Las salidas profesionales relacionadas con la agronomía incluyen una gran variedad de trabajos que giran en torno a la producción de plantas y sus derivados, tales como la alimentación, los tejidos y los biocombustibles. De alguna manera, estos trabajos casi siempre tienen que ver con la agricultura. ¿Qué papel juegan los lobbies de la alimentación convencional?

Ingenieros agrónomos y veterinarios al servicio de los lobbies de la alimentación convencional

La mayor parte de los puestos de trabajo de este sector están relacionados con la investigación, producción y gestión de cultivos, conservación de suelos y aguas y desarrollo sostenible. Las personas que trabajan en el campo de la agronomía pueden tener formaciones académicas muy diversas, desde estudios técnicos profesionales hasta grados, ingenierías, masters o doctorados relacionados directa o indirectamente con este campo.

La mayoría de los trabajos relacionados con la investigación agronómica requieren un máster o doctorado en agronomía o en un ámbito relacionado. La investigación puede implicar cualquier área relacionada con la agronomía, incluidas la producción de cultivos, la ingeniería genética y la sanidad vegetal, entre otros. La bioenergía y la sostenibilidad también son otras áreas de investigación comunes, especialmente estos últimos años. Los investigadores suelen trabajar en centros de investigación y laboratorios, con financiación mayoritariamente privada.

Por su parte, los trabajos relacionados con la producción y la gestión de cultivos pueden variar ampliamente, en función del tipo de empresa y producción, aunque básicamente se dedican a la gestión de las técnicas de cultivo. También hay profesionales agrónomos que se ocupan de la producción animal desde un punto de vista agropecuario, es decir, desde una visión de actividades agrícolas y ganaderas integradas en un modelo productivo agroganadero.

Los investigadores suelen trabajar en centros de investigación y laboratorios, con financiación mayoritariamente privada

Otro grupo profesional muy relacionado con la producción de alimentos son los veterinarios, que en el sector primario mayoritariamente se ocupan de tareas directamente relacionadas con la ganadería, especialmente la sanidad y la producción animal, así como con la inspección y la seguridad alimentaria. En general, los veterinarios que se ocupan de la producción animal lo hacen desde un punto de vista exclusivamente pecuario, es decir, especializados en los animales y sin ocuparse de los aspectos agrícolas de las actividades ganaderas.

Tradicionalmente, las actividades del sector primario relacionadas con la producción de alimentos tenían un elevado grado de integración entre las tareas agrícolas y ganaderas, que eran actividades absolutamente complementarias dentro del modelo agrario, lo que permitía una mayor eficiencia y racionalidad del resultado final, con el cierre de los ciclos de los nutrientes a nivel de las explotaciones y del territorio, especialmente el ciclo del nitrógeno, ya que los estiércoles producidos por el ganado permitían el abonado de los campos, mientras que muchos de los productos y subproductos de las actividades agrícolas se destinaban a la alimentación de los animales.

La especialización e intensivización de las actividades productivas que se produjo a partir de la segunda mitad del siglo XX supuso unos grandes incrementos de la productividad vegetal y animal, pero también se tradujo en un divorcio entre las actividades agrícolas y ganaderas, con la aparición de una agricultura intensiva muy centrada en la obtención de cada vez menos especies y variedades agrícolas, incluso basada en sistemas de monocultivo. Paralelamente, también surgió una ganadería intensiva totalmente desconectada de la tierra, con animales permanentemente confinados en instalaciones cada vez más grandes, alimentados con piensos y subproductos provenientes de cualquier lugar del mundo.

Ingenieros agrónomos y veterinarios al servicio de los lobbies de la alimentación convencional

Estas tendencias, por tanto, llevaron a la aparición de profesionales especializados y conocedores sólo de un tipo de actividad productiva, ya sea de producción vegetal o de producción animal, pero cada vez menos campesinos con conocimientos agronómicos transversales y holísticos. De igual forma, los perfiles de los estudios agronómicos también se fueron dividiendo y especializando en uno u otro campo productivo, favoreciendo esta desconexión de las actividades agropecuarias.

La globalización del suministro alimentario ha sido la consecuencia lógica de esta especialización productiva y del bajo precio del petróleo, que permite la producción y transporte de grandes cantidades de productos obtenidos de forma intensiva a bajo precio, debido a la gran intensivització y / o a las pobres condiciones laborales de los productores.

Sólo una pequeña parte de la iniciativa privada y también de la pública van orientadas al desarrollo de sistemas más sostenibles, por suerte al alza

En este contexto, las grandes corporaciones alimentarias son las que dominan el sector productivo y las que se llevan gran parte del valor de la cadena, aunque corresponde a los productores una gran parte del riesgo de esta producción. Unas pocas empresas dominan toda la cadena, integrando actividades tan diferentes como la obtención y patente de semillas y razas animales, el desarrollo y venta de abonos químicos, fitosanitarios, herbicidas, medicamentos veterinarios, aditivos alimentarios, etc.

Consecuentemente, se observa que una parte importante de los profesionales que se dedican a la investigación y la gestión de la producción en el sector agroalimentario trabajan en el ámbito de estas empresas y orientan su labor a dar viabilidad a este modelo productivo. Sólo una pequeña parte de la iniciativa privada y también de la pública, van orientadas al desarrollo de sistemas más sostenibles, por suerte al alza.

En este dibujo falta introducir ciertos aspectos que pueden aportar un poco de luz, como son la lucha contra la emergencia climática, que no ha hecho más que empezar, así como la toma de conciencia de cada vez más consumidores, que vamos aprendiendo el valor de las producciones sostenibles y locales. La actual crisis sanitaria que estamos viviendo, absolutamente inédita en nuestra historia reciente, también debería suponer un toque de alerta a los peligros de un exceso de especialización y globalización.

Autor: Isidre Martínez, Ingeniero agrónomo.

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