Hace unos años la algarroba se hizo muy popular como alternativa saludable al cacao, al que no se tenía en muy buena consideración. Su principal problema es que al ser el cacao amargo requiere la adición de azúcar. Además el chocolate aporta bastante grasa. En contraste, la algarroba es naturalmente dulce, al ser rica en hidratos de carbono simples, y no tiene nada de grasa.

¿Cacao o algarroba?

Tanto el chocolate como la algarroba pertenecen a la familia de las leguminosas, pero sus propiedades nutricionales no son las mismas. Por ejemplo, a diferencia de los garbanzos y las lentejas (o del propio cacao), la algarroba tiene muy pocas proteínas. El cacao destaca por su contenido en hierro, magnesio, fósforo, potasio y zinc, mientras que los minerales más abundantes en la algarroba son el calcio y el potasio. Ambos tienen un alto porcentaje de fibra, cercano al 40%, y si bien esto es una característica deseable en la dieta de los adultos, los bebés y los niños pequeños necesitan mucha menos fibra y por ello deben comer estos alimentos en pequeñas cantidades.

Una ventaja indiscutible de la algarroba frente al cacao es que se cultiva en climas mediterráneos y por tanto es propia de nuestro medio; mientras que el cacao procede de climas tropicales y requiere un transporte costoso y poco sostenible. La industria del cacao además es una de las que más hace uso de mano de obra infantil, por lo que es recomendable que si consumimos chocolate nos aseguremos de que proviene de comercio justo.

El cacao y la algarroba tienen propiedades diferentes y en ambos casos interesantes, si se consumen en pequeña cantidad en el contexto de una dieta equilibrada

Como el cacao tiene sustancias excitantes (cafeína y teobromina), es mejor esperar al primer cumpleaños para empezar a dárselo a los bebés. A partir de esa edad podemos darles de vez en cuando media onza de chocolate negro, a muchos niños les encantará el sabor. El mejor chocolate es el elaborado con semillas no tostadas, más rico en antioxidantes. Pero no hace falta que comamos siempre chocolate “crudo”, podemos alternarlo con el “normal”. En cualquier caso debemos elegir variedades con poco azúcar (cacao al 70% o más), sin productos lácteos y no tomar más de 10-15 gramos al día. La algarroba puede ser introducida antes, alrededor de los 8-9 meses, en pequeña cantidad (por ejemplo media cucharada sopera añadida a una papilla de avena o a un batido).

En conclusión, el cacao y la algarroba tienen propiedades diferentes y en ambos casos interesantes, si se consumen en pequeña cantidad en el contexto de una dieta equilibrada. No es necesario sustituir uno por otra; si nos gustan podemos tomarlos de vez en cuando, alternándolos, para dar más variedad y sabor a nuestra dieta.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra | www.mipediatravegetariano.com

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