El uso terapéutico de las plantas aromáticas forma parte de la Historia de la Humanidad y aunque es muy difícil datar cuándo se usaron por primera vez, sí se han encontrado evidencias de su uso ya en la Prehistoria, para cocinar, ungir y preparar medicinas.

Difusión de aceites esenciales
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La difusión de aceites esenciales

Uno de los libros más antiguos sobre plantas, los “Vedas”, escrito en la India en torno al 2000 a.C incluye una lista de más de 700 plantas con fines medicinales y religiosos. Chinos, egipcios (los más adelantados en el uso de aceites esenciales), griegos, romanos… empleaban la medicina herbal y sentaron las bases de lo que hoy conocemos como la aromaterapia científica. Aunque en 1887 empezó la primera investigación científica sobre aceites esenciales y sus efectos en microorganismos patógenos, no es hasta el siglo XX, cuando Rene Maurice Gattefossé, crea el término “aromaterapia” en 1932. Con la llegada del aromatograma en 1969 en Francia, se inician las investigaciones clínicas que desembocarán en la aromaterapia moderna.

Un largo camino en el que la inhalación de aceites esenciales ha sido una de las principales vías de utilización. Y es que las vías respiratorias son el camino más rápido para que las moléculas aromáticas de un AE lleven a cabo su función terapéutica.

Hay distintas formas de inhalación

Directa

  • Empleando inhaladores personales en forma de stick o echando unas gotas en un pañuelo de algodón y respirando (para aliviar un momento de ansiedad, dolores de cabeza, para la concentración.)
  • A través de vapores aromáticos (mezclando unas gotas de aceite en un recipiente con agua caliente al que se acerca la cara cubriendo la cabeza con una toalla para concentrar los vapores).

Indirecta

Mediante difusión (a través de difusores eléctricos, vaporizadores en spray y microdifusores por ultrasonidos que son los más recomendables porque optimizan el ambiente olfativo.

Siempre se recomienda el asesoramiento de un especialista ya que, en su aplicación inhalada, han de ser controlados el método de difusión, el tipo de moléculas, la cantidad de gotas, el tiempo y frecuencia de exposición y el tamaño de la estancia donde se difunde.

Por ejemplo, no es adecuado para la difusión el uso de los AE que contienen fenoles, aldehídos aromáticos o cetonas, ya que pueden resultar irritantes o tóxicos y estar especialmente supervisado en embarazadas, lactantes, niños menores de 4 años y asmáticos.

Sobre PRANAROM

PRANAROM, es el laboratorio científico-médico, líder en aromaterapia científica. Fundado hace 30 años por el farmacéutico aromatólogo Dominique Baudoux, es referente mundial por la calidad de sus materias primas. Sus más de 300 aceites esenciales, cuentan con la denominación AEQT, sello de calidad que lo avala. Los AE están quimiotipados, son 100% puros y naturales y proceden de plantas botánica y bioquímicamente definidas.

Los difusores de AE por ultrasonido de PRANAROM, combinan el efecto de las ondas ultrasónicas con una solución compuesta de agua y AE que se dispersa en millones de micropartículas en forma de una bruma aromática que optimiza las virtudes de los AE para la salud y el bienestar.

La gama de aceites La difusión incluye también sinergias, como, por ejemplo: Campo de Provenza (lavanda y romero) purificador, Sueño (manzanilla y mandarina) para conciliar el sueño, Zen (naranja y cedro) relajante, Fuerza y Vitalidad (pino, ravintsara y menta) cansancio pasajero y periodo invernal.

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Pranarom

Autora: Marta Gandarillas, Periodista especializada en Salud Natural, Titulada superior en Naturopatía y Terapeuta de Jin Shin Jyutsu

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Bio Eco Actual Diciembre 2023