Cuando llega el otoño y los primeros días fríos, empiezan a apetecernos los desayunos calientes. Uno de los más nutritivos son las gachas de avena. La avena es rica en proteínas, hidratos de carbono complejos, ácidos grasos poli-insaturados, vitamina B1, hierro, magnesio, fósforo, zinc y fibra. Nos da energía de forma sostenida de manera que nos quita esa hambre de media mañana que nos lleva a picar cosas poco saludables.

Gachas de avena: el desayuno ideal para todas las edades

Los bebés pueden tomar papilla de avena desde los 5 meses. Usa copos finos, ya que se disuelven mejor. Si a tu bebé no le gusta la textura de los copos, muélelos hasta que formen una harina fina. Añade dos cucharadas soperas a unos 50-60 ml de agua, leche materna o leche de fórmula para lactantes ya preparada. Calienta el agua o la leche con la avena lentamente hasta que forme una papilla más o menos espesa, según la textura que le guste a tu bebé.

Los bebés pueden tomar papilla de avena desde los 5 meses

Para más mayores y adultos podemos preparar unos 30-40 g de avena en copos (son 6-8 cucharadas soperas) en 200-250 ml de leche vegetal (según nos guste la consistencia).  Esta es la receta básica y se puede comer tal cual, aunque le podemos añadir muchas cosas que enriquecerán nuestras gachas, tanto en sabor como nutricionalmente:

  • Mantequilla de cacahuetes: ideal para bebés que todavía comen poco de otros alimentos y a los que queremos dar un extra de energía y nutrientes (media cucharada sopera), y también para todos aquellos adolescentes o deportistas con necesidades aumentadas (1-2 cucharadas soperas).
  • Crema de almendras, avellanas y de otros frutos secos: se pueden alternar con la mantequilla de cacahuetes.
  • Mezcla de semillas molidas (lino, calabaza, girasol, chía, cáñamo…). Una cucharadita de postre es suficiente para menores de un año, podemos ir aumentando la cantidad con la edad.
  • Trocitos de fruta ecológica y de temporada: fresas, pera, manzana, plátano, arándanos… Si calentamos las frutas con la avena y la leche quedarán parcialmente cocidas y más blandas. O podemos añadirlas al final si nos gustan más enteras. Cuando nos apetezca algo más consistente elegiremos fruta desecada bien picada: dátiles, higos, albaricoques, ciruelas.
  • Copos de coco y cacao, para alguna ocasión especial. Podemos endulzar con una pizca de sirope de agave o mejor, con plátano y dátiles.

Sea cual sea la variedad que elijas, usa este truco escocés para acentuar el sabor dulce de la avena: añade una pizca (¡pero una pizca solo!) de sal.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra | www.mipediatravegetariano.com

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