¿A cuántas personas puede alimentar la Tierra? En las últimas semanas han aparecido noticias sobre personas que conspiran para reducir la población. Nada se sabe con certeza, pero sí que podemos preguntarnos si cabemos todos o si somos demasiados. Os hablamos de superpoblación.

Superpoblación, comida y planeta sostenible

«Todo lo que cada persona se pueda permitir en hasta 1,9 hectáreas es asumible», o al menos eso es lo que aseguran los estudios sobre la población mundial, como el del Worldwatch Institute. Son 1,9 hectáreas de terreno por persona para cultivar alimentos, para fabricar tejidos para ropa, para suministrar madera y para absorber residuos.

Un estadounidense utiliza de media alrededor de 9,7 hectáreas.

Nadie se atreve a confirmar el límite de población que la Tierra puede soportar; algunos lo cifran en algo más de 15 mil millones de personas, mientras que los optimistas, como el Dr. Dieter Klinghardt, lo sitúan en 32 mil millones.

La superficie sólida de la Tierra es de 15.000 millones de hectáreas, sobre las que vivimos, en 2020, 7.700 millones de personas (el 60% se encuentra en Asia).

La población sigue creciendo, pero lo hace más despacio. La tasa de crecimiento llegó al 2,1% en 1962 y desde entonces ha caído hasta un 1,05%. Esta tendencia bastará para que la población mundial sea de 9.700 millones de personas en 2050 y de 10.900 millones en 2100.

Demografía

A finales del siglo XIX vivían casi 1.000 millones de seres humanos en la Tierra. La preocupación por la demografía comenzó entonces, con las teorías de Thomas Malthus («El exceso de población de las clases menos favorecidas es un problema para su emancipación. La población crece más que los recursos y puede producirse una catástrofe»). Malthus predijo una extinción masiva para el año 1880: su error fue no tener en cuenta el progreso científico y tecnológico, que ha facilitado los avances en la capacidad para producir alimentos de forma generalizada.

Para prevenir el exceso de población, se propone una toma de conciencia, tanto individual como social y una procreación limitada o consciente

Para prevenir el exceso de población, se propone una toma de conciencia, tanto individual como social y una procreación limitada o consciente. En China se ha promovido la política del hijo único, y en general se promociona la planificación familiar y el uso generalizado de métodos anticonceptivos, naturales y artificiales. La esterilización no ha tenido el éxito esperado en lugares como la India.

En resumen, se espera que en 2100 la población del planeta se estabilice entre los 10 y 12 mil millones de habitantes.

De todas formas, el límite de lo que se considera sostenible para el planeta se acerca.

¿Conviene hacer algo más? De momento nos encontramos con las controvertidas actividades supuestamente filantrópicas de Bill Gates, en especial las campañas de vacunación masiva en países pobres.

Y con atrevidas extravagancias: el empresario Elon Musk (Tesla) propone colonizar el espacio con una primera etapa en el planeta Marte. De momento lanza satélites para la instalación del sistema de telefonía 5G, cuya inocuidad para la salud no ha sido suficientemente demostrada.

¿Comida para todos?

Durante los últimos dos siglos se han perfeccionado las técnicas agrícolas, se ha mecanizado la agricultura y se ha adoptado el uso de fertilizantes y de venenosos herbicidas, para un sistema enloquecido de producción de alimentos que incluye ingeniería genética. La ganadería se convierte en intensiva y maximiza la producción convirtiendo a los animales en «cosas».

No tenemos más espacio para entrar en las importantes consecuencias ecológicas, pero podemos preguntar sobre sostenibilidad: ¿Cuánto se pueden estirar los recursos naturales para seguir alimentando a una población creciente? ¿Qué coste tendrá todo esto para las generaciones futuras?

Superpoblación, comida y planeta sostenible

Según un estudio de la revista Nature Sustainability el sistema global actual de producción de comida solo puede alimentar a 3.400 millones de personas sin traspasar los límites del planeta: es decir, solo se puede conseguir comida para menos de la mitad de la actual población mundial de forma sostenible, sin poner en peligro la alimentación y la supervivencia de las generaciones futuras. Sin embargo, con el actual nivel de vida estadounidense, la Tierra solo podría soportar una quinta parte de la población actual, unos 1.500 millones de personas.

