Con formación en Derecho y Diplomacia, Alessia Pappalardo ha trabajado en el sector público, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y, más recientemente, el sector financiero. Con un firme interés por las cuestiones de género y los enfoques holísticos y transversales, desde 2019 es CEO de Bioforce España A.Vogel, laboratorio farmacéutico especializado en fitoterapia, distribuidor exclusivo de la marca homónima del pionero suizo en medicina integrativa, Alfred Vogel.

Alessia Pappalardo, CEO de A.Vogel España

¿Cómo llegó la equinácea a Europa?

Quien comercializó y estandarizó el extracto para un producto seguro, eficaz y con la posibilidad de industrialización a gran escala fue Alfred Vogel. Es muy interesante celebrar este hito tan importante para una marca centenaria. En el mundo de los principios activos, los laboratorios que estandarizan, tienen criterio científico, gestión de auto control y también registro de medicamentos deben diferenciarse. Nuestros productos están avalados por estudios científicos y clínicos.

¿Cuándo se estableció A.Vogel?

En 1963 A.Vogel empezó a producir de forma industrializada y se constituyó Bioforce AG como laboratorio. Antes, el doctor Vogel producía fórmulas en pequeño formato para los pacientes de su clínica. La industrialización ocurrió por la necesidad y alta demanda de pacientes. Desde ese momento, en A.Vogel no se ha parado de crecer e innovar. La fórmula de Echinaforce® se ha ido perfeccionando con los años. No hemos parado de vivir situaciones históricas y tener ocasiones científicas para seguir consolidando su eficacia. Controlamos toda la cadena de suministro: desde el cultivo artesanal, hasta la fabricación del producto final.

«En el mundo de los principios activos, los laboratorios que estandarizan, tienen criterio científico, gestión de auto control y también registro de medicamentos deben diferenciarse»

¿Dónde está presente la marca hoy?

En más de 32 países. Mi familia decidió apostar por el mercado español en 1979. Echinaforce® fue el primer producto. Un llamado en un nuevo mercado, puerta por puerta acercando los beneficios de la equinácea purpurea, que entonces no se conocía.

Hoy podemos mirar hacia atrás y ver que todo el esfuerzo de una implantación exitosa de un laboratorio suizo ha apoyado enormemente la adopción de la cultura de la alimentación ecológica y la fitoterapia, de la salud integrativa y de la importancia de vivir en sintonía con la naturaleza en todo un país. Sin una evidencia científica, no podemos contemplar ni la innovación ni la capacidad de lanzar nuevos productos. A.Vogel siempre ha garantizado la excelencia. Desde la sede en Suiza hasta la comercialización internacional, nos hemos dedicado con entusiasmo a seguir este legado. En España estamos presentes desde hace más de 45 años.

¿Cómo se traduce esta filosofía en la gestión diaria?

Es una gestión muy distinta, cercana, amable, y esto solo se aprende con el tiempo y con la filosofía de marca que hay detrás de cada producto. El mejor legado que Alfred Vogel ha dejado en todos los países que exploró con curiosidad y respeto por la naturaleza. Es tan importante la parte industrial y de comercialización como el núcleo duro de la existencia de esta marca, que es la Fundación A.Vogel. Cada vez que un usuario «descorcha» un producto, es una fiesta, porque quiere decir que hemos completado satisfactoriamente la cadena de suministro. No es solo un negocio, es una pasión.

¿Cómo ha sido tomar el relevo de la familia?

Un relevo hoy en día no es trivial. Miro con mucha admiración al equipo que ha llevado la empresa hasta hoy y tengo una apuesta firme por seguir adaptándonos a los cambios y retos del mercado, intentando ser siempre fiel a mis principios.

«La cultura del autocuidado, de inconformismo y de rebeldía del usuario, ha aflorado»

En 2021 y 2022 el mercado de la alimentación cayó. ¿Qué pasó con el sector de los suplementos?

Hemos observado la aparición de nuevas marcas. A veces es complicado entender el valor añadido que desean aportar al mercado. El dilema con esta gran entrada nos plantea cómo afectan las tendencias o modas en autocuidado y lo que deberíamos valorar en los productos para asegurar una oferta de remedios de calidad y rigor científico.

¿El consumidor actual está preparado para asumir una responsabilidad activa en su propio bienestar?

La cultura del autocuidado, de inconformismo y de rebeldía del usuario, ha aflorado. En A.Vogel, trabajamos dos productos: los que lanzamos al mercado y la fundación sin ánimo de lucro A.Vogel Foundation, que se dedica a divulgar educación e información sobre hábitos saludables. Siempre hemos tenido este esmero y cariño para informar y estar cerca de nuestra comunidad.

Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor y Politólogo

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