Conocer la naturaleza de la piel y qué le ocurre cuando es agredida por un tratamiento físico o químico, es la base para poder aplicar un tratamiento cosmético que responda a sus verdaderas necesidades. Lo primero que deberíamos preguntarnos es ¿qué necesidades tiene la piel? y ¿cómo podemos subsanarlas? Buscamos obtener una respuesta en las células, que se reflejará progresivamente en toda la piel. La piel tiende de forma natural a repararse, los mecanismos se activan, y si durante ese proceso le proporcionamos los nutrientes y activos adecuados, estaremos optimizando y ayudando a la piel a que recupere su equilibrio natural.

propóleo y los probióticos
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En cosmética natural, el propóleo, los probióticos y la aromaterapia científica son los cuidados de apoyo que la piel necesita. La combinación de los ingredientes adecuados estimula los procesos de reparación celular, reconstruyendo la barrera hidrolipídica y favoreciendo el funcionamiento de todas las células de la epidermis. Esto es una gran ayuda en el cuidado de la piel de la persona con la piel agredida por factores físicos y químicos, como es el caso de la piel durante los tratamientos oncológicos, la de las personas que trabajan en el exterior o en lugares en condiciones extremas y o expuestas a contaminantes ambientales. Ir recuperando tu piel tiene también una gran importancia psicológica y emocional. A mayor flexibilidad, elasticidad e hidratación, mayor bienestar.

Una barrera cutánea defectuosa permite la entrada de irritantes, alérgenos y microorganismos, lo que, unido a alteraciones del sistema inmunológico de la piel, da lugar a inflamación y una mayor sensibilidad. La alteración de la función de barrera se caracteriza principalmente por un aumento de las pérdidas de agua. El cosmético que nos pongamos tiene que ayudar a recuperar el manto hidrolipídico de la piel, a través del aporte de los ácidos grasos esenciales y ceramidas.

El propóleo es un ingrediente muy adecuado en el caso de agresiones a la piel ya que su riqueza en bioflavonoides y sustancias antioxidantes le confiere propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, reparadoras, además de radioprotectoras. Si unimos sus efectos a los de los probióticos, podemos ayudar a recuperar la flora cutánea que cumple múltiples funciones, como la de proteger contra las infecciones. Es uno de los mecanismos de protección más importante, que influye de forma clave en la salud de la piel.

Autora: Maribel Saíz Cayuela, Licenciada en Ciencias biológicas, PGD. Dietética y nutrición.

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Bio Eco Actual Marzo 2024