La buena noticia es que, según aseguran los autores de este estudio, a base de reorganizar la producción e introducir algunos cambios en la dieta, se puede alimentar a 10.000 millones de personas de forma sostenible.

Ecosistemas y cambio climático

Los ecosistemas de la Tierra, de los que los humanos extraemos comida, se mantienen gracias a nueve pilares fundamentales, que en 2009 fueron definidos por los científicos Johan Rockström y Will Steffen y podéis encontrarlos fácilmente en Internet. Consideran que estos pilares garantizan la estabilidad de la Tierra y que no conviene superarlos.

Los autores han señalado que cambiar el modelo de producción de alimentos hará que los ecosistemas sean más resistentes ante el cambio climático. Sin embargo, en algunas zonas, como Oriente Medio o Indonesia, esos cambios no serán suficientes para estabilizar aquellos sistemas y será necesario enviar recursos desde otras zonas para alimentar a la población.

Todo ello contando con que la temperatura del planeta no subirá más de 1,5ºC a finales de 2100, a pesar de que las previsiones sean en general más pesimistas.

Un sofisticado estudio de Dieter Gerten publicado en la revista «New Scientist» ha demostrado cuáles de estos límites están siendo superados por la actividad agrícola y dónde está ocurriendo. Gerten es investigador en el Instituto Postdam de Investigación para el Impacto del Clima (Alemania). Según su informe, la agricultura reduce la biodiversidad (lo que conlleva la caída de las poblaciones y la desaparición de especies) y desequilibra el ciclo del nitrógeno, con problemas de agua y de deforestación. «No deberíamos avanzar más en la dirección de producir comida a costa del medio ambiente», afirma.

Cambios para alimentar a todo el mundo

«Cuando nos fijamos en el estado del planeta Tierra encontramos muchas razones para preocuparnos, pero también muchas para tener esperanza«, dice Gerten. «Usamos demasiado suelo para cultivos y ganado, fertilizamos demasiado y regamos en exceso. Necesitamos replantearnos colectivamente cómo producimos comida. Lo más emocionante es que nuestra investigación muestra que estas transformaciones harían posible que obtengamos alimentos suficientes para 10.000 millones de personas».

Todos sabemos que lo ideal para la salud, para los animales y para la sostenibilidad del planeta, sería no comer carne animal

Según las conclusiones de la investigación, la mitad de la producción mundial de comida viola estos límites. Sin embargo, haciendo cambios geográficos se puede conseguir que la agricultura alimente de forma sostenible a esos 10.000 millones. Por ejemplo, esto implicaría reducir el uso de fertilizantes en Europa central y China oriental, pero expandirlo en el área subsahariana y en el oeste de Estados Unidos.

La visión de Gerten es convencional y a gran escala, pero propone acciones útiles, como el abandono de cultivos en regiones donde el 5% de las especies están amenazadas y la reforestación de campos donde se ha cortado más del 85% del bosque tropical. También muestra la necesidad de reducir el consumo de agua y el uso de nitrógeno donde son excesivos y ampliarlos donde todavía hay margen.

Comer menos carne es más sostenible y sano

Todos sabemos que lo ideal para la salud, para los animales y para la sostenibilidad del planeta, sería no comer carne animal. Pero el camino será largo; de momento dichos expertos consideran que la alimentación podría ser sostenible con cambios más profundos. Bastaría con emplear nuevas formas de agricultura y reducir el desperdicio de alimentos, puesto que actualmente se tira alrededor del 30% de lo que se produce.

Y con cambiar la dieta. Por ejemplo, proponen que en China, donde está aumentando el consumo de carne, convendría recurrir más a legumbres y verduras como fuente de proteínas. «Este tipo de cambios pueden parecer difíciles de asumir, al principio. Pero a largo plazo, los cambios enfocados a una alimentación más sostenible no solo beneficiarán el planeta, sino también a la salud de las personas». Cada vez más informes oficiales abogan por una reducción drástica en el consumo de carne.

Autor: Jaume Rosselló, Editor especializado en salud y alimentación.

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