En esta sociedad de la prisa y de la inmediatez que propician las nuevas tecnologías, a menudo se nos olvida de dónde venimos. La Naturaleza, de la que formamos parte, es cíclica, tiene unos tiempos. Te contamos cómo educar para la salud.

Educar para la salud

Si observamos los ciclos estacionales vemos como, cuando llega el invierno, hay una prevalencia de enfermedades respiratorias (aparecen los catarros, las gripes, las bronquitis…). Al llegar la primavera aumentan las crisis asmáticas y junto con el  otoño, también son más frecuentes  las úlceras de estómago, mientras que en el verano son los desequilibrios del aparato digestivo los que se producen más habitualmente (las diarreas, las colitis…). También los ciclos lunares o las horas del día tienen un reflejo en nuestro organismo y nuestra salud. Somos parte de la Naturaleza y cuando ésta enferma, todos sus elementos se ven afectados. Nuestra forma de vida, nuestro consumo abusivo, la contaminación y los tóxicos que generamos han enfermado a nuestro planeta al tiempo que nos están enfermando a nosotros. Pero al igual que la Naturaleza es capaz de regenerarse, también nuestro organismo tiene una capacidad de autocuración. Para ello debemos cuidarnos, prevenir y apostar por una vida saludable, cuidar de nuestro planeta y recuperar esa conexión con la naturaleza, responsabilizándonos de nuestra salud.

Es ante todo necesaria una regulación de las terapias y una integración de las mismas dentro del sistema de salud

Enfermedad y salud son dos caras de una misma moneda

Constantemente estamos en procesos de adaptación de los que no somos conscientes y que permiten que nuestro sistema inmune nos defienda de las agresiones externas,  que  nuestras heridas se cicatricen, que nuestras fracturas se consoliden…La fiebre es una función biológica natural de nuestro cuerpo (un síntoma para nosotros) pero que no controlamos, se produce de manera involuntaria y nos hace conscientes de que nuestro organismo está subiendo su temperatura para acabar con algún agente patógeno. Podemos decir que en realidad estamos constantemente enfermando y sanando. ¿A qué llamamos entonces enfermedad? Desde el punto de vista de una medicina holística, integral, la enfermedad se consideraría entonces la adaptación en la que percibimos unos síntomas que nos hacen conscientes de que algo no va bien. La enfermedad adquiere pues un sentido y se vuelve necesaria para poder cambiar y sanar. Por este motivo, en la medicina de enfoque integral no se busca paliar los síntomas sino buscar las causas y acompañar en el proceso curativo a la persona, procurando recuperar esa capacidad autocurativa del organismo y la vuelta al equilibrio.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que la curación es un proceso interno, que exige hacernos conscientes y responsables de lo que nuestro cuerpo nos está diciendo.

Educar para la salud

Educación para la salud desde la escuela

De la misma manera que en la antigua China, los mejores médicos eran los que menos pacientes tenían, así se ha de enfocar de nuevo el concepto de salud, de manera que la prevención y los hábitos de vida saludables sean la base de un nuevo modelo de sistema sanitario.  Además de ser sostenible (cosa que ahora no ocurre), es necesario que nos reconecte con la Naturaleza y vaya un paso más por delante de la enfermedad, promoviendo hábitos de vida  que favorezcan la salud así como una medicina integrativa, que contemple a la persona en su conjunto y que aúne la medicina convencional con la complementaria. Es necesario que se permita a la persona hacerse cargo de su propio proceso, responsabilizarse y convertirse en un sujeto activo (no en un paciente) con derecho a elegir cómo hacer ese camino a la salud. Para ello sería ante todo necesaria una regulación de las terapias, como sucede en otros países del mundo, y una integración de las mismas dentro del sistema de salud, de manera que las personas pudieran tener una garantía  sobre la capacitación de los profesionales que van a acompañarle en su proceso y libertad de elección.

Solo con un medio ambiente saludable y un estilo de vida sostenible y en comunión con la naturaleza, podremos vivir en salud

Es necesaria una educación para la salud desde las escuelas infantiles remarcando la importancia de factores como:

  • el ejercicio físico
  • la nutrición saludable (importancia de consumo de alimentos ecológicos y de proximidad). En este aspecto promover en los organismos públicos (colegios, hospitales, residencias de ancianos…) el consumo de alimentos ecológicos y con dietas enfocadas a nutrir el organismo con los aportes necesarios para prevenir la enfermedad.
  • la respiración (fuente de energía vital y primer alimento cuando llegamos a este mundo). Como hemos tratado en los números anteriores sobre respiración, la oxigenación es fundamental en nuestros procesos fisiológicos.
  • la expresión de las emociones (la enfermedad es en este sentido la forma que tiene el cuerpo de expresar lo que se ha contenido).
  • el contacto con la naturaleza (con la tierra, el agua, el aire y el sol, nuestras fuentes de energía y salud). Solo con un medioambiente saludable y un estilo de vida sostenible y en comunión con la naturaleza, podremos vivir en salud.
  • la relajación (gestionar el estrés).El agotamiento es el principio de la mayoría de las enfermedades. Al parar, permitimos a nuestro organismo trabajar en su regeneración, al tiempo que escuchamos a nuestro cuerpo y lo que nos está pidiendo.

Es por tanto imprescindible aprender a cuidarnos, hacernos responsables de nuestros procesos de salud-enfermedad. Para ello es necesario también, como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Estrategia 2014-2023 sobre Medicina Tradicional y Complementaria, que se “elabore un enfoque coherente e integral de atención a la salud, que facilite a los gobiernos, a los profesionales sanitarios y especialmente a los usuarios de los servicios de salud, el acceso a la MTC de manera segura, respetuosa, asequible y efectiva”.

En nuestro país pasa por la regulación en la formación y el ejercicio, (como ocurre en muchos otros países), de los más de 80.000 profesionales que tributan bajo el epígrafe de parasanitarios.

Autora: Marta Gandarillas, Periodista especializada en Salud natural, Titulada superior en Naturopatía y Terapeuta de Jin Shin Jyutsu

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