Nuestra cultura de usar y tirar genera centenares de kilos de basura diaria, lo que retroalimenta la crisis de residuos que vivimos desde hace años. Para paliar la situación, la Comisión Europea está tratando de impulsar nuevas estrategias. Por ejemplo, acabar con la fabricación de productos de plástico de «usar y tirar», como las toallitas higiénicas, que suponen una amenaza para el medioambiente y nuestra salud.

toallitas plástico

La Directiva europea de plásticos de un solo uso (SUP) pretende poner fin a la fabricación de productos desechables, responsables del expolio de nuestros recursos. En este sentido, productos como las toallitas higiénicas 100% viscosa o los platos, vasos, cubiertos y pajitas de un solo uso producidos con celofán, juegan un papel destacado. Pues están fabricados con materiales derivados del plástico que podrían llevar el sello «sin plástico».

Sin embargo, la iniciativa no agrada a la industria que se enriquece con la producción de estos productos, que hace lo posible para frenar progresos significativos. ¿Su nueva estrategia? Intentar modificar la definición actual de plástico, excluyendo así estos materiales de la Directiva SUP y fomentando su libre producción.

De ser así, apunta la organización ecologista Amigos de la Tierra, la definición daría luz verde a sustituciones igualmente tóxicas de estos materiales. Lo que animaría a la industria a producir más productos desechables en lugar de invertir en alternativas reutilizables.

La viscosa, altamente contaminante

Lo cierto es que existen diversos estudios que han demostrado el papel de la viscosa en la ya problemática contaminación por microplásticos. Un estudio en Córcega, por ejemplo, halló fibras de viscosa ingeridas de varios tamaños y colores en el 27,6% de los tractos digestivos de las nueve especies dominantes de peces. Además, estos productos tienen un papel importante en la obstrucción de canales.

Más concretamente, hay estudios que muestra que la ecotoxicidad acuática de la viscosa producida en Asia (donde se encuentra la mayor producción de esta) es, en agua dulce, casi 3 veces mayor que la del PET (tereftalato de polietileno) y el PP (polipropileno), dos tipos de plásticos muy usados en los envases de bebidas, alimentos y tejidos.

Sin embargo, permitir la viscosa y el celofán daría pie a un auge de trampas legislativas para la comercialización impune de estos materiales. Pues es muy difícil poder controlar si una toallita es 100% viscosa o más aún si se trata de una pajita de polipropileno (prohibida a partir de julio) o de una pajita de celofán (que estaría permitida por la Directiva si la industria logra imponerlo).

Además, según señala Amigos de la Tierra, existe el riesgo de que esta definición de plástico (y, por extensión, de viscosa) sirva de precedente para otras legislaciones de la UE, pero también para países fuera de la UE.

El estado de la cuestión

Las directrices de la Directiva SUP sigue siendo objeto de intenso debate en Bruselas. La última versión de las directrices data de diciembre de 2020.

Fuente: Amigos de la Tierra.

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Bio Eco Actual Marzo 2021

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