Hablamos con Pedro Caldentey, Secretario de la Junta Directiva de Fairtrade Ibérica, en representación de uno de sus socios, la Fundación ETEA, el instituto de desarrollo de la Universidad Loyola.

Pedro Caldentey, de Faitrade Ibérica:

Caldentey es profesor y director del departamento de Economía de la Universidad y especialista en desarrollo y regionalismo. Ha trabajado muchos años sobre Centroamérica y en la propia región en Universidades, con organismos de cooperación internacional y gobiernos. Dice que ató cabos viendo cómo es de importante la producción del aceite en Andalucía y del café en Centroamérica para promover la justicia, el bienestar y la identidad. Y eso le ayudó a comprometerse con el comercio justo.

¿Cómo afecta la COVID-19 a los pequeños productores y trabajadores agrícolas?

Es un impacto común al de todos lados, aunque no en todos los países se ha producido con el mismo efecto. Se trata de un parón drástico y simultáneo en la oferta y la demanda. En la oferta porque, aunque los confinamientos y los estados de alarma se han producido de forma muy diversa, la actividad cotidiana se ha visto interrumpida en algunos de las fases de producción y comercialización. En la demanda porque transportes y ventas se han visto paralizados en todo el mundo, pero especialmente en países como el nuestro, por ejemplo, que son el grueso de la demanda del comercio justo.

Es una crisis grave porque el riesgo de perder cosechas o ingresos puede generar problemas para todo el año. Algunos productores y cooperativas podrían tener capacidad para aguantar, pero los que no sufrirán las consecuencias. Es lo mismos que cuando en Centroamérica se produce una caída de los precios del café por oscilaciones de la oferta y parte de la cosecha no se recoge. Los efectos son hambrunas por la dependencia de esos ingresos de la recolección.

¿Qué se puede hacer para paliar estos efectos?

Hay un plano de respuesta nacional que depende de los recursos de los gobiernos de los países productores. En general, su capacidad de respuesta ante una crisis de esta magnitud es escasa. Es cierto que hay que hacer un análisis por país porque la crisis sanitaria no es igual en todos lados. Pero el parón generado por el confinamiento se extiendo a contagiados y no contagiados.

La incertidumbre sobre cuánto va a durar esto es también una clave decisiva, como en todos lados. ¿Cuándo se va a recuperar el transporte global tan importante en este sector? Por eso la respuesta tan rápida que ha dado Fairtrade International es tan importante. Se han creado y puesto en marcha rápidamente dos fondos. Uno de ayuda de emergencia y otro de resiliencia para los productores. La respuesta ha sido muy rápida y contundente y creo que eso le da un valor especial a la iniciativa.

De paso, la dotación de estos fondos, al que Fairtrade Ibérica y otros sellos nacionales ha contribuido, pone en evidencia algunas de las virtudes de este movimiento. Además de promover el comercio justo y el incremento de ingresos y mercados, existe una comunidad de intereses entre consumidores y productores de todo el mundo, que trabajan juntos y son capaces de reaccionar con rapidez en caso de crisis. Es una red adicional de seguridad y compromiso que vale mucho.

Ya es hora de que España converja también en consumo de comercio justo con Europa

Al ser una crisis mundial, la pandemia también ha golpeado a los países consumidores de los productos de comercio justo. ¿Cómo les ha afectado y qué previsiones tenéis para este año?

La crisis también afecta en los países consumidores, claro. El parón de consumo y actividad y de redes comerciales tiene un impacto grande aquí. Fairtrade Ibérica ha actuado también rápido dando facilidades en los plazos de pago del canon y otros compromisos. Como en otros sectores de la economía, la preocupación es qué pasará con las empresas menos consolidadas si la crisis se extiende o hay rebrotes.

En algunos productos de comercio justo, por ejemplo, en la distribución alimentaria ligada a los productos clásicos del comercio justo (café, azúcar, cacao), el efecto se ha visto compensado por las ventas online. Y también porque el estremecimiento ante esta inesperada crisis ha generado una cierta simpatía por la producción local o por el comercio justo. Parece que la vivencia colectiva de la crisis nos ha ayudado a entender el poder transformador de nuestras decisiones de consumo. Ojalá suponga un cierto empujón en la tendencia positiva, pero algo lenta todavía, en el consumo de comercio justo en España.

¿Qué papel juega Fairtrade Ibérica en estos momentos? ¿Cómo afrontáis el futuro desde la organización?

Dentro de esta situación excepcional, Fairtrade Ibérica está en un buen momento que coincide con el vigor de Fairtrade International. Ser parte de una red global es clave en estos tiempos y multiplica el potencial de este movimiento. A mí me parece que desde que Fairtrade está cogobernado por productores y comercializadores han pasado muchas cosas importantes que tiene que ver con la representación de los productores y sus intereses.

Dentro de la preocupación por los efectos que pueda tener esta crisis en España y Portugal y su impacto en algunos establecimientos y redes solidarias de distribución que han sido tan importantes para este movimiento, nos parece que es el momento de pedirle a la gente que vuelque su interés por los demás en el consumo. Todos dudamos de si esta crisis nos va a cambiar un poco a mejor y nuestra idea es que eso va a pasar y que podríamos ver un mayor interés de consumidores y empresas por el sello.

Creo que ya es hora de que España converja también en consumo de comercio justo con Europa. Frente a los 1,67 euros de consumo medio en comercio justo en España, la media europea supera los 15 euros. Es hora de que recortemos esa distancia y eso es responsabilidad del sector y también de la sociedad. Estamos volcados en ayudar en ese salto desde Fairtrade Ibérica, ayudando a la ciudadanía a entender el comercio justo y a reforzar su compromiso. Los últimos años nos ayudan a ser optimistas y esperamos que esta crisis no nos estropee este creciente interés.

Cumplir los ODS era ya imprescindible antes y ahora más para salir de la crisis del COVID-19. ¿Cómo contribuye Fairtrade a los ODS?

Es un ámbito de la actividad económica muy conectado a los ODS. Los fundamentos de Fairtrade nacen precisamente de una visión global y compartida sobre los efectos globales de nuestro sistema económico y sobre los defectos y exclusiones que genera. ¡Incluso antes de que existieran los ODS y hasta los OdM!

Hemos detectado que Fairtrade contribuye especialmente a 8 de los 17 ODS y si te acercas a nuestra web verás que es un tema que nos importa mucho. Destacaría el potencial el comercio justo para contribuir al ODS 2 de hambre cero y al ODS 12 de producción y consumo responsable. El consenso global que proponen los ODS anima también a las empresas que cada vez se involucran más en el comercio justo y lo incorporan a sus catálogos. Creemos que los ODS han ayudado a abrir los ojos a algunas de ellas y estamos muy satisfechos.

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