Con la llegada de septiembre, se reanuda el colegio, cambian los horarios y bajan poco a poco las temperaturas. Este combo suele traducirse en los primeros mocos, estornudos y tos del otoño. Pero ¿es posible prevenir los resfriados en los niños y reforzar su sistema inmunológico de forma natural? La respuesta es sí, si cuidamos ciertos aspectos clave del estilo de vida, la alimentación… y contamos con aliados como el propóleo.

Rutinas saludables: el primer escudo
Los niños necesitan orden para funcionar bien. Después del verano, es fundamental retomar rutinas estables: acostarse pronto, levantarse a la misma hora y dormir entre 9 y 11 horas diarias según la edad. Dormir bien fortalece el sistema inmune y ayuda al cuerpo a recuperarse del desgaste diario. Por otro lado, el juego al aire libre también es imprescindible. Aporta vitamina D (clave para las defensas), reduce el estrés y estimula el movimiento, algo que mejora la circulación y refuerza la respuesta inmunológica natural.
Una alimentación sana protege y fomenta las defensas
Una dieta equilibrada es una de las herramientas más eficaces para mantener a raya los resfriados. En esta época del año, apuesta por frutas y verduras de temporada: manzana, calabaza, uva, zanahoria, remolacha…
¿Es posible prevenir los resfriados en los niños y reforzar su sistema inmunológico de forma natural? La respuesta es sí
Propóleo: el refuerzo natural que sí funciona
El propóleo es uno de los aliados más efectivos para reforzar las defensas de los niños en esta etapa. Se trata de una sustancia resinosa que las abejas elaboran con materiales vegetales y que utilizan para proteger la colmena frente a virus, bacterias y hongos. Diversos estudios han demostrado que el propóleo tiene acción antiviral y antimicrobiana, refuerza la mucosa respiratoria, actuando como una barrera natural, estimula el sistema inmune de forma suave, reduce la inflamación de la mucosa y protege frente a infecciones respiratorias leves.
Puedes encontrarlo en forma de jarabe infantil, spray bucal o ampollas, en gotas, sin alcohol. Se recomienda tomarlo después del desayuno, antes de ir al colegio, durante 2-4 semanas como tratamiento preventivo. Posteriormente seria recomendable establecer una dosis de mantenimiento.
Prevenir los resfriados no se trata de evitar todo virus o agresor externo —eso es casi imposible—, sino de dar al cuerpo de nuestros hijos las herramientas para responder mejor cuando llegue el momento. Con buena alimentación, descanso, contacto con la naturaleza y un refuerzo como el propóleo, los niños pueden afrontar el cambio estacional y la vuelta al cole con energía, buen humor… ¡y menos pañuelos!
Autora: Maribel Saíz Cayuela, Licenciada en Ciencias biológicas, PGD. Dietética y nutrición | Intersalabs – Mejora la calidad de vida de manera natural
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