El licopeno es un flavonoide antioxidante de la familia de los carotenos. En el organismo humano se encuentra en la mayoría de los tejidos, especialmente en la sangre, piel, hígado, próstata, tejido adiposo y glándulas suprarrenales.

licopeno
©Bio Eco Actual. El tomate, fuente de licopeno

Fuentes

Se encuentra en el tomate y otras frutas de color rojo como la sandía, las naranjas sanguinas, el pomelo rosa, la papaya, la granada, el caqui, el albaricoque, el pimiento rojo, las zanahorias moradas, las bayas Goji y el escaramujo. El perejil, pese a ser verde, también contiene licopeno. Su aporte a partir de estas fuentes naturales es suficiente y no presenta toxicidad. La media en nuestro país está en 1,3 mg por persona y día. Su aporte está garantizado en una dieta vegetal variada y rica en tomates maduros, de cultivo ecológico y aderezados con aceite de oliva, que pueden llegar a aportar 4 mg por cada 100g, el peso de un tomate grande. Los tomates de tipo pera, especiales para usar en salsas son los que más licopeno contienen, hasta diez veces más que los de ensalada, 30 mg. Por el contrario, los tomates que se cultivan en invernadero, fuera de estación y se recogen todavía verdes apenas aportan licopeno.

Es insoluble en agua, pero se activa en un medio graso y con el calor. Por ello, todos los derivados del tomate, y especialmente las salsas fritas, o los asados aderezados con aceite, superan el aporte de licopeno en crudo, llegando a valores de 20 mg por cada 100g. Dos cucharadas soperas de kétchup o de salsa concentrada, proporcionan 3mg de licopeno.

Su aporte está garantizado en una dieta vegetal variada y rica en tomates maduros, de cultivo ecológico y aderezados con aceite de oliva

Otros alimentos ricos en licopeno son la sandía madura, que aporta 7,2 mg por cada 100 g, la guayaba, que ofrece 5,4 mg y la papaya con 2,6 mg, y el pomelo rosa, 1,8mg. Pero su biodisponibilidad es menor a no ser que se tomen tras una comida rica en grasas.

Propiedades

Su alto poder antioxidante es superior al de la vitamina E y los betacarotenos. Su acción neutraliza el estrés oxidativo de células y tejidos producido por los radicales libres. Se considera protector frente a enfermedades crónicas y degenerativas.

  • Acción antitumoral. Se estudia su protección frente a algunos tipos de cáncer, como reparador de lesiones tumorales. Concretamente, parece establecerse una correlación entre el consumo de licopeno y la prevención de cáncer de próstata, así como de colon, pulmón, digestivos y del aparato reproductor.
  • Protector visual. Aunque no se convierte en vitamina A, actúa como intermediario de apoyo en la síntesis de betacarotenos, luteína y zeaxantina en la protección de la mácula y la retina, protegiendo de la degeneración macular, la fatiga ocular, las cataratas y la ceguera.
  • Prevención cardiovascular. Reduce el colesterol y los ateromas que producen rigidez en los vasos sanguíneos. Por ello se considera protector frente a la hipertensión y los accidentes cardiovasculares.
  • Factor antienvejecimiento. Se relaciona su consumo con una mayor calidad de vida, mejor agilidad, memoria y concentración.
  • Antiinflamatorio. Refuerza el sistema inmune y las defensas frente a los daños inflamatorios.

Su alto poder antioxidante es superior al de la vitamina E y los betacarotenos

Suplementación

Con una dieta variada no es necesaria la suplementación. Pero si se utilizan complementos de licopeno, se considera segura una dosis de entre 15 y 45mg al día durante seis meses. Hay que tener en cuenta que, en forma de suplemento puede interactuar con los medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios. Igualmente, no se recomienda en caso de cirugía, porque puede retardar la coagulación de la sangre. En el embarazo y la lactancia se priorizará el aporte por la dieta.

Autora: Mercedes Blasco, Nutricionista, Master en Nutrición y salud

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