La producción ecológica ha emergido como una respuesta necesaria a los desafíos ambientales y de salud a los que se enfrente nuestra sociedad. Sin embargo, el aumento de la conciencia ambiental de nuestra sociedad encierra una amenaza para la producción ecológica: el greenwashing.

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El greenwashing, o lavado de imagen ecológica, implica la promoción engañosa de productos o prácticas como respetuosos con el medio ambiente cuando, en realidad, no lo son, así de simple. Este fenómeno representa una amenaza significativa para la agricultura ecológica y, por ende, para la salud del planeta y de quienes dependen de ella.

La principal consecuencia del greenwashing es la confusión del consumidor. La marea de productos sostenibles, verdes, naturales, libres de… amparados todos ellos en normas privadas que florecen a cientos cada día, hace al consumidor pensar que todo es verde y sostenible, pero lo cierto es que se genera un impacto ambiental negativo. Cuando las empresas utilizan tácticas de marketing engañosas para promocionar productos como “verdes” o “sostenibles” o “naturales”, pueden, de hecho, estar contribuyendo a la degradación del medio ambiente. Esto ocurre cuando las prácticas agrícolas convencionales se disfrazan como ecológicas, lo que lleva a la utilización indebida de pesticidas, fertilizantes químicos y monocultivos que comprometen la salud del suelo y la biodiversidad. Además, el greenwashing puede debilitar la regulación y el desarrollo de estándares para la agricultura ecológica. Si las empresas pueden eludir fácilmente las normativas mediante estrategias de marketing engañosas, se debilita la efectividad de las leyes destinadas a proteger a los consumidores y al medio ambiente. Esto crea un ambiente propicio para prácticas agrícolas insostenibles que pueden tener consecuencias a largo plazo en la salud de los suelos, la calidad del agua y la biodiversidad.

Solo a través de la transparencia y la responsabilidad podemos preservar la integridad de la producción ecológica y asegurar un futuro más sostenible para nuestro planeta

Es por ello por lo que hay que reivindicar, ahora más que nunca, la hoja verde, sello europeo de la producción ecológica, símbolo de la garantía oficial de un alimento ecológico, sustentada en un reglamento público, aplicado para más de 450 millones de consumidores en todo el continente europeo. La hoja verde, acredita que el alimento que la porta, cumple con el reglamento europeo de producción ecológica, y acredita igualmente que contribuye de manera notable y demostrada a la lucha contra el cambio climático, que es el paradigma de bienestar animal sin necesidad de sellos adicionales, que defiende y mejora la biodiversidad, que genera un 30% más de empleo en las zonas rurales… en definitiva, que representa el verdadero concepto de sostenibilidad.

En conclusión, el greenwashing representa una amenaza para la agricultura ecológica y para la ambición ambiental de la sociedad. Es imperativo que los consumidores estén informados y sean críticos con las afirmaciones de sostenibilidad, y que los organismos reguladores refuercen las medidas para prevenir prácticas engañosas. Solo a través de la transparencia y la responsabilidad podemos preservar la integridad de la producción ecológica y asegurar un futuro más sostenible para nuestro planeta.

Autor: Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia

Artículo publicado en el Anuario Profesional 2023 – Tendencias 2024.

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