La cosmética viene de antiguo. Los primeros cosméticos se crearon hace miles de años como forma de decorar el cuerpo. En un principio estaban vinculados a la magia, a los ritos chamánicos, y su uso quedaba relegado a hechiceras y brujos. La cosmética, tal y como nosotros la entendemos, se origina alrededor del 4.000 a.C. en Egipto. Usaban preparados con sustancias de origen animal, vegetal y mineral a fin de embellecer la piel y cuidar o preservar el cabello. Es en el siglo XX cuando se produce su gran desarrollo. La química de síntesis revoluciona el mundo de la cosmética, abarata los productos y los populariza. A pesar de la cantidad de ingredientes peligrosos que existen en la cosmética convencional, hoy son casi imprescindibles en todos los hogares.

Ingredientes peligrosos en cosmética convencional

Ingredientes peligrosos en cosmética

La cosmética convencional incorpora gran variedad de compuestos químicos en su formulación, lo que dota a los cosméticos de infinidad de propiedades. La mayoría de estos ingredientes químicos son muy baratos, lo que permite reducir el coste de los cosméticos hasta hacerlos accesibles a todos los bolsillos.

Algunos ingredientes provocan problemas de salud tan graves que directamente deberían estar prohibidos

Pero la gran mayoría de las sustancias químicas que se usan son peligrosas para la salud, cuando no son directamente tóxicas o cancerígenas. Y por ser ingredientes peligrosos, cuanto más los usamos más nos exponemos a su toxicidad. Nos contaminamos con ellos al utilizar champús, geles de baño, perfumes, productos de belleza y cuidado del cuerpo, esmaltes de uñas…

Diversos grados de peligrosidad

No todas las sustancias usadas tienen el mismo riesgo para la salud. Algunos de los ingredientes presentan un riesgo mínimo. En cambio, hay otros que provocan problemas de salud tan graves que directamente deberían estar prohibidos. Son peligrosos para la salud el triclosan, usado en jabones y dentífricos, los parabenos en sus diversas formas “paraben”, en cremas y champús, los ftalatos de las lacas de uñas y pintalabios, el Sodium Lauryl Sulfate de los champús, y el polietilenglicol (PEG), usado como espesante en lociones, champús y protectores solares.

La dietanolamina, agente espumante de geles y champús, la oxibenzona, el homosalato, las benzofenonas, las oxibenzonas, y un increíble listado de filtros de radiación UV usados en lociones y cremas protectoras solares. El formaldehído en sus distintas formas y precursores, que es usado como conservante en cosméticos, el genérico perfume o fragancia química, que incluye más de 3.000 compuestos distintos muy alergénicos, los aceites minerales, como las parafinas y petrolatum en productos labiales, y el tolueno en el esmalte de uñas y tintes para el cabello. Son tan peligrosos que lo mejor es no usar nunca aquellos cosméticos que los contengan.

Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo

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