Los tomates morados o púrpuras están más cerca de ser una realidad, llegar al mercado y empezar a formar parte de la dieta. Su pigmento oscuro ofrece ventajas respecto a un tomate normal, de hecho, aporta los mismos beneficios para la salud que frutas del mismo color como los arándanos o las moras. Es decir, aporta beneficios antioxidantes y antinflamatorios. Aun así, conserva el mismo sabor que su pariente rojo o amarillo.

tomate púrpura
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Un alimento modificado genéticamente

Estos tomates se consideran un ‘superalimento’, un alimento muy rico en nutrientes y beneficioso para a salud. Como el cacao, el kale, la chía, la quinoa o el ajo, los ‘superalimentos’ son una fuente de fibra, vitaminas y minerales. Estas propiedades ayudan al cuerpo a protegerse contra enfermedades. También cuentan con un alto contenido en fitonutrientes y compuestos antioxidantes. Además, tienen una baja densidad calórica.

Más allá de todos los beneficios que nos puede aportar este nuevo tomate, también debemos decir que se trata de un alimento modificado genéticamente para lograr estas características. Es decir, estamos ante un cultivo transgénico.

La empresa norteamericana Norfolk Plant Sciences se preguntó ¿por qué no combinar lo mejor de varios cultivos para lograr un superalimento? Así lograron crear esta variedad de tomate púrpura en un laboratorio.

Un transgénico es «un organismo cuyo material genético ha sido alterado de una forma que no sucede en la naturaleza»

Hasta ahora, el proyecto ha pasado todos los controles de seguridad alimentarios estadounidenses antes de salir a la venta y parece que va a ser un ingrediente más en las mesas de muchos norteamericanos, pero no sabemos si pasará lo mismo en Europa.

¿Te comerías un tomate púrpura transgénico?

Un transgénico es «un organismo cuyo material genético ha sido alterado de una forma que no sucede en la naturaleza», según definición de la directiva de la UE. A diferencia de países como EEUU, Canadá o Brasil, en Europa se ha optado por potenciar la producción ecológica y establecer una normativa muy restrictiva para la autorización de nuevas variedades transgénicas.

Esta posición europea está principalmente motivada por la percepción social negativa respecto a los transgénicos, alentada por diversos grupos ecologistas que promulgan sus efectos nocivos para la biodiversidad y la salud humana. Un debate que no ha sucumbido desde que en el año 1983 en que se modificó genéticamente la primera planta.

En muchos otros países, la rápida implantación de los transgénicos ha sido posible porque los gobiernos han sucumbido al peso de grandes empresas que los promueven. Es decir, se han rendido a la economía dejando de lado el medio ambiente y la salud humana.

tomate púrpura
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Se sabe que los transgénicos pueden tener efectos negativos para el medio ambiente y alterar el ciclo natural de los cultivos. Un estudio de Ecologistas en acción relata que las plantas tienen mecanismos naturales de defensa, mecanismos como la producción de toxinas que las protegen de determinadas enfermedades y de los herbívoros. Por tanto, la manipulación genética puede inducir la producción de dosis mayores de estas sustancias tóxicas, su presencia en el fruto o en partes de la planta donde antes no se producían, o la aparición de compuestos totalmente nuevos dañinos para la salud.

Esta transformación de cultivos a partir de la genética puede potenciar el contenido de sustancias que son saludables cuando se consumen en pequeñas cantidades, como es el caso de estos tomates púrpuras ricos en vitaminas y minerales extraídos de otros frutos, pero que pueden tener efectos tóxicos en dosis mayores a las habituales. Esto hace plantearse si son tan beneficiosos para nuestra salud y si hay necesidad de crear un producto de estas características.

El estudio de Ecologistas en acción asegura que la aparición de alergias por exposición a nuevos compuestos alimentarios puede tardar años en desarrollarse, y más aún en detectarse, siendo difícil la identificación de la sustancia alergénica. En la Unión Europea hasta 2004 unas normas de etiquetado inadecuadas han impedido realizar un seguimiento de los efectos de los OMG sobre la salud, mientras que en EEUU la absoluta falta de información al consumidor difícilmente permitiría verificar posibles propiedades alergénicas en los alimentos transgénicos.

La rápida implantación de los transgénicos ha sido posible porque los gobiernos han sucumbido al peso de grandes empresas que los promueven

La variedad americana

El tomate púrpura es un producto modificado genéticamente en un laboratorio que mezcla lo mejor de varios frutos para aumentar los efectos saludables. Es transgénico y, además, estamos ante un producto desconocido y poco probado. El objetivo de los científicos de Norfolk Plant Sciences era modificar un tomate para que suministrara antocianinas, una sustancia que se ha demostrado beneficiosa contra la obesidad, para mejorar el sistema inmunitario y ayudar al mantenimiento de las funciones neurológicas.

Por el otro lado, estos científicos también querían que aportase antioxidantes y por eso pensaron que un cruce genético con frutas como el arándano o la mora sería la solución. Esta mezcla genética le confiere al tomate púrpura los supuestos beneficios de reducir las posibilidades de desarrollar algunos tipos de cáncer y rebajar el riesgo de problemas cardiovasculares. Una vez desarrollado serán los consumidores quienes decidan si lo incorporan a su dieta o no. El hecho de ser un cultivo transgénico y su coloración pueden hacer que muchas personas no acaben de convencerse sobre su seguridad y beneficios.

La variedad inglesa

En otros sitios del mundo también se trabaja para lograr este supertomate morado. El Centro John Innes en Norwich (Reino Unido) ha conseguido su objetivo gracias al trabajo de 300 científicos de una decena de países.

En un proceso muy similar al norteamericano, los científicos del Centro John Innes modificaron genéticamente un tomate convencional con dos genes de la planta conocida con el nombre de boca de dragón (Antirrhinum majus), muy habitual en los pedregales y zonas rocosas del Mediterráneo. Esta planta es muy rica en antocianinas.

Tras su desarrollo, su cultivo experimental se ha llevado a cabo en Ontario (Canadá) debido a las restricciones europeas al cultivo de transgénicos.

Autora: Neus Palou, Periodista especializada en medio ambiente.

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