Uno de los secretos de la longevidad de los habitantes de la isla japonesa de Okinawa es el boniato. Okinawa es parte de las Blue Zones (Zonas Azules), regiones del mundo donde se concentra la mayor cantidad de personas longevas. Se estima que solo el 20% de la esperanza de vida está determinada por la genética, mientras que el 80% depende del estilo de vida.

La nutrición, en particular, es un factor clave en el envejecimiento y la longevidad. Tras analizar los hábitos comunes en las Blue Zones, se ha identificado que, además del bienestar emocional y las relaciones sociales, la alimentación basada en productos vegetales es uno de los pilares de una vida larga y saludable. En la dieta tradicional de Okinawa, el boniato es un alimento básico.
¿Pero qué hace del boniato un alimento tan especial para la longevidad?
El boniato, un superalimento
El boniato, al ser un órgano de reserva vegetal, es una excelente fuente de carbohidratos que proporciona energía. Además, su alto contenido en fibra y su bajo nivel de grasas saturadas contribuyen a un índice glucémico bajo. Esto no solo ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, sino que también está relacionado con un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes o ciertos tipos de cáncer.
Además de ser bajo en calorías, el boniato puede ayudar a reducir la respuesta inflamatoria. Otra de sus características más destacadas es su alta concentración en compuestos bioactivos, entre los cuales se encuentran los carotenoides, los compuestos fenólicos o la vitamina C. Estos compuestos, actúan como antioxidantes naturales en nuestro organismo y combaten el estrés oxidativo, una de las causas principales de la senescencia celular.
Boniato y suelos: una alianza natural para la agricultura del futuro
El boniato (Ipomoea batatas), perteneciente a la familia Convolvulaceae, es una especie subtropical, por lo que el clima de Okinawa es ideal para su cultivo. Una de las razones de su éxito es su facilidad de cultivo, ya que requiere pocos insumos. Además, posee la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico gracias a los microorganismos que habitan en su interior, una característica común en las leguminosas, pero poco frecuente en otras familias de plantas. Asimismo, el boniato establece simbiosis con hongos del suelo para formar micorrizas, lo que le permite mejorar la absorción de nutrientes. Gracias a estas adaptaciones, las plantas de boniato pueden obtener los recursos necesarios para su desarrollo de manera eficiente.
Estas son las características de las que se aprovecha el grupo de Agrobiología y Gestión del Suelo del Instituto de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Barcelona para regenerar suelos hortícolas empobrecidos. Mediante la combinación del cultivo de boniato con la adición de restos leñosos de poda, logran aumentar la fertilidad del suelo mientras obtienen cosechas competitivas y boniatos de alta calidad nutricional.

Los restos leñosos son una enmienda orgánica sostenible
Los restos leñosos, ricos en carbono, al triturarse e incorporarse al suelo estimulan la actividad microbiana, lo que favorece el incremento de materia orgánica. Gracias a la colaboración con el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma, donde se han realizado análisis de ciclo de vida, se ha demostrado que el uso de los restos leñosos como enmienda orgánica fresca, en comparación con su aprovechamiento para producir electricidad, reduce la huella de carbono, convirtiéndolo en un enfoque más sostenible.
One health: la revolución en la agricultura y la salud humana
Para alcanzar una vida longeva, no basta con una buena genética y nutrición; también es necesario un entorno saludable. Factores ambientales como la contaminación del aire y del agua, las sequías o las enfermedades infecciosas influyen directamente en nuestra salud. En el contexto actual de crisis climática y energética, con reservas de agua en declive y una inflación creciente, es imperativo adoptar soluciones sostenibles bajo el enfoque One Health (Una Sola Salud) definido por la Organización Mundial de la Salud. Este enfoque integral busca equilibrar y optimizar, de manera sostenible, la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.
La regeneración de suelos con boniato y restos leñosos es un claro ejemplo de cómo la agricultura puede alinearse con este modelo. Aprovechando residuos urbanos en agricultura, se promueve la economía circular, reduciendo desperdicios y mejorando la resiliencia de los suelos. A su vez, esta práctica contribuye a sistemas agroalimentarios más sostenibles, ya que disminuye la dependencia de fertilizantes sintéticos, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero y favorece la biodiversidad del suelo.
El cultivo del boniato en suelos regenerados no solo ofrece un alimento altamente nutritivo y accesible, sino que también robustece la seguridad alimentaria ya que mejora la calidad del suelo, aumenta la producción sostenible de alimentos y reduce la dependencia de insumos externos en un mundo donde la agricultura enfrenta desafíos crecientes.
Integrar estrategias regenerativas en la producción de alimentos no solo mejora la calidad del suelo y la sostenibilidad de los ecosistemas, sino que también tiene un impacto positivo en la salud humana. Y, como demuestran los habitantes de Okinawa, una alimentación basada en productos sostenibles y nutritivos como el boniato puede ser clave para una vida larga y saludable.
- Consultar las referencias bibliográficas
Autora: Marina Pérez-Llorca, PhD Depto. de Biología, Salud y Medio Ambiente, Fac. de Farmacia y Cs. de la Alimentación, Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA-UB).
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