La caza de animales silvestres es una actividad regulada, se considera legal cuando se mata de forma controlada respetando los límites normativos establecidos por la legislación de cada Estado y convenios internacionales; es ilegal (o furtiva) cuando se practica al margen de las leyes.

Legal o furtiva, la caza siempre es cruel con los animales

Sin embargo, aún respetando las normas legales, la caza siempre causa innumerables sufrimientos a los animales, daños al medio ambiente y por supuesto accidentes evitables entre seres humanos.

En Octubre (época de berrea o aparejamiento del ciervo rojo europeo) empieza la temporada de caza, la vigilancia en los parques naturales aumenta, pues la caza furtiva todavía es una actividad frecuente en zonas rurales de nuestro país y hasta cierto punto socialmente tolerada.  En muchos casos, el cazador furtivo cuenta con la comprensión de su entorno, por esta razón, la mayoría de casos nunca serán denunciados. La crisis económica no ha sido para nada un factor inocuo en lo relativo a la caza, ya que el furtivismo, como actividad lucrativa ilegal, ha aumentado, inclusive, en algunas zonas, se ha detectado la presencia de grupos organizados.

En el mercado negro, el precio de la víctima oscila entre los 1.000 y 60.000 euros, dependiendo de la especie, caza mayor o menor, etc., las especies protegidas en vías de extinción son las más cotizadas y el gran interés en cazarlas está en poder disecar a los ejemplares para exhibirlos como elemento de ostentación… En el año 2013, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) llegó a detener por furtivismo a unas 50 personas. En la mayoría de los casos, los cazadores furtivos sólo son condenados a pagar una multa por infracciones y a la retirada de la licencia de caza. No obstante, el tipo de caza ilegal que ha incrementado más es la de pájaros fringílidos, los cuales son atrapados con redes, cepos y ballestas para ser enjaulados y vendidos en ferias. Esta modalidad es el tipo de caza que más ha crecido, condenando a la mayoría de estas aves a vivir entre rejas el resto de sus vidas.

La caza nada tiene en pro de la ecología

Legal o ilegal la caza siempre es cruel con los animales. A pesar de que los cazadores quieran defenderse a sí mismos con argumentos sobre la conservación del equilibrio de los ecosistemas, la caza ya ha roto el equilibrio ecológico de nuestra fauna autóctona eliminando especies depredadoras e introduciendo híbridos para beneficio de los cazadores, el paradigma más conocido es el problema de superpoblación de jabalíes. Asimismo, la caza causa daños ocultos. Los animales heridos que consiguen huir de los cazadores pueden agonizar durante horas o días hasta morir, la muerte de hembras por escopetazos puede conllevar la muerte por inanición de las crías a las cuales se les ha arrebatado a su madre. La caza nada tiene en pro de la ecología cuando miles de cartuchos permanecen en el entorno natural desprendiendo plomo, metal pesado altamente contaminante que provoca un grave impacto medioambiental y causa la muerte a miles de aves año tras año.

El plumbismo es el fenómeno de envenenamiento que se produce cuando aves salvajes ingieren perdigones de plomo procedentes de cartuchos utilizados por cazadores. Estos perdigones quedan retenidos en la molleja del ave, lugar donde se produce la molturación o trituración de la comida. El plomo se disuelve en los jugos gástricos y es absorbido por el organismo causando la muerte… Y las víctimas de la caza todavía son más. Los perros de determinadas razas consideradas herramientas de caza son sometidos a crueles entrenamientos, viven encerrados en reales la mayor parte de sus vidas y seguramente les espera un triste final. El caso más pavoroso es el del galgo. La caza con galgo está prohibida por ley en la mayoría de países de la U.E, pero en España no y, sobretodo en el Sur de la Península, esta práctica goza de una gran popularidad. Como dato significativo, sólo en Cataluña más del 60% de perros que se encuentran abandonados proceden de actividades relacionadas con la caza.

Como no podía ser de otra forma, la caza también se cobra víctimas humanas. España, Francia e Italia son los tres países europeos con mayor riesgo de morir de un disparo de cazador. Los senderistas son las víctimas más vulnerables, pero entre cazadores no debemos tampoco ocultar las cifras. Según Mutuasport, cada año mueren de media 44 cazadores y 2,585 resultan heridos como resultado de esta afición, lo cual no puede dejar dudas de que sin escopetas estaríamos todos más seguros.

Autora:Helena Escoda, activista por los derechos de los animales

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