Cada vez hay más comercios que aumentan su oferta de cereales integrales, y es que el consumo de éstos ha aumentado en los últimos años. ¿El motivo? Éstos presentan mayores beneficios para nuestra salud comparados con los cereales blancos o refinados.

Cereales integrales o refinados

Se considera cereales integrales a los cereales tal cual los hemos recogido de la naturaleza, también denominados “enteros” ya que aún conservan su cáscara y no han sido refinados.

Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando empezaron a refinarse para comercializarlos como un producto de lujo. Al tener un sabor más suave, con el tiempo se ha acabado prefiriendo el cereal blanco al integral.

Hoy día encontramos pan blanco, arroz blanco y pasta blanca en cualquier establecimiento, mientras que encontrar un pan o pasta hechos con harina integral no es tan fácil, aunque cada vez haya más posibilidades de hacerlo.

En la última década los nutricionistas y profesionales de la salud insistimos más en volver a consumir sólo cereales integrales debido a que en esta vaina o cáscara que se elimina al refinarlos, eliminamos la mayor parte de nutrientes.

La principal ventaja es su contenido en fibra, que enlentece el vaciado gástrico, y esto significa un retraso en la aparición de la sensación de hambre (generando un menor consumo energético diario y por lo tanto favoreciendo la pérdida de peso).

Por otro lado, la fibra es esencial para alimentar a la flora intestinal. Estudios científicos en los últimos años investigan la relación de estas bacterias con un mejor estado del sistema hormonal, sistema nervioso, sistema inmune, y de los procesos inflamatorios (se ha visto una reducción del riesgo de cáncer del 21 al 43% cuando el consumo de cereales integrales era alto comparado a un consumo bajo) y cardiovasculares (las personas que toman tres o más raciones de productos integrales al día presentan menor riesgo (entre un 20 y un 30%) de padecer episodios cardiovasculares).

Además de la fibra, en la cáscara encontraremos la mayor parte de vitaminas y minerales, sobretodo de vitaminas del grupo B, hierro y magnesio

Estos nutrientes son imprescindibles para regular la función de los músculos y el sistema nervioso, los niveles de azúcar en la sangre, y la presión sanguínea.

Es importante sin embargo, que para consumir cereales integrales enteros y que se digieran y absorban mejor sus nutrientes, se pongan en remojo durante la noche para reducir los fitatos que encontramos en su cáscara, y que se consideran irritantes y antinutrientes.

Autora: Neus Elcacho, dietista integrativa y coach nutricional

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