Cada vez estamos más acostumbrados a incorporar en nuestro vocabulario y en nuestra planificación palabras como O.D.S., Diligencia Debida, E.S.G. o Sostenibilidad Corporativa. Bien por iniciativa propia o por las futuras legislaciones europeas, las empresas son más responsables en cumplir con sus obligaciones.

Todos los actores de las cadenas de aprovisionamiento del sector de la alimentación tenemos presente la lucha contra la deforestación, el respeto a los derechos humanos, el consumo sostenible y enfocamos nuestra gestión desde un nuevo modelo de sostenibilidad corporativa.
En una época de nuevos desafíos globales, solo podemos afrontar el futuro si sumamos capacidades para proporcionar alimentos de forma medioambiental y socialmente sostenible.
Un futuro alimentario más justo para las personas y el planeta combina principios básicos como garantizar el suministro de alimentos de forma sostenible con otros tan actuales como la digitalización de las cadenas de aprovisionamiento.
«Solo podemos afrontar el futuro si sumamos capacidades para proporcionar alimentos de forma medioambiental y socialmente sostenible»
Partamos de la base. Garantizar el suministro de alimentos de forma sostenible no es ni más ni menos que proporcionar seguridad económica, social, medioambiental a todos los actores de la cadena de valor.
La Certificación Fairtrade cambia la forma en que funciona el comercio a través de mejores precios, condiciones de trabajo decentes y un trato más justo para los agricultores y trabajadores de los países en desarrollo. Los Criterios Fairtrade están diseñados para combatir la pobreza y empoderar a los productores de los países más pobres del mundo. Es fundamental asegurar un futuro justo a los productores en origen. Para ello es necesaria la mejora de las rentas y condiciones de vida de la población rural.
Desde Fairtrade trabajamos para empoderar a los agricultores y trabajadores de todo el mundo. Más de 1.800 organizaciones de productores, que representan a 1,9 millones de agricultores y trabajadores, son la base del sistema Fairtrade. Los Estándares Fairtrade describen los principios de organización democrática y participación que requiere una organización de productores.

En los nuevos modelos de negocio es fundamental siempre evaluar los impactos en los pequeños productores. Se debe prestar especial atención a la evaluación de los costos y las capacidades de los pequeños productores y sus organizaciones. Para ello, se debe hacer referencia a las causas profundas, incluida la pobreza de los pequeños agricultores, el cambio climático y la falta de acceso a la información y la financiación.
Un elemento clave es la participación de los países productores mediante la ampliación de las medidas de apoyo para empoderar a los pequeños productores y las comunidades que pueden ser la base de un marco estratégico sobre distinto tipo de asociaciones. Entre todos debemos buscar un cambio estructural para sacar a los agricultores de la pobreza e invertir en prácticas agrícolas más sostenibles.
Más de 1.800 organizaciones de productores, que representan a 1,9 millones de agricultores y trabajadores, son la base del sistema Fairtrade
El sector de la alimentación es responsable de una parte muy importante de los efectos del cambio climático y se enfrenta a una necesidad de reducir su huella ambiental. Fairtrade tiene como objetivo promover la producción sostenible de alimentos y la protección del medio ambiente a través de un enfoque único. Los criterios medioambientales hacen hincapié en lo ecológico y las prácticas agrícolas racionales, incluidas las aguas y los residuos responsables, preservando la biodiversidad y la fertilidad del suelo, y el uso mínimo de plaguicidas y agroquímicos. Fairtrade prohíbe el uso de varios productos y materiales peligrosos y todos los organismos genéticamente modificados.
Dentro de todos estos desafíos, es muy importante el rol que juegan los sistemas de certificación. Desde la Certificación Fairtrade conocemos y trabajamos con toda la cadena de valor. Pueden aportar datos precisos y veraces desde los primeros eslabones (productores), logrando que la norma alcance los fines fijados en sus objetivos.
No hay vuelta atrás, el crecimiento demográfico, la crisis climática o los cambios en los hábitos de consumo ponen a prueba la capacidad de los actuales sistemas alimentarios y solo hay un camino: un Sistema Alimentario Sostenible.
Autor: Álvaro Goicoechea, director de Fairtrade Ibérica
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