Qué comemos y la calidad de lo que comemos puede tener un gran impacto en la salud de nuestro cerebro. Determinados alimentos ayudan a la función cerebral: pueden constituir una gran ayuda para potenciar la memoria y las habilidades cognitivas.

Alimentos que pueden ayudar a la función cerebral

El cerebro es un órgano que consume mucha energía y utiliza alrededor del 20% de las calorías que consumimos a diario, por lo que algunos alimentos son fundamentales para mantener un buen rendimiento cerebral a lo largo de todo el día.

  • Las semillas de lino, de chía, las nueces y sus aceites vegetales, son fuentes de omega-3 vegetal. Otra rica fuente de omega-3 vegetal es el aceite de Perilla que posee más de un 60%. El Aguacate es también una fuente de grasa saludable para el cerebro.
  • Las algas marinas se conocen por su riqueza en componentes beneficiosos nutricionalmente y que además contienen sustancias bioactivas. Una dieta variada que incluya macroalgas (kombu, wakame, dulce, espagueti de mar,) posee beneficios neuroprotectores y sobre la plasticidad neuronal.
  • El cacao puro 100%, es también una rica fuente de antioxidantes que son especialmente importantes para la salud del cerebro. El cerebro es altamente susceptible al estrés oxidativo, lo que contribuye al deterioro cognitivo y a las enfermedades cerebrales relacionadas con la edad. El cacao en polvo y el chocolate contienen flavonoides, que se encuentran más abundantemente en forma de epicatequina.
  • Los Frutos rojos (arándanos, fresas, frambuesas, grosellas, grosellero negro, moras) contienen antioxidantes como diferentes flavonoides y antocianidinas, catequinas, quercetina, etc. con efectos positivos como la mejora de la comunicación entre las células del cerebro, la reducción de la inflamación, el aumento de la plasticidad neuronal y la potenciación del aprendizaje y la memoria.
  • Los Frutos secos (nueces, girasol, almendras, avellanas…) son una fuente vegetal de grasas beneficiosas y proteínas saludables, ácidos grasos omega-3 y antioxidantes. Además son fuentes de vitamina-E, que protege las células del estrés oxidativo.
  • Los cereales integrales (trigo sarraceno (pseudo-cereal), kamut, espelta, arroz integral, mijo y avena) y las verduras crucíferas como el brócoli, coles, nabos, rábano negro, col rizada, etc. pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo y disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

Tener en cuenta estos alimentos, e incluirlos en nuestra dieta habitual, puede ser un factor de protección para la salud de nuestra memoria y para la prevención del deterioro cognitivo.

Autora: Maribel Saíz Cayuela, Licenciada en Ciencias biológicas, PGD. Dietética y nutrición.

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