El plástico es necesario para el desarrollo y funcionamiento de nuestra sociedad, no podríamos funcionar sin él. Pero al igual que el plástico es imprescindible hoy por hoy, los impactos ambientales que genera a lo largo de su ciclo de vida no lo son. El futuro del envase alimentario pasa por los plásticos biodegradables.

Plásticos biodegradables, futuro del envase alimentario

Los residuos plásticos, su gestión y destrucción, son uno de los mayores y graves problemas a los que se enfrenta a nivel global el planeta en este momento. Gran parte de los plásticos generados acaban su vida como residuo en vertedero donde no se les da ningún uso ni se busca su valorización. Y eso aquellos que llegan a vertedero, porque gran parte de los plásticos producidos al año en el mundo acaban contaminando las aguas y el suelo de forma irreversible, ya que, por su persistencia, van a seguir allí durante cientos de años. Y es la persistencia lo que los convierte en un problema de primer orden. La durabilidad de los plásticos de uso cotidiano viene determinada por la materia prima que se usa como base para crearlos. Su origen es derivado del petróleo que por su naturaleza y estructura molecular no pueden degradarse de forma natural. No son biodegradables, y únicamente a través de la acción humana pueden desaparecer del medio en el que se han introducido. Complicado, por no decir imposible.

Los plásticos son largas cadenas moleculares conocidas como polímeros. Estas cadenas están formadas por subunidades más pequeñas unidas entre sí. La posible degradación de estas viene determinada por la fuerza de unión que se establece entre estas cadenas. Los plásticos comunes que usamos de habitual en bolsas y botellas, como el polietileno o el polipropileno, presentan uniones fuertes que los hacen indestructibles al corto y medio plazo.

Existen plásticos de base biológica, como los que usan almidón de maíz o patata, los de celulosa, ácido poliláctico o PLA, y polihidroxialcanoato o PHA

Los plásticos con uniones débiles se degradan fácilmente, y en el caso de los plásticos biodegradables, las uniones son tan débiles que los procesos metabólicos de bacterias y hongos son capaces de romperlas. Los enlaces en los plásticos biodegradables presentan como característica principal que sus uniones involucran grupos químicos, como son los ésteres, que les permiten ser degradados. De esta forma el agua, junto con las enzimas y los ácidos orgánicos generados por las bacterias y hongos, son capaces de romper estos enlaces y metabolizar las unidades hasta convertirlas en agua, dióxido y metano, materiales que a su vez son usados para generar materia orgánica por los microorganismos que en su degradación participan.

Por tanto, un plástico es biodegradable solo si se descompone en fragmentos que los microorganismos sean capaces de consumir como nutrientes de forma completa. Servir de alimento para hongos y bacterias garantiza que será eliminado del medio donde se encuentra y se va a conseguir su eliminación en un periodo de tiempo establecido. Todo plástico que no cumpla las premisas anteriores no puede ser calificado como biodegradable, y, por lo tanto, no puede usar esta definición porque es una falsedad.

Alternativas sostenibles a los plásticos tradicionales ya existen. Se producen plásticos cuya base son otras materias primas distintas al petróleo. Existen plásticos de base biológica, como los que usan almidón de maíz o patata, los de celulosa, el ácido poliláctico o PLA, y el polihidroxialcanoato o PHA.

El ácido poliláctico o PLA, es un derivado del ácido láctico hecho con materias primas 100% renovables que presenta propiedades semejantes a las del tereftalato de polietileno (PET), que es el plástico más usado para hacer envases. Sustituye al polietileno de baja densidad y alta densidad, poliestireno, tereftalato de polietileno, y el polipropileno. Es un plástico idóneo para la confección de recipientes y embalajes que van a estar en contacto con alimentos. Es biodegradable en condiciones de compostaje con temperaturas del orden de 60°C, siendo consumido por los microorganismos que lo degradan en agua y óxido de carbono. Se puede usar para hacer envases, cajas, tapas, tarrinas o cubiertos, una alternativa a productos tradicionales, y respetuosa con el medio ambiente.

Existen plásticos de base biológica, como los que usan almidón de maíz o patata, los de celulosa, ácido poliláctico o PLA, y polihidroxialcanoato o PHA

Otro de los plásticos biodegradable que encontramos es el polihidroxialcanoato o PHA. Se trata de monómeros poliésteres lineales producidos naturalmente por la acción de las bacterias en el proceso de fermentación del azúcar o lípidos de materias primas vegetales. Los microorganismos los usan como material de almacenamiento de carbono y de energía. Sustituyen al polipropileno y al polietileno. Se usan para la obtención de biopolímeros empleados en la producción de tapones, bolsas, envases y botellas.

El almidón termoplástico o TPS se produce al convertir almidón base en un material bioplástico mediante proceso físico consistente en romper y fundir la estructura del mismo. Para que se produzca el proceso es necesario aportar aditivos plastificantes que incrementan la flexibilidad del material. El TPS destaca por ser un material versátil en sus propiedades, que puede ser modificado fácilmente con aditivos superficiales. Se usa en la fabricación de bolsas y film, sustituyendo al teraftalato de polietileno.

Los bioplásticos basados en almidón se pueden usar en gran variedad de aplicaciones debido a que dependiendo de los polímeros que se añadan permiten crear materiales compuestos únicos. Sustituyen al poliestireno. Estos materiales se pueden moldear o extruir como cualquier tipo de plástico. Su gran ventaja es que se degradan con gran celeridad. Su inconveniente es que son hidrosolubles.

También encontramos bioplásticos basados en celulosa, cuya materia prima es la pulpa de madera de la que se extrae celulosa. Sustituyen al polipropileno. Son rígidos y de una resistencia apreciable, se destinan a la producción de etiquetas y tapones.

Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo.

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