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La anemia ferropénica se debe a un déficit de hierro y tiene una incidencia elevada entre la población. Los síntomas son cansancio, falta de concentración, dolor de cabeza, uñas quebradizas, caída de pelo, mareos, malhumor o cara pálida.

Lo primero que hay que averiguar es la causa para poder ir a la raíz del problema y solventarlo.  Muchas veces se apunta a un aporte insuficiente de hierro en la dieta o déficit proteico, pero hoy en día es poco probable. Por lo tanto, tomar un suplemento de hierro no va solucionar el cuadro. Aunque se siga una dieta vegetariana, los estudios revelan que hay una incidencia similar de anemia ferropénica respecto a los que tienen una dieta no vegetariana.

¿Qué más puede ocurrir? Problemas de absorción de hierro o hemorragias. En el caso de las mujeres es muy común la pérdida de hierro abundante en cada menstruación, pero también podría haber alguna úlcera interna.

anemia ferropénica inflamación

Anemia e inflamación

En los últimos años se ha descubierto que un estado inflamatorio también puede ser motivo de anemia ferropénica. Como no existen mecanismos activos para eliminar el hierro, su absorción está muy controlada por la hepcidina, una hormona que se libera en el hígado ante varias señales: cuando la reserva de hierro está elevada y en casos de inflamación o infecciones (aunque los depósitos no estén llenos no se absorbe).

El 80% de la población sufre inflamación crónica y no es consciente de ello

Puede haber alguna molestia o patología digestiva, pero también otras dolencias que quizás no relacionamos como infecciones recurrentes o migrañas.

Es muy importante evitar los alimentos inflamatorios: gluten (especialmente, trigo), azúcar (incluye harinas refinadas) y grasas de mala calidad (aceites refinados y trans). Además, debemos evitar tóxicos, fármacos y estrés. Por otra parte, potenciaremos alimentos antiinflamatorios como el omega 3 y la cúrcuma con pimienta. Las verduras también son antiinflamatorias gracias a su efecto antioxidante. Priorizaremos las de color verde (ricas en clorofila) y de color rojo (ricas en betalaína, como la remolacha) porque también estimulan la formación de glóbulos rojos.

Cómo mejorar la absorción del hierro

Para aumentar la absorción y optimizar las ingestas del hierro no hemo de legumbres o vegetales recomendamos: añadir vitamina C (perejil, limón o pimiento), beta carotenos (zanahoria o calabaza) o ácidos orgánicos (chukrut o vinagre de manzana).

Por otra parte, hay factores que dificultan la absorción de hierro que se deben evitar:

Antiácidos tipo omeoprazol; ácido fítico (los cereales, legumbres o semillas se deben remojar unas 10 horas para disminuirlo); consumir justo después de las comidas café o té muy reposado, y el agua de cocción de verduras de hoja verde como las espinacas o las acelgas, para evitar los oxalatos.

Es muy importante evitar los alimentos inflamatorios: gluten, azúcar y grasas de mala calidad

Suplementación

Es recomendable tomar suplementos de hierro fuera de las comidas para favorecer la absorción.

  • Multivitamínico de hierro: interesantes los que van acompañados de otros micronutrientes implicados en el metabolismo del hierro como la vitamina C, vitamina B9 o B12.
  • Hierro Bisciglinato: especialmente indicado para personas que sufren estreñimiento.
  • Alga espirulina: rica en clorofila, tiene una estructura molecular similar a la hemoglobina y estimula la formación de glóbulos rojos.
  • Verde de alfalfa: recomendado en caso de anemia por menstruaciones abundantes.

*La suplementación debe ser prescrita y supervisada por un profesional de la salud

Autora: Lluca Rullan, periodista especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva Integrativa

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