe el crecimiento de Candida albicans, Candida tropicalis, C. parapsilosis y C. glabrata (Ahmad et al; Sakkas H et al). El timol actúa sobre la membrana celular de Candida spp, uniéndose al ergosterol lo que conduce a una alteración de la permeabilidad de la membrana.

Completan la acción antifúngica de los aceites esenciales otros extractos de plantas y activos como son el ácido caprílico presente en el aceite de coco, el ajo, el lapacho y la equinácea. Para la recuperación de las mucosas será importante la toma de L-glutamina, zinc y vitamina A que actúan como nutrientes reparadores.

Mantenimiento

En la medida que avanza el tratamiento será necesario reequilibrar la microbiota intestinal. En este punto podemos aconsejar un complemento probiótico de amplio especto que ayude a la restablecer la microbiota oral, digestiva, intestinal y genitourinaria. Estos probióticos actuarán en la fase de mantenimiento y tendrán un papel decisivo para su prevención.

También en esta etapa, en la que la infección ha sido controlada y hemos reparado la función barrera de la pared intestinal y la microbiota, será un buen momento de revisar el estado nutricional del paciente de forma personalizada para restablecer posibles deficiencias nutricionales provocadas por la candidiasis.

En todo momento el tratamiento requiere mucho apoyo al paciente, y hacerle saber que algunos síntomas pueden empeorar en el trascurso del mismo, por lo que será importante fomentar la constancia informándole correctamente en todas las etapas del proceso.

Autora: Marta Nogués, Departamento técnico Natur Import

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