La borrasca Gloria, además de provocar más de una decena de muertos, ha dejado una profunda cicatriz en buena parte del litoral de Catalunya, la Comunidad Valenciana y Baleares. Las inundaciones y el fuerte temporal marítimo asociadas a Gloria son ejemplos de lo que puede ocurrir cada vez con más frecuencia como consecuencia del cambio climático.

Inundaciones alimentadas por el cambio climático

Es evidente que el litoral mediterráneo se caracteriza por fenómenos meteorológicos catastróficos cíclicos pero el aumento de las temperaturas en la atmósfera y el agua del mar se presentan como factor determinante en la repetición cada vez más rápida y profunda de precipitaciones torrenciales y entradas del agua del mar en zonas sensibles como el Delta del Ebro.

«Numerosos estudios apuntan cambios notables en el fenómeno de las inundaciones como consecuencia de la influencia del cambio climático, de hecho en algunas regiones estos efectos son ya evidentes», recuerda el Ministerio de Transición Ecológica en su informe más reciente sobre  Planes de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRIs).

Revisando los datos históricos, los expertos han detectado algunos patrones en diversas regiones del continente europeo. Así se puede apreciar un aumento de las inundaciones (en magnitud o intensidad) en el norte de Europa mientras que en Alemania y Reino Unido hay una tendencia positiva en la incidencia de inundaciones de invierno y en Francia y los Alpes se observa una disminución de las inundaciones en invierno pero un aumento significativo en verano.

La creciente urbanización de zonas costeras provoca que las fuertes lluvias acaben en inundaciones

En el caso de España, y en especial en la costa del Mediterráneo, la principal observación es que en los últimos años se está reduciendo el volumen anual de agua recogida por lluvias y nevadas y al mismo tiempo crece el número de precipitaciones extremas, es decir, las que se asocian con el riesgo de inundaciones.

Los Pirineos son un ejemplo sobresaliente del cambio climático y ambiental (abandono del suelo), que afectan a los recursos hídricos y al régimen de inundaciones por deshielo en las montañas de España, explicaba en 2014 un estudio liderado por el profesor Juan Ignacio López-Moreno, del Insituto Pirenaico de Ecologia (IPE-CSIC).

Más en concreto, un informe de 2015 liderado por Miguel Sánchez Fabre, de la Universidad de Zaragoza, indicaba que el aumento de la temperatura media en las zonas de montaña de España ha contribuido directamente al aumento del número de inundaciones en el Ebro en lo que llevamos del siglo XXI.

El Tercer Informe sobre Cambio Climático en Catalunya, coordinado por el catedrático de la Universidad de Barcelona Javier Martín Vide y presentado en 2016, recuerda que «más del 40% de los municipios de Catalunya presentan un riesgo de inundación alto o muy alto, la mayor parte de los cuales se encuentran en la costa».

Inundaciones alimentadas por el cambio climático

Entre 1981 y 2010 se registraron en Catalunya 219 episodios de inundación, el 71% de los cuales en comarcas costeras, sobre todo en el Maresme (48% del total). Del total de 219 episodios, un 11% produjo daños graves (catastróficos), con una destrucción parcial o total de infraestructuras y un 53%, daños importantes (extraordinarios).

El estudio de la tendencia dentro del periodo 1981-2010 muestra que los episodios de inundaciones en Catalunya son cada vez más frecuentes, con un crecimiento de un suceso más cada 10 años. Uno de los factores que puede influir en esta tendencia observada es el cambio climático pero también se debe destacar que la creciente urbanización de zonas costeras provoca que las fuertes lluvias acaben en inundaciones, por el hecho de que las aguas tienen ahora menos espacio libre para drenar y existe una mayor cantidad de construcciones e infraestructuras potencialmente dañadas, puntualiza el Tercer Informe sobre Cambio Climático en Catalunya en su apartado específico sobre inundaciones, elaborado por los profesores Joan Gilabert y Montserrat Llasat, de la Universidad de Barcelona.

Este informe coordinado por Javier Martín Vide explica que de cara al futuro, «teniendo en cuenta el posible aumento de las precipitaciones torrenciales y, muy probablemente, de la exposición y la vulnerabilidad, todo apunta hacia un incremento significativo del riesgo de inundaciones, que podría ser mitigado mediante el aumento de la previsión, la prevención y la resiliencia».

El aumento de la temperatura media en las zonas de montaña de España ha contribuido directamente al aumento del número de inundaciones en el Ebro

En el apartado de este tercer informe referido a ‘Sistemas costeros y dinámica litoral’, el equipo liderado por el profesor Agustín Sánchez-Arcilla analiza de forma detallada y con ejemplos prácticos cómo está influyendo y cómo afectará el cambio climático en nuestras playas, puertos y deltas; un apartado a tener muy en cuenta ante episodios como el provocado por la borrasca Gloria.

El cambio climático está provocando en la actualidad una elevación del nivel del mar en el litoral de Catalunya del orden de 4 centímetros cada década, según los datos recogidos desde 1990 por Josep Pascual con el mareógrafo instalado en el puerto de l’Estartit.

Con las previsiones climáticas actuales, a finales de este siglo el nivel del mar habrá subido en nuestra costa entre 45 y 82 centímetros respecto al nivel de finales del siglo XX.

Además de la subida del nivel del mar, como recuerda este apartado del Tercer Informe, el cambio climático está provocando situaciones en que las olas alcanzan mayor altura, con lo que se incrementa la erosión de las playas y los daños en zonas portuarias e infraestructuras costeras.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

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