La transpiración es una función natural y esencial que ayuda a regular la temperatura corporal y mantener el equilibrio del organismo. El sudor es prácticamente inodoro; el olor corporal aparece cuando interactúa con las bacterias presentes de forma natural en la piel.
Por ello, los desodorantes forman parte de la rutina de higiene diaria de muchas personas. La importancia de esta categoría se refleja en su crecimiento: el mercado español de desodorantes y antitranspirantes superó los 335 millones de euros en 2023, un 8,24% más que el año anterior. Sin embargo, no todos funcionan igual. Algunos reducen temporalmente la transpiración, mientras que otros controlan las bacterias responsables del mal olor, absorben la humedad o aportan fragancia, permitiendo que la piel continúe su proceso natural de sudoración.
El auge de la cosmética natural ha popularizado términos como «sin aluminio», «cristal de alumbre» o «ingredientes minerales». Pero ¿qué significan realmente? ¿Es lo mismo un desodorante que un antitranspirante?
¿Desodorante o antitranspirante?
Los desodorantes controlan principalmente el olor corporal. No detienen la sudoración, sino que ayudan a reducir el olor que aparece cuando el sudor interactúa con las bacterias de la piel. Pueden actuar sobre estas bacterias, absorber la humedad o aportar fragancia.
Desodorantes
Controlan principalmente el olor corporal. Pueden actuar sobre las bacterias, absorber la humedad o aportar fragancia sin detener la sudoración.
Antitranspirantes
Están formulados para reducir la transpiración. Generalmente contienen sales de aluminio que, al disolverse en el sudor, forman temporalmente una estructura gelatinosa en los conductos sudoríparos, reduciendo la cantidad de sudor que llega a la superficie.
Los antitranspirantes están formulados para reducir la transpiración. Generalmente contienen sales de aluminio que, al disolverse en el sudor, forman temporalmente una estructura gelatinosa en los conductos sudoríparos, reduciendo la cantidad de sudor que llega a la superficie. Este efecto es temporal, ya que la transpiración sigue siendo un proceso fisiológico esencial.
Esta diferencia permite elegir el producto según las necesidades: reducir la humedad visible o controlar el olor manteniendo la sudoración natural.
La transpiración sigue siendo un proceso fisiológico esencial
Aluminio en desodorantes
En cosmética, «aluminio» hace referencia a sales como el clorhidrato de aluminio o el cloruro de aluminio, no al metal puro. Su función es reducir temporalmente la sudoración al formar un tapón gelatinoso que limita el flujo de sudor.
La seguridad de estas sales se ha debatido, especialmente por posibles vínculos con problemas como el cáncer de mama o determinadas afecciones neurológicas. Aunque algunos estudios observacionales han analizado los niveles de aluminio en tejidos humanos, las evaluaciones científicas y regulatorias no han establecido un vínculo causal entre el uso de antitranspirantes con aluminio y estos problemas cuando se utilizan según las indicaciones.
La tolerancia individual puede variar. En algunas personas, especialmente con piel reactiva o tras el afeitado, pueden provocar irritación o sensibilidad. En determinados casos, los dermatólogos pueden recomendar ajustar su uso, por ejemplo, ante algunas afecciones cutáneas.
En definitiva, optar por un antitranspirante con aluminio o por un desodorante sin aluminio depende de las necesidades y preferencias de cada persona.
Alumbre: ¿una alternativa mineral?
El alumbre, también conocido como «cristal de alumbre» o «desodorante mineral», es una opción popular dentro de los desodorantes naturales. Se utiliza por sus propiedades astringentes y por su capacidad para crear un entorno menos favorable para las bacterias responsables del mal olor.
Aunque a veces se presenta como una alternativa «sin aluminio», el alumbre es una sal mineral que contiene aluminio. La forma más habitual en cosmética es el alumbre de potasio (sulfato de aluminio y potasio).
A diferencia de las sales de aluminio utilizadas en los antitranspirantes, el alumbre no reduce significativamente la transpiración. Actúa principalmente sobre la superficie de la piel, ayudando a controlar el olor mientras permite que continúe la sudoración natural.
Otros ingredientes comunes en desodorantes naturales
Muchos desodorantes naturales combinan ingredientes que ayudan a controlar el olor o absorber la humedad sin impedir la transpiración:
Bicarbonato de sodio: neutraliza los olores al modificar el pH de la piel, aunque su alcalinidad puede irritar a algunas personas.
Hidróxido de magnesio: ayuda a controlar el olor sin bloquear la sudoración y suele considerarse una alternativa más suave al bicarbonato.
Almidones y polvos absorbentes: como el arrurruz, la tapioca o el almidón de maíz, absorben humedad y aportan sensación de sequedad.
Aceites esenciales y extractos botánicos: aportan fragancia y pueden contribuir al control del olor por sus propiedades antimicrobianas, aunque deben tenerse en cuenta las sensibilidades individuales.
Ingredientes a base de zinc: como el ricinoleato de zinc o el óxido de zinc, ayudan a reducir el olor al capturar moléculas responsables del mismo.
No existe un producto ideal para todos. La elección depende del nivel de transpiración, la sensibilidad de la piel, las necesidades y las preferencias personales.
¿Cómo elegir un desodorante?
No existe un producto ideal para todos. La elección depende del nivel de transpiración, la sensibilidad de la piel, las necesidades y las preferencias personales. Conocer la función de cada ingrediente permite tomar decisiones más informadas y tener expectativas realistas.
Como guía general:
Si se busca reducir la transpiración: los antitranspirantes con sales de aluminio están específicamente diseñados para disminuirla temporalmente.
Si se quiere controlar el olor manteniendo la sudoración natural: ingredientes como alumbre, bicarbonato, magnesio, compuestos de zinc o extractos botánicos pueden ayudar.
Para pieles sensibles: las fórmulas con menos potenciales irritantes, como algunas opciones sin alcohol, pueden tolerarse mejor.
En definitiva, elegir un desodorante es una decisión personal. La clave es comprender cómo funcionan los distintos ingredientes y seleccionar la fórmula que mejor se adapte a las necesidades y expectativas individuales.
Autoras: Paula Gómez de Tejada, Global Communications y Public Relations Manager de NATRUE, y Aida Martínez, Certification Manager de NATRUE.
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