La producción y elaboración de vinos ecológicos crece en Catalunya, hasta el punto de que el viñedo es el principal cultivo ecológico en el territorio. Pero, ¿cómo se certifican los vinos ecológicos? Esta mañana, el equipo de Bio Eco Actual ha podido asistir a una visita guiada organizada por el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE) en la finca de Collbaix – Celler el Molí para conocer de primera mano cómo se llevan a cabo las inspecciones en producción ecológica en Catalunya en cultivos de vid y olivo.

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©Bio Eco Actual. Finca de Collbaix – Celler el Molí, en Rajadell (Manresa)

Las garantías de la certificación

La certificación ecológica ofrece la garantía a los consumidores de que los métodos utilizados para la obtención de los alimentos ecológicos se ajustan a la normativa europea de producción ecológica. El organismo encargado de llevar a cabo este control en Catalunya es el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE), que desde 1994 verifica el cumplimiento de la normativa ecológica marcada por la Unión Europea.

Para optar o renovar la certificación ecológica, los operadores deben inscribir su actividad en el registro del CCPAE y superar una inspección técnica anual asegurando que se cumple con los estándares de producción ecológica, regulados por una normativa europea. Asimismo, los operadores también pueden tener visitas y recopilaciones de muestras adicionales para asegurar que no ha habido ninguna práctica impropia del cultivo ecológico.

El proceso de certificación, paso a paso

Durante la inspección, se realiza un análisis de la finca y el área de actividad a cargo de un técnico inspector del CCPAE, que se encarga de verificar los datos del registro sobre el terreno. Se visita tanto el área de producción, como el área de elaboración y comercialización, con el objetivo de observar el estado de los cultivos y las instalaciones. También se analizan las especies cultivadas, las semillas utilizadas y la presencia de leguminosas y los niveles de nitratos, comprobando la ausencia del uso de herbicidas y otras sustancias de síntesis química, entre otros aspectos.

“Hay que tener en cuenta que la planta es un ser vivo y debe tener las condiciones óptimas para vivir. Todo esto va ligado al sistema de trabajo de la tierra. Si perdemos la planta, lo perdemos todo”, remarca Josep Maria, cuarta generación al frente de Collbaix – Celler el Molí, una finca situada en el municipio de Rajadell (Manresa) que produce y elabora vinos ecológicos desde los años 90. Siguiendo esta visión, la finca trabaja para la protección y el mantenimiento del paisaje natural y los hábitats naturales del viñedo y la recuperación de las variedades locales a través de la producción ecológica.

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©Bio Eco Actual

La bodega apuesta por el mantenimiento de la cubierta vegetal, puesto que aporta nutrientes al suelo, protege la tierra de la erosión y contribuye en el proceso de filtración del agua. El aporte de nutrientes se complementa con la siembra de plantas leguminosas en filas alternas a las cepas y con el abono natural resultado del compostaje de las pieles de la uva de cosechas anteriores. De este modo, se incrementan los niveles de materia orgánica de forma natural a los cultivos. Un sistema de riego subterráneo que se basa en el sistema de canalización tradicional de zanjas permite la máxima eficiencia y aprovechamiento del agua en la finca. Además, se estudia y valora la orientación y la posición del viñedo para garantizar su salud y equilibrio metabólico a largo plazo.

Todos los procesos que los campesinos llevan a cabo en los viñedos se registran en un cuaderno de campo, un documento que recopila todos los registros de producción y las funciones concretas que se llevan a cabo todos los días (cultivos, plantaciones, riego, siembra, trasplantes, productos y dosis utilizadas, etc.) para que los auditores puedan tener constancia de que la producción se realiza según la normativa ecológica. Para que sea más ágil y eficiente, en Collbaix – Celler el Molí este registro se realiza con la ayuda de una aplicación. Esto, según explica Josep Maria, también les permite realizar un cálculo de costes a final de año.

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©Bio Eco Actual

Una vez que la uva llega a las instalaciones de producción, se comprueba la limpieza y el buen mantenimiento de las prensas, las envasadoras y otra maquinaria productiva. En ese momento, los técnicos también pueden tomar muestras de los productos envasados ​​para comprobar su trazabilidad.

El último paso es la comprobación del uso correcto del etiquetado y los certificados ecológicos. Antes de la comercialización del producto, el CCPAE inspecciona que la etiqueta consta de la Euro Hoja, el sello ecológico de la Unión Europea, y del sello y código de la entidad certificadora (en Cataluña, el CCPAE) y valida que el producto puede comercializarse. “Las inspecciones son necesarias. Son una garantía de que las cosas están bien hechas”, concluye Josep Maria.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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Bio Eco Actual Octubre 2024