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Las elevadas temperaturas estivales invitan a seguir una alimentación fresca, ligera y muy hidratante para reponer la pérdida de líquidos por el sudor. Dejamos totalmente atrás las cocciones largas y los alimentos muy secos o concentrados que aportan demasiado calor y nos resecarían los líquidos internos.

En verano, frutas y verduras hidratantes

Las ensaladas serán las reinas de esta estación, especialmente al mediodía. Las podemos combinar con legumbre y/o cereal para hacernos un plato completo y nutritivo. Un tabulé de quinoa o cous cous acompañado de hummus, una ensalada de lentejas con menta y semillas. Incluso podemos aprovechar hortalizas como el calabacín para prepararlo espiralizados a modo de espagueti con un pesto de albahaca y anacardos o como base de una ensalada.

Por la noche, nos decantaremos por verduras cocinadas que podemos refrigerar o tomar a temperatura ambiente o con un salteado rápido. Una buena opción son las cremas frías con las hortalizas de verano como una crema de calabacín o de pepino con aguacate; una escalibada de pimientos rojos y berenjenas, o un ratatouille con verduras de verano (berenjena, calabacín, pimiento rojo, patata y cebolla al horno con salsa de tomate casera).

Hidrátate con frutas

En verano las frutas ganan protagonismo porque son una buena fuente de hidratación cargada de vitaminas y minerales. ¡Mejor que cualquier isotónico! Es época de sandía y melón, albaricoques, nectarinas y melocotones, paraguayos y mangos. Muchas de ellas son ricas en provitamina A en forma de betacarotenos que les dan el color anaranjado y nos protegen la piel y la vista.

También es época de ciruelas, fresas y frambuesas. Destacan en licopeno, un pigmento que le confiere el color rojo con propiedades antioxidantes que protegen a las células de los radicales libres y es beneficioso para la salud cardiovascular.

La sandía o el melocotón quedan muy ricos en gazpacho

Además de comerlas enteras, podemos incluir las frutas en ensaladas, hacer una crema de melón o incorporarlas en deliciosos gazpachos. La sandía o el melocotón por ejemplo quedan muy ricos en gazpacho, substituyendo una cuarta parte de la cantidad de tomate.

Para evitar el consumo de refrescos que aportan mucho azúcar y no quitan la sed, podemos preparar aguas infusionadas con frutas y hierbas aromáticas. La menta tiene propiedades refrescantes y combina con muchas frutas, pero también podemos usar otras que nos gusten como la albahaca, el romero, la lavanda o la salvia. Algunas ideas: pepino con melón y menta, limón con menta, sandía con menta o fresas con  limón y albahaca.

Tomate, el rey del verano

Según la Medicina Tradicional China, el verano es la estación ideal para purificar y refrescar la sangre. Su color es el rojo y la naturaleza nos brinda varias frutas y hortalizas coloradas, pero sin duda el tomate es el rey del verano.

El tomate tiene naturaleza fría, calma la sed y estimula la digestión

Aunque se puedan comprar tomates todo el año, el verano es su estación y es cuando están más carnosos, sabrosos y con aroma. Son fuente de fibra, vitaminas antioxidantes (C, E, A) y del grupo B (nutren el sistema nervioso) y minerales como el potasio (evita rampas) o el fósforo (energía para músculos o tejidos).

Hay que aprovechar para comerlo a diario, siendo la ensalada, el gazpacho o salmorejo las versiones más típicas del verano. El tomate tiene naturaleza fría, calma la sed y estimula la digestión. Por esta razón, si por el calor no tenemos mucha hambre, tomar un gazpacho es una muy buena opción para asegurarnos una hidratación cargada de nutrientes y fácil de digerir.

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Autora: Lluca Rullan, periodista especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa.

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