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El otoño trae consigo ese doble sentimiento de calma y melancolía. Es una estación de colores suaves y las temperaturas ya empiezan a reclamar un poco más de abrigo para el cuerpo. El frío se acerca y nuestro cuerpo se vuelve más vulnerable a los resfriados e infecciones. Los días se acortan y poco a poco comienza el tiempo de recogimiento. Una vez más, la naturaleza ofrece alimentos acordes a este momento y, como siempre, lo mejor que podemos hacer es aprovecharlos y también prepararlos de la manera más respetuosa con nuestras necesidades.

¿Qué deberíamos comer en otoño?

Reserva energía para la llegada del frío

Hacer transiciones suaves entre una estación y otra, entrar en sintonía con los ciclos de la naturaleza, preparar nuestro organismo para lo que viene, es una gran estrategia para encontrarnos vitales y evitar enfermar. Por ello, en otoño deberíamos buscar aquellos alimentos que nos permiten, por un lado, eliminar excesos y toxinas del verano y, por el otro, conseguir energía de calidad para hacer frente a las exigencias del invierno.

Alimentos dulces y de naturaleza templada, como el arroz redondo, la avena, los garbanzos, las lentejas y los azukis, son ideales en esta estación. Los almidones que contienen serán una fuente de energía estable gracias a la presencia de su fibra.

Las semillas y frutos secos también comienzan a tener mucho sentido en nuestros platos, con calorías tan nutritivas y el aporte de triptófano que favorecerá el buen ánimo.

Alimentos dulces y de naturaleza templada, como el arroz redondo, la avena, los garbanzos, las lentejas y los azukis, son ideales en esta estación

La necesidad de dulce es totalmente normal en otoño, no hace falta reprimirla, aunque sí es importante no complacerla de cualquier manera. El dulce de la bollería o de cualquier producto rico en azúcar añadido, provoca nerviosismo y te desvitaliza, justamente lo contrario de lo que tu cuerpo pide.

Hortalizas y frutas de otoño

El huerto, por su parte, nos ofrece verduras de raíz y tubérculos. Todos ellos muy energéticos y ricos en antioxidantes, con conocido efecto protector para la salud. Calabazas, boniatos, zanahorias, remolachas, le darán densidad nutricional, dulzor y alegría a los platos otoñales.

Las frutas ya no abundan como en verano, pero las que tenemos son muy acertadas, como las granadas, algunas variedades de pera, los caquis, los kiwis y las primeras mandarinas, que aparecen deliciosas y llenas de vitaminas protectoras.

Los días se acortan, las cocciones se alargan

Vamos dejando atrás el crudo en la fruta y las ensaladas y, en cambio, el cuerpo comienza a pedirnos alimentos cocidos con vapor o hervidos. Un plato tibio o calentito es la opción más reconfortante y relajante para estos días. Las cremas vuelven como cena perfecta para irnos a dormir con digestiones fáciles y en estado de relax. Pero, si todavía apetecen alimentos crudos, lo mejor será reservarlos para el mediodía, en que hay mayor fuerza digestiva. A la noche, sin duda, conviene optar por cocciones suaves.

Un plato tibio o calentito es la opción más reconfortante y relajante para estos días

Piensa en tus defensas

Según la Medicina Tradicional China, el otoño pertenece al pulmón y al intestino grueso, al color blanco y al sabor picante. Alimentos como el nabo, la cebolla, el ajo, la pera o el jengibre te ayudarán a expulsar las toxinas y evitar que la mucosidad se estanque. Algunas variedades de setas también aparecen para estimular nuestro sistema inmunitario y pelear contra las infecciones. Y la tan preciada vitamina C está omnipresente entre las frutas y verduras de temporada para mantener resfriados a raya.

Y, para acabar, no olvides cuidar de tus intestinos y sus bacterias, pues allí se aloja una gran parte de tu sistema inmunitario.

Autora: Pilar Rodrigáñez Técnica Superior en Dietética

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1 Comentario

  1. Concuerdo con su criterio de consumir dulces, pero no de cualquier manera

    El azúcar refinada es fácilmente metabolizable por las bacterias en boca y desechan ácidos sobre los dientes, convirtiéndolas en una dieta cariogénica

    Pero con un consumo sin excesos y una buena higiene oral no hay porque abstenerse de comer dulces

    Saludos desde Caracas

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