Los profesionales de las Terapias Manuales, a menudo enfrentamos preguntas acerca de los sonidos que emiten las articulaciones. Las personas, generalmente desconocedoras, divagan en conjeturas sobre su causa y consecuencias. En este artículo aclararemos algunos de estos aspectos.

articulaciones
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Cuando escuchamos un sonido “limpio” al mover nuestras articulaciones (como cuando alguien manipula nuestra espalda), este ruido se origina en el líquido sinovial intraarticular presente en las articulaciones. Este líquido contiene varios gases, como nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono, que están separados entre sí.

Si movemos la articulación más allá de su rango, se crea un espacio adicional que provoca un cambio de presión, estos gases se liberan y generan ese crujido semejante a una pequeña explosión, a este sonido también se le conoce como cavitación. En este contexto, el sonido no proviene de la ruptura de tejidos ni del choque de huesos. De ser así, sería una técnica dolorosa y sin embargo es completamente indolora.

El líquido sinovial intraarticular contiene varios gases, como nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono

Cuando un especialista realiza esta técnica, puede resultar beneficioso, siempre y cuando exista una restricción articular. Esta técnica alivia la presión y fricción en las estructuras, aumenta la movilidad y libera los nociceptores, proporcionando alivio en las áreas dañadas. Son conocidas como manipulaciones articulares (técnicas de alta velocidad), y, realizadas por profesionales, no presentan una práctica de riesgo. Aunque no conocemos pruebas de daños a corto plazo, la repetición frecuente realizada por una persona no profesional y de forma no justificada podría aumentar la inestabilidad y el desgaste en la zona.

Pero no todos los sonidos son iguales ni tienen la misma causa

Hemos mencionado los más comunes y sobre los que más nos suelen preguntar, pero, es posible que algunos sonidos sean similares debido a la liberación de adherencias en tejidos blandos, como músculos, tendones y fascias. Estos sonidos pueden ocurrir sin atravesar una barrera articular, simplemente al estirar un músculo durante un estiramiento.

También son frecuentes los sonidos descritos como “arenilla”. En estos casos, podría deberse a un proceso degenerativo que causa la fricción de las carillas o estructuras articulares. La diferencia entre ambos sonidos suele ser evidente, ya que el sonido producido por los gases es un sonido más “fuerte y limpio” que solo se repite con el tiempo ya que requiere cambios de presión, mientras que el sonido generado por roce o desgaste es más tenue y se repite de forma más continua con un movimiento concreto.

No obstante, y pese a que como hemos indicado, estas técnicas son de muy bajo riesgo, existen otras opciones a las que un profesional puede recurrir si no quiere hacer uso de ellas.

Estas técnicas manipulativas que suelen producir sonido se conocen como Thrust, y, para que se produzca esa cavitación, se realizan con una baja amplitud, pero una gran velocidad, mientras otras técnicas articulares a nuestro alcance nos permiten desbloquear esa misma articulación y no suelen producir ese sonido, como son las técnicas funcionales o técnicas de palanca directa, indirecta o semi indirecta, que son realizadas también manualmente, pero de forma más lenta. También tienen un efecto positivo, pero no llegan a producir esa cavitación. Estas técnicas se adecuan en función de las necesidades de la persona que las recibe y también podemos distinguir y adaptarlas de varias formas, ya sea a nivel activo, pasivo o contra resistencia.

Autor: Gaby Díaz, osteópata Nº Socio COFENAT 2120

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Bio Eco Actual Diciembre 2023