En el corazón del Paraíso de las Manzanas, el concepto de excelencia agrícola se fusiona con la valorización de las personas que diariamente hacen posible esta realidad productiva, en la que hombres y mujeres trabajan en sinergia, con absoluta dedicación y competencia en las fincas tradicionales y en las empresas familiares.
Valorar su labor se alinea perfectamente con el quinto pilar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, dedicado íntegramente a la igualdad de género. Precisamente sobre estas bases se asienta la institución del Año Internacional de las Mujeres Agricultoras, proclamado por la FAO para poner en valor el papel crucial de las mujeres en el sector agroalimentario: una oportunidad para destacar cómo las figuras femeninas contribuyen a múltiples niveles a la calidad, la estabilidad y la capacidad futura de la pomicultura en Val Venosta.
Monika Ohrwalder, un liderazgo que apuesta por la colaboración
Un ejemplo de ello es Monika Ohrwalder, directora de la cooperativa Mivor, quien encarna la evolución del liderazgo agrícola contemporáneo.
¿Qué significa para ti el liderazgo en una cooperativa agrícola?
Para mí, el liderazgo en una cooperativa significa, sobre todo, desarrollar soluciones de manera conjunta y evolucionar continuamente. En el centro se encuentran una comunicación transparente, el trabajo en equipo y un clima de respeto mutuo. La confianza de nuestros socios y colaboradores tiene un valor muy importante para mí.
¿Qué mensajes quieren transmitir como cooperativa a las productoras, a las jóvenes y a las empresas familiares?
No importa el género, sino la competencia, el compromiso, la confianza en uno mismo y la personalidad. Quiero animar a las mujeres a ser menos modestas, a confiar más en sus propias capacidades y a construir activamente su propio camino.
¿Qué papel desempeñan las mujeres en la calidad y el futuro de la pomicultura en Val Venosta?
Las mujeres están activas en todos los ámbitos, desde el cuidado de las plantaciones hasta las decisiones organizativas y empresariales. Su compromiso, atención y conciencia respecto a la protección del suelo y del territorio son factores esenciales para el éxito a largo plazo y para el futuro de la pomicultura en Val Venosta.
El profundo vínculo con la finca: la experiencia sobre el terreno de Sandra Alber
La perspectiva concreta del trabajo y de la producción agrícola femenina encuentra su máxima expresión en la experiencia de Sandra Alber, futura propietaria de la finca Rumplerhof. Se trata de una finca histórica que ya va casi por su cuarta generación y se dedica al cultivo de manzanas ecológicas, la cual, con su inminente relevo oficial, pasará por segunda vez a manos femeninas.
¿Cuáles son las características que, en tu opinión, definen a un liderazgo femenino?
Creo que las mujeres aportan muchas cualidades de gran utilidad e importancia en una empresa agrícola. Entre ellas destacan la organización, la planificación, el pensamiento económico, la contabilidad, la comercialización, la comunicación tanto con los colaboradores como hacia el exterior, las competencias sociales, la perseverancia, la resiliencia y la capacidad de soportar la carga mental, cualidades fundamentales para la gestión empresarial del futuro.
¿Qué estrategias podrían contribuir a aumentar la presencia de mujeres en el sector agrícola?
Para que a las jóvenes les resulte más sencillo y natural asumir responsabilidades en la finca, sin duda sería útil visibilizar una mayor presencia femenina en la agricultura y superar ciertos prejuicios, como la idea de que las mujeres no son lo suficientemente fuertes para determinados trabajos o que no saben conducir bien un tractor. Como ya he dicho, cuando hay interés, todo se puede aprender. En este sentido, también sería interesante un programa de formación continua específico para mujeres, con cursos y vías de actualización.
¿Qué mensaje le darías a una mujer que quiera emprender tu misma carrera profesional?
Confía en ti misma y en tus capacidades. Las mujeres podemos hacer mucho más de lo que solemos creer. Sigue tu pasión y no dejes que los demás te menosprecien. Hoy en día, la agricultura no solo requiere esfuerzo físico, sino también conocimientos, organización, creatividad y versatilidad. Las mujeres pueden dirigir una empresa agrícola con el mismo éxito y contribuir activamente a dar forma al futuro de la agricultura.
Un sector en constante evolución hacia la paridad total
La transición hacia una agricultura cada vez más inclusiva, moderna y paritaria representa ya un objetivo estructural para todo el sistema frutícola del valle. Para refrendar esta clara visión estratégica, la intervención de Martin Pinzger, Director de VIP, traza las perspectivas futuras de todo el sector territorial.
Estos ejemplos muestran cómo las mujeres en Val Venosta contribuyen a múltiples niveles a la calidad, estabilidad y capacidad futura de la pomicultura en las fincas tradicionales, en las empresas familiares y en las cooperativas.
Esta sinergia entre competencias de gestión y pasión por la tierra representa el verdadero motor de un sector hortofrutícola moderno, resiliente y económicamente sostenible. Al poner en valor el papel femenino en todos los niveles de la cadena de suministro, VIP no solo responde a los objetivos globales de igualdad, sino que consolida la eficiencia de su propia estructura productiva. El Paraíso de las Manzanas se proyecta así hacia el futuro, respaldado por una comunidad unida, inclusiva y constantemente orientada a la excelencia comercial y territorial.
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