En 2011, la Escuela de Salud Pública de Harvard presentó una propuesta alternativa al entonces vigente «Plato saludable» del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Su objetivo era ofrecer una guía alimentaria basada en evidencia científica actualizada y libre de las presiones de la industria cárnica y láctea. Así nació el Plato para Comer Saludable, conocido popularmente como el plato de Harvard.

comer mejor siguiendo el plato de Harvard
123RF Limited©dekazigzag

Los expertos de Harvard consideraban que el modelo del USDA, el «MyPlate», era demasiado vago, no especificaba qué tipos de alimentos priorizar, promovía excesivamente y sin respaldo científico el consumo de lácteos, y omitía diferencias cruciales en la calidad nutricional dentro de los grupos alimentarios, al no distinguir entre cereales refinados e integrales o entre proteínas saludables y no saludables.

El plato de Harvard divide visualmente un plato en cuatro secciones principales

  • Vegetales (la mitad del plato): frutas y verduras de todos los colores deben constituir el 50% de nuestra alimentación diaria.
  • Cereales integrales (un cuarto del plato): arroz integral, avena, quinoa, pan 100% integral… se desaconsejan los cereales refinados como el pan blanco o el arroz blanco.
  • Proteínas saludables (un cuarto del plato): recomiendan diversificar las fuentes de proteína, dando más protagonismo a legumbres, frutos secos, semillas, y derivados de la soja como el tofu, y reducir el consumo de carnes rojas y procesadas.
  • Aceites saludables: aunque no forman parte del plato visual, aconsejan cocinar con aceites vegetales como oliva y evitar grasas trans o parcialmente hidrogenadas.
  • Lácteos: otra diferencia notable respecto al «MyPlate» es la postura sobre los lácteos. Mientras el modelo del USDA enfatizaba el consumo de leche en cada comida, el plato de Harvard recomienda moderación: una o dos porciones diarias de lácteos, que se pueden sustituir por leche de soja enriquecida con calcio.

Además, este Plato promueve el consumo de agua como bebida principal, limitando zumos de fruta y evitando refrescos. Desde su publicación, el plato de Harvard ha sido traducido a más de 15 idiomas y adoptado por universidades, escuelas, clínicas y gobiernos de todo el mundo como material educativo de referencia. El plato de Harvard marca una dirección clara para quienes buscan comer de manera más consciente.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer
Bio Eco Actual Octubre 2025