Las multinacionales de la alimentación no cumplen con sus compromisos para acabar con la deforestación provocada por los cultivos del aceite de palma, según denuncian informes de WWF y Rainforest Action Network.

as multinacionales de la alimentación no apuestan por aceite de palma sostenible

En el informe Palm Oil Buyers Scorecard de la organización WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) se analiza el progreso de las empresas en relación con su compromiso por apostar por aceite de palma sostenible bajo los requisitos establecidos por la RSPO (Mesa Redonda del Aceite de Palma Sostenible).

De las 173 empresas analizadas, WWF descubrió que solo 15 progresaban adecuadamente en el cumplimiento de objetivos en deforestación y uso de aceite de palma y «habían emprendido el camino correcto». Otras treinta no aprobaron el examen y 41 compañías no ofrecieron datos.

El informe de WWF otorga puntos a las empresas. Los calculan sobre un máximo de 22 a partir de las respuestas a un cuestionario sobre los modos en los que se proveen de aceite de palma. Ferrero, el fabricante de chocolates italiano, que tan duramente fue criticado -incluso por el gobierno francés-, es la única empresa que superó los 20 puntos.

«A pesar de los esfuerzos estelares de algunas empresas líderes, la acción es lenta por gran parte de la industria, junto con la aceleración de la deforestación, la pérdida de especies y el cambio climático», recoge las conclusiones del estudio.

Para WWF el único camino que tienen las empresas es cambiar al aceite de palma sostenible a través de la RSPO y exige que se pongan en marcha. Asimismo, les reta a que demuestren a sus clientes que realmente quieren eliminar aceite de palma insostenible de su cadena de suministro mejorando su puntuación durante 2020.

Por otra parte, la organización Rainforest Action Network (RAN) ha evaluado a marcas mundiales como Kellogg’s, General Mills, Mondelez, Hershey’s, Mars, PepsiCo, Nestlé y Unilever y Kraft Heinz implicadas en una zona del sudeste asiático conocido como el ecosistema de Leuser. El informe ha concluido que no evitan el «aceite de palma conflictivo», aquel cuya producción provoca deforestación, pérdida de turberas y otros hábitats y explotación de trabajadores y pueblos indígenas.

En los últimos 30 años, el aceite de palma se ha convertido en un componente indiscutible de gran parte de los productos que podemos encontrar en los lineales de los supermercados por su versatilidad y bajo precio. Es el aceite vegetal más utilizado en el mundo y se produce en regiones tropicales de Asia, África y América del Sur.

Su demanda continúa disparándose en todo el mundo con un alto coste para el medio ambiente: deforestación y destrucción de los bosques lluviosos, causando la pérdida de hábitats de especies amenazadas y en peligro de extinción, incluidos orangutanes, elefantes, rinocerontes y tigres, y tiene efectos catastróficos en un conjunto mucho más amplio de biodiversidad y una gama de funciones del ecosistema; la expansión de las áreas de producción de palma aceitera a menudo también ha sido a expensas de los derechos e intereses de las comunidades locales y los pueblos indígenas; y la conversión de bosques y turberas a plantaciones de aceite de palma libera grandes cantidades de dióxido de carbono, alimentando el cambio climático, tal y como detalla WWF.

Fuentes: WWF | RAN

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