Ángeles Parra y Gabriel Parra nos explican sus experiencias en el mundo del ecoactivismo.

Entrevista a Ángeles Parra y Gabriel Parra, dos generaciones en lucha por la sostenibilidad

Ángeles Parra (1960, Sant Feliu de Guíxols). Casi 40 años al frente de un ecoactivismo en pro de la agricultura ecológica, la crianza natural, la paz, el respeto y contra los transgénicos y los productos químicos. Es Presidenta de la Asociación Vida Sana, que cuenta con proyectos como CultivaBio, Ecoestética, Planeta Moda, Mamaterra, y, como no, las ferias BioCultura, el gran escaparate del mundo bio en España, celebradas cada año en Barcelona y Madrid y con ediciones alternadas  en Valencia, Sevilla, Bilbao y A Coruña.

Gabriel Parra (1986, Barcelona) es Director del BioRitme Festival, el primer festival de música 100% ecológico celebrado en España. Activista de fuertes convicciones colectivistas,  lucha por la sostenibilidad desde otra perspectiva: BioRitme une música, naturaleza y conciencia, y lo hace siendo punto de encuentro de visiones alternativas en pro de la agroecología; también en el entretenimiento. BioRitme se ha convertido, más allá de la vertiente activista, en uno de los festivales musicales de referencia en Cataluña.

Gabriel. ¿Qué hace distinto a BioRitme de los otros festivales de música?

BioRitme es un proyecto y festival autogestionado. Nuestra base no es únicamente la música sino un pensamiento. Un pensamiento basado en la agroecología, el respeto por las personas y el entorno. Generamos un punto de encuentro de personas con ideas y valores comunes que provocan y buscan un cambio a nivel social. Podríamos decir que es un espacio que sirve de trampolín de inquietudes, uniendo sinergias y pensamientos críticos. Encontrar herramientas para canalizar estas inquietudes es imprescindible, y no siempre es fácil. En BioRitme hay profesionales de diferentes disciplinas que ponen un poco de luz al respecto. Transformar la sociedad en la que vivimos en una más justa y respetuosa es tarea de todas, y para eso hay que encontrar estas herramientas.

Ángeles. ¿Qué beneficios conllevan las prácticas agroecológicas? ¿Qué deberían hacer las Instituciones?

La obtención de alimentos sanos no usa fitosanitarios químico-sintéticos, ni transgénicos, frena el cambio climático, cuida y fertiliza la tierra, promueve la biodiversidad, no contamina, mejor salud para los propios agricultores, propicia economías descentralizadas, crea empleo, reivindica la cooperación entre productor y consumidor, ¿sigo?

Las Instituciones deberían practicar el principio de precaución, cosa que no hacen. Los ciudadanos estamos expuestos a todo tipo de contaminaciones y tóxicos, desde el aire que respiramos hasta los alimentos que comemos (cargados de tóxicos en un cóctel explosivo que se sabe que producen enfermedad (la propia OMS habla de que el 70 % de las enfermedades actuales tienen su origen en la mala alimentación). Y por si fuera poco, solo a través de la agroecología puede asegurarse la alimentación del futuro y acabar con el hambre en el mundo (son declaraciones de la propia FAO).

Gabriel. ¿Entretenimiento y sostenibilidad pueden ir de la mano?

Deberían ir de la mano. En BioRitme lo intentamos demostrar: se puede hacer y es una responsabilidad el que ambos conceptos estén unidos.

Ángeles. ¿Qué es lo que más ha cambiado en tus más de 30 años de activismo?

Ha aumentado la concienciación medioambiental, somos primer país en superficie agrícola ecológica en Europa, pero, sobre todo, cada vez somos más en las filas de esta revolución ecológica y pacífica.

Gabriel. ¿Qué debe cambiar en los próximos 10 años?

Es imprescindible potenciar el cooperativismo y el comercio a pequeña escala. Esto sería la base. A partir de ahí, habría que tratar de no explotar los recursos que nos ofrece el planeta y devolver todo el daño y destrucción que hemos traído como especie hasta ahora. Quizás no podemos volver a los orígenes pero es necesario que el comercio sea respetuoso con una serie de valores que creemos innegociables. Somos muchísimas personas más de las que éramos antes y, en este sentido, estos “nuevos” valores toman mucha más fuerza.

Ángeles y Gabriel: ¿Qué hábito podemos introducir en nuestro día a día para reducir nuestra huella ecológica?

Gabriel: Eliminar el plástico de nuestras vidas. En la medida de lo posible, claro. Pero no es tan difícil.

Ángeles: Hacer bandera de la elegancia de una vida sencilla, sin despilfarros, lejos del capitalismo atroz que nos consume… no dejarnos engañar por la tecnología que cada día nos hace más dependientes, si tenemos esto en cuenta todo lo demás vendrá rodado. ¡Y seremos más felices! ¡Y estaremos más alegres!

Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor.

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