La cognición es la capacidad de los seres vivos de obtener información del entorno, y, a partir del procesamiento por el cerebro, ser capaz de interpretarla y darle un significado. Una buena salud cognitiva, supone tener el cerebro en forma, para poder dar lo mejor de uno mismo en las tareas que desarrollamos cotidianamente.

Optimizar la salud cognitiva para un bienestar global

Diferentes factores influyen sobre la salud cognitiva de las personas, el entorno adecuado, la alimentación, la actividad física y mental, así como determinados aspectos sociales y psicológicos, son elementos a abordar, para potenciar la salud cognitiva en niños, adultos y personas mayores.

En primer lugar, crear un ambiente adecuado es fundamental. Rendimos más cuando estamos en un lugar con la iluminación adecuada, ventilado, limpio, ordenado, con un aroma agradable y a una temperatura adecuada.

Mantenerse mental y físicamente activo ayuda a alcanzar un envejecimiento cognitivo sano

Nuestro estado de ánimo, el estrés y el sueño influyen de forma determinante en nuestra salud cognitiva y en la eficacia de nuestro cerebro. Mantener una actitud positiva, automotivarse, aceptar y relativizar lo que nos ocurre, contribuye al control del estrés y a mejorar nuestra atención y capacidad de concentración, también haber dormido bien y las horas suficientes será un factor importante. Un adulto activo, necesita entre 7 y 9 horas de sueño de calidad para que su cerebro disponga de un óptimo rendimiento cerebral.

La alimentación y los hábitos alimentarios son factores también a tener en cuenta, no saltarse las comidas, comer poco y a menudo, puede evitar la falta de nutrientes esenciales para el buen desempeño del cerebro. Diferentes estudios han demostrado que las habilidades cognitivas como el procesamiento de la información, pueden relacionarse con estados de hipoglucemia y déficits nutricionales. Hay que destacar también que beber la cantidad de agua suficiente, aportar ácidos grasos esenciales, fosfolípidos, y el consumo de ciertos alimentos pueden potenciar también nuestra memoria. Consumir frutas y verduras con alto nivel de antioxidantes, influyen positivamente sobre nuestra capacidad cognitiva.

Mantenerse mental y físicamente activo ayuda a alcanzar un envejecimiento cognitivo sano, el cerebro posee una gran plasticidad que le permite mantener y recuperar un buen nivel cognitivo cuando se estimula a través de un ejercicio mental y físico adecuado. Por otro lado, se ha demostrado también que la actividad física tiene un efecto positivo en el rendimiento de la memoria, la atención, la función ejecutiva y la velocidad de reacción.

Autora: Maribel Saíz Cayuela, Licenciada en Ciencias biológicas, PGD. Dietética y nutrición.

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