Doble ración de caldo, otro plato de canelones, un bombón por aquí, un trozo de turrón por allá… Las fiestas navideñas suelen ir acompañadas de cenas de gala, grandes comilonas y sobremesas largas. Es una buena ocasión para rodearnos de los nuestros, compartir y darnos pequeños caprichos, por lo que es normal que nuestra dieta habitual se vea un poco alterada y, por lo tanto, aparezca alguna que otra molestia digestiva. No obstante, pasadas las fiestas, es un buen momento para escuchar a nuestro cuerpo y devolverle el equilibrio.

¿Por qué debemos cuidar de nuestra microbiota?
La microbiota intestinal (también llamada flora microbiana) es una comunidad de microorganismos que se encuentran en el tracto gastrointestinal. Son diversos y desempeñan funciones vitales para la salud física y mental: apoyan la digestión, participan en el metabolismo y la correcta absorción de los alimentos, y ayudan a mantener el sistema inmunitario en buenas condiciones, puesto que tienen capacidad de modular la respuesta inmunológica y fortalecer las defensas. También influyen en la salud mental, regulando la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo.
Cuando la microbiota pierde su equilibrio natural, lo que se conoce como disbiosis intestinal, pueden aparecer trastornos intestinales (hinchazón, diarrea, estreñimiento y gases, entre otros), además de ansiedad y depresión, que pueden debilitar las defensas naturales y afectar negativamente al bienestar general. Por eso, muchos profesionales de la salud sugieren prestar atención a la microbiota como parte del cuidado integral.
Consejos para afrontar la disbiosis intestinal
La alimentación es uno de los pilares de la salud y una de las piezas fundamentales para equilibrar nuestra microbiota. Adoptar hábitos saludables, como limitar el consumo de alimentos ultraprocesados y con exceso de azúcares, y optar por alimentos ricos en fibra, probióticos (bebidas fermentadas, kimchi, miso, tempeh, kéfir, vinagres naturales) y prebióticos (alimentos crudos y ricos en fibra fermentable) puede marcar una gran diferencia.
La suplementación también puede ser un gran apoyo. En particular, aminoácidos como la L-glutamina, que ayuda a reforzar la barrera intestinal y reducir la inflamación intestinal, así como la simbiosis de probióticos y prebióticos, pueden ser grandes aliados para promover el bienestar digestivo, mejorar la absorción de nutrientes y fortalecer el sistema inmunológico. En cualquier caso, acudir a un profesional de la salud es muy recomendable para resolver dudas y recibir una orientación personalizada.
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Autora: Ariadna Coma, Periodista
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