A principios del siglo pasado, el médico francés Paul Carton (1875-1947) desaconsejaba el vinagre en la cocina para evitar indigestiones. Era una opinión poco fundamentada, pero bastante mayoritaria en personas naturistas-vegetarianas de aquella época.

Apple cider vinegar
123rf Limited©yanadjana. Vinagre de manzana

Es cierto que todavía hoy muchas personas prefieren sustituirlo por unas gotas de limón en su ensalada y que conviene descartar la gran mayoría de vinagres de vino, pero también lo es que cada vez se conocen mejor las bondades de algunos fermentados, como el vinagre de sidra de manzana para la salud de nuestra microbiota intestinal.

Además, su popularidad ha crecido en todo el mundo al conocerse una de sus cualidades: ayuda a adelgazar.

Un buen aliado para perder peso

Hoy sabemos que algunos vinagres, como el de sidra de manzana (el de sidra de pera no está suficientemente estudiado), son otro excelente alimento fermentado para la microbiota intestinal, con efectos tan beneficiosos como los del jugo de col fermentada o chucrut, por ejemplo.

Hay que recordar que el vinagre de manzana estimula la “quema” de grasa, pero, aunque no la “quema” por sí solo, es un excelente aliado para perder peso: su principio activo, el ácido acético, ayuda a controlar los picos de glucosa, aumenta la sensación de saciedad (retrasa un poco el vaciado del estómago) y reduce la hinchazón abdominal. Un vaso de vinagre de manzana por la mañana suele estimular bastante bien la digestión. De todas formas, para adelgazar hace falta algo más que este vaso: un cambio de alimentación sigue siendo imprescindible si queremos tener éxito con la pérdida de grasa.

Podemos lavar los alimentos que se consumen crudos con una solución de vinagre diluido en agua para eliminar eventuales parásitos

Antifatiga y desintoxicante

El vinagre de manzana aporta ácido málico, un compuesto abundante en las manzanas ácidas, en frutas y verduras de sabor ligeramente agrio y en nuestro propio organismo. También ayuda a obtener energía a partir de los carbohidratos, por eso es magnífico en personas con síndrome de fatiga crónica y fibromialgia. Y posee asimismo una acción quelante de los metales pesados (los “atrapa” y facilita su eliminación).

En uso externo es eficaz en caso de infecciones por hongos: en caso de “pie de atleta” se recomienda remojar a diario los pies con vinagre.

Es además un bactericida eficaz en diversas afecciones de la piel. Se puede mezclar con arcilla en la elaboración de mascarillas para el tratamiento del acné, o aplicar varias veces al día con un vaporizador o un trocito de algodón en las zonas afectadas por psoriasis, eczemas, urticaria o rosácea.

Si viajamos a países donde escasea la higiene, podemos lavar los alimentos que se consumen crudos, como ensaladas y frutas, con una solución de vinagre diluido en agua para eliminar eventuales parásitos.

De la manzana al vinagre

Muchos vinagres de manzana ecológicos proceden de huertos tradicionales o pequeños lagares. Esto protege la biodiversidad, conserva variedades antiguas de manzana y fortalece la economía regional. Como es lógico, para elaborar vinagre ecológico solo se utilizan manzanas ecológicas.

El proceso de elaboración es tradicional: primero, las levaduras transforman el azúcar natural del zumo de manzana recién prensado en alcohol. Después entran en acción las bacterias acéticas: gracias al oxígeno y a la fermentación natural, la sidra se convierte en vinagre.

Apple with measuring
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El vinagre ecológico no puede tratarse con azufre. Además, los productos bio no se pasteurizan y los turbios naturales tampoco se filtran. Muchos vinagres ecológicos claros son además veganos, ya que sus fabricantes prescinden deliberadamente de clarificantes con proteínas animales.

Filamentos. Los vinagres ecológicos son tan naturales que las bacterias acéticas siguen activas. A veces esto se percibe en forma de vetas marrones o de una masa gelatinosa: es la “madre del vinagre”.

Lejos de indicar una pérdida de calidad, es más bien lo contrario: esta “madre” contiene bacterias vivas del vinagre, hierro y compuestos con efecto protector celular. Así que puede consumirse sin problema (en la producción convencional, las bacterias suelen controlarse con azufre o antioxidantes para impedir la formación de esa “madre”).

Elaborar en casa el vinagre de sidra de manzana

Primero, la sidra. Se hierve un tarro de cristal vacío para asegurar que no interfiere ninguna bacteria que pudiera estar presente.

  • Lavar bien las manzanas, dejando la piel y cortarlas en trozos.
  • Después se dejan macerar varios días, para poner en marcha su fermentación natural. Esto significa que las bacterias vendrán a nutrirse del azúcar de las manzanas y soltarán un poco de ácido, de alcohol y de gas carbónico (lo que hace a la sidra chispeante).
  • Una vez terminada esa fase, las manzanas se aplastan para extraer su zumo (que a partir de entonces ya es considerado sidra). El líquido resultante se guarda en una botella y se cierra herméticamente.

El vinagre posee una acción quelante de los metales pesados (los “atrapa” y facilita su eliminación)

¿Cuánto vinagre podemos tomar?

En las dietas depurativas, o para eliminar toxinas, es suficiente mezclar una cucharadita de vinagre de manzana en el tercio de un vaso de agua y tomarlo a pequeños sorbos, dos o tres veces al día. En caso de intoxicación alimentaria se toma un cuarto de cucharadita de vinagre de manzana puro cada quince minutos, hasta que se produzca un alivio en los síntomas.

Si alguien se decide por una cura con vinagre de manzana, recordad que ocurre algo similar e los efectos del limón, y no debería beberse sin diluir. En estado puro, su acidez ataca el esmalte dental y puede irritar las mucosas de la boca y del esófago.

Cuando tomarlo

Lo ideal es beberlo unos 30 minutos antes de tu comida principal por la mañana. Conviene elegir un vinagre de manzana ecológico, que contenga la “madre”, sin filtrar ni pasteurizar, para obtener más probióticos.

En todo caso, en estos usos el vinagre de sidra de manzana no tiene efectos secundarios ni contraindicaciones. ¡Ni tampoco cuando lo usamos como aliño en las ensaladas!

Autor: Jaume Rosselló, Editor Especializado en Salud y Alimentación.

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