Si durante el embarazo el feto se alimentaba a través de la placenta, tras el nacimiento la leche se convierte en la fuente natural de nutrientes para el bebé. Pero la leche de la propia madre no solo aporta vitaminas, minerales, proteínas, grasas y azúcares, sino otros elementos como probióticos, factores de crecimiento, hormonas, y otras sustancias que protegen al bebé de infecciones, potencian su inmunidad natural y favorecen un desarrollo psicomotor óptimo. Estas sustancias no se encuentran en las leches de fórmula y hacen que la lactancia materna tenga beneficios únicos.

lactancia saludable
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El crecimiento y desarrollo óptimos del bebé, sino que puede prevenir enfermedades futuras como obesidad y diabetes. Dar el pecho, cuanto más tiempo mejor, protege a la madre frente al cáncer de mama y de ovario.

Las leches de todas las madres “alimentan igual” en el sentido de que tienen la misma concentración de los nutrientes principales, incluso aunque la madre no esté bien nutrida; su organismo priorizará el paso de nutrientes a la leche para garantizar la supervivencia de la especie. Sin embargo, la calidad de la dieta materna sí puede modificar la composición de su leche en cuanto al tipo de grasas o el contenido en antioxidantes y probióticos, que, aunque pueden considerarse nutrientes secundarios, siguen siendo importantes para regular la salud y el bienestar del bebé.

Lactancia bio y vegana

Una alimentación total o predominantemente vegetal y formada mayoritariamente por alimentos ecológicos es la mejor garantía para una salud óptima del bebé. Esta alimentación es rica en vitaminas, minerales y antioxidantes y es muy baja en pesticidas, restos de antibióticos, hormonas y metales pesados.

La mitad de las calorías de la leche materna proceden de las grasas, por lo que el consumo de frutos secos y semillas, así como aguacates, aceitunas y aceite de oliva virgen es muy beneficioso. Además, los ácidos grasos omega-3 se encuentran en gran cantidad en el cerebro y en los ojos del bebé, y contribuyen a un desarrollo intelectual y visual óptimo. La mejor fuente es el aceite de microalgas, que puedes encontrar en forma de suplementos. El pescado o el aceite de pescado no es una buena opción pues también aporta mercurio y otros metales pesados, que son perjudiciales para el cerebro y otros órganos.

Durante la lactancia ya no es necesario seguir tomando suplementos de ácido fólico, pero sí de yodo y de vitamina B12.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra

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Bio Eco Actual Diciembre 2023