Con la entrada en la escuela, niños y niñas ganan independencia, pasan más tiempo fuera de casa y comienzan a tomar decisiones por sí mismos. Esa mayor autonomía también afecta sus hábitos alimentarios.

nutrición infantil
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La vida social de los escolares puede ser intensa: recreos, meriendas compartidas, actividades extraescolares, fiestas de cumpleaños… En estos contextos, los niños observan lo que comen sus amigos y empiezan a compararse. Si hasta entonces la alimentación estaba dirigida casi exclusivamente por los adultos, ahora empieza a estar modelada por su entorno social.

Esta es también la etapa en que muchos niños y niñas entran en contacto con la publicidad, sobre todo a través de la televisión, los videojuegos o internet. La gran mayoría de los anuncios dirigidos al público infantil promueven alimentos poco saludables, como bebidas azucaradas, cereales refinados, bollería o tentempiés ultraprocesados. Algunos niñosas empiezan a recibir una “paga” semanal, y esto les permite empezar a comprar productos que no formaban parte de la dieta familiar.

Y no podemos olvidar que, en demasiados casos, el menú escolar, que también influye en los hábitos alimentarios, no alcanza los estándares de una alimentación realmente saludable. Para algunas familias, esto representa una lucha adicional: intentar modificar el menú con la ayuda de otros padres, o “compensar” en casa. En niños y niñas que no estaban habituados a ciertos alimentos poco saludables, la exposición a ellos en el comedor escolar puede hacer que empeoren sus hábitos previos.

Para muchas madres y padres, especialmente aquellos que han puesto especial cuidado en ofrecer una alimentación saludable desde el inicio, esta etapa puede ser desconcertante y frustrante. De repente, sus hijos rechazan alimentos que antes comían con gusto, piden otros que hasta entonces no conocían, o insisten en que “todos los demás” comen ciertas cosas y ellos no.

¿Qué podemos hacer? Es esencial mantener una actitud abierta y comprensiva, evitando imponer o prohibir. Puede ser conveniente mostrar cierta flexibilidad en entornos sociales, donde es difícil controlar todo lo que comen, pero seguir manteniendo los buenos hábitos en el hogar, aprovechando cada ocasión para explicar (con palabras y con el ejemplo) porqué elegir alimentos vegetales integrales, poco o nada procesados, y ecológicos, es tan importante para la salud. Recuerda que la educación, también alimentaria, es una carrera de fondo que se gana con pequeños pasos, repetidos cada día.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra | www.creciendoenverde.com

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