Cuando comienzo a hacer una reflexión en torno a un tema trascendente o de interés me gusta comenzar por cuestionarme diversos puntos de importancia para poder ir haciendo un claro esquema mental que vaya esclareciendo y allanando las cuestiones que se agolpan en nuestro pensamiento. Y es así cómo he comenzado a hilvanar la cuestión a priori tan contradictoria que lanzo en el titular; la idea es preguntarnos si el consumo puede ser sostenible, si la sostenibilidad conecta en algún punto con el consumo, y si verdaderamente puede existir alguna forma de consumo sostenible o en vías de considerarse así, bien por su naturaleza, por su producción o por su tipología.

Puede ser el comercio sostenible

Como muchos ya sabréis existe un sistema de comercio al que curiosamente suele denominarse como alternativo, seguro que en alguna ocasión habéis escuchado hablar sobre el Comercio Justo y os ha generado cierta confusión e incluso gran choque, puesto que el comercio en su máximo concepto debería abanderarse con la justicia como gran estandarte de seguridad colectiva, y sobre todo teniendo en cuenta que es una de las actividades con más bagaje y recorrido, y que además lleva presente en nuestro mundo miles de años.

Pero la realidad es bien distinta a la idea que tenemos en nuestra cabeza, y este comercio parece que tiene que distinguirse del convencional de la mano de uno de los valores superiores recogidos en el artículo primero de nuestra Constitución, y es que o bien tenemos consciencia y conciencia de que la justicia y el comercio no pueden ser algo alternativo o verdaderamente el planeta y sobre todo las personas lo vamos a pagar demasiado caro.

El Comercio Justo trabaja por un sistema de comercio justo, sostenible y responsable

Por ello, aprovechando el mes de septiembre como inicio de un nuevo curso y el comienzo de la última etapa del año, os invito a hacer un pequeño e importante ejercicio personal y colectivo que nos haga reflexionar sobre el consumo, empezando por nosotros mismos y nuestra forma de consumir y adquirir bienes y servicios. Ante tal escenario, es crucial que los consumidores estemos implicados y tengamos criterio a la hora de lanzarnos a consumir, al mismo tiempo que pongamos freno a nuestras compras, en especial en las épocas más propicias a este acto en la que sin lugar a duda se produce un notable sobreconsumo.

Además, debemos ser capaces de discernir e identificar opciones de consumo sostenible, como es el Comercio Justo y en especial la gran diversidad de productos certificados con sello Fairtrade; ya que cuando compramos un producto de Comercio Justo certificado con sello Fairtrade nos estamos asegurando que hay todo un esfuerzo, voluntad, trabajo, control y compromiso para conseguir que el comercio cambie sus tornas y se consiga su esencia verdadera, y lo que es aún más importante, que las personas y el planeta tengan prioridad y sean los auténticos protagonistas.

Una acción como hacer la compra de forma responsable puede contribuir a mejorar la vida de productores de diferentes zonas. Ahora, puedes hacerlo realidad.

Autora: Paula Mª Pérez Blanco / Responsable Comunicación Fairtrade IbéricaPeriodista Especializada en Periodismo Cultural.

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Bio Eco Actual Septiembre 2020

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