Originario del sur de Asia, bajo los pies de la cordillera del Himalaya, el mango se cultiva desde hace 4.000 años. Es la fruta nacional de la India, pero cautiva a cada vez más consumidores de todos los continentes.
El color brillante de su pulpa atrapa los ojos de todos aquellos que lo miran. Su aroma evoca a sensaciones exóticas y tropicales. Y su sabor dulce y ligeramente ácido, resulta muy refrescante, con notas que recuerdan a la piña o la naranja.
Una fruta con un gran poder antioxidante
El mango destaca por el color naranja y la jugosidad de su pulpa, pero no todo el mundo conoce sus beneficios nutricionales. Es una poderosa fuente de vitamina C, un nutriente esencial para la producción de colágeno, para mantener la salud de la piel, los huesos y los vasos sanguíneos, así como para combatir los radicales libres, combatir la inflamación y fortalecer el sistema inmune. Contiene vitamina A y betacarotenos, aliados para la salud visual, el mantenimiento de las mucosas y la función inmunológica. Su poder antioxidante se refuerza con su contenido en vitamina E, considerada un protector cardíaco.
Una pieza de esta fruta proporciona aproximadamente el 10% de la cantidad diaria necesaria de magnesio y potasio, minerales clave para la salud muscular y el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Entre otros beneficios, ayudan a prevenir la fatiga y los calambres musculares, además de contribuir a la regulación de la presión arterial.
Aporta ácidos depurativos, como el ácido tartárico y málico, conocidos como reguladores de la acidez, puesto que estimulan la producción de bilis para llevar a cabo una digestión adecuada. Contiene buenos niveles de fibra, que contribuye a regular el tránsito intestinal, prevenir el estreñimiento y mantener el correcto funcionamiento del sistema digestivo. Gracias a sus enzimas similares a las que podemos encontrar en las papayas y la piña, el mango propicia la asimilación de los macronutrientes, por lo que resulta muy fácil de digerir.
Es la fruta nacional de la India, pero cautiva a cada vez más consumidores de todos los continentes
Dulce o salado, múltiples opciones en la cocina
Los amantes de esta fruta tropical disfrutarán comiéndolo en solitario, sea como postre, merienda o snack en cualquier hora del día. Prepararlo es relativamente sencillo: tan solo hace falta cortarlo por la mitad con un cuchillo, hacer pequeños cortes en forma de cubo en la pulpa y retirarlos con la ayuda de una cuchara. Sin embargo, hay quien prefiere comérselo a mordiscos o en rodajas, añadiéndole un toque de sal o chile para realzar su sabor.
Pero más allá de eso, esta fruta puede ser un ingrediente muy versátil en la cocina. Combina bien con ensaladas, batidos funcionales y todo tipo de postres, ya sean bizcochos, cheesecakes, brownies, galletas o helados. También en platos salados, como salsa o como aderezo, para aportar un toque tropical a las cocinas de todo el mundo. Aporta un toque aún más refrescante al ceviche y al poke bowl, y le añade un punto sofisticado a los cócteles de las fiestas.
De la misma manera como ocurre con el aguacate, el mango sigue madurando a temperatura ambiente. Con el paso de los días, su pulpa se ablanda y su sabor se hace cada vez más dulce. Para conservarlo, se recomienda almacenarlo entero en el refrigerador (se mantiene correctamente durante unos cinco días). Otra opción es pelarlo y cortarlo en trozos pequeños para mantenerlo en el congelador (es recomendable consumirlo en un plazo de seis meses).
Autor: Redacción.
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