Vivimos una nueva “era de la proteína”. Las portadas de revistas de deporte, cocina y estilo de vida no se cansan de recordarnos su importancia; los pasillos del supermercado están llenos de yogures, galletas, bebidas (¡hasta agua!) y snacks “altos en proteína”; proliferan las apps para calcular la cantidad de proteína que ingerimos a diario, y cada mes aparecen nuevos estudios destacando su papel en la salud muscular, la saciedad o el envejecimiento saludable.

Pero ¿realmente necesitamos más proteína… o estamos sobredimensionando su importancia?
Las proteínas son nutrientes esenciales
No hay ninguna duda: no podemos vivir sin ellas. Están presenten en cada célula del cuerpo y participan en innumerables funciones metabólicas. La mayoría de hormonas, enzimas y neurotransmisores son proteínas. Las proteínas forman la estructura de huesos, músculos, piel y articulaciones, y son clave en el sistema inmunitario.
Sin embargo…
Irónicamente, este culto a las proteínas está llevando a mucha gente a una dieta desequilibrada y peligrosa para la salud. Y esto es porque todavía se asocia el término proteína con alimentos de origen animal. Aunque ya ha sido desmentido por la ciencia, aún persiste en algunos sectores el mito de que la proteína animal es superior en cuanto a calidad y digestibilidad.
En los países occidentales hemos llegado a la situación de que prácticamente nadie sufre carencia de proteínas, pero hasta el 90% de la población no llega a cubrir los requerimientos diarios de fibra. Y la fibra es un nutriente tan esencial como la proteína: sin ella no puede haber una microbiota sana que nos proteja de infecciones, equilibre nuestro sistema nervioso, proteja la salud de nuestro corazón y nos ayude a digerir y aprovechar los nutrientes de los alimentos… incluyendo sus proteínas.
Proteínas vegetales: el doble beneficio de la proteína y de la fibra
Hoy sabemos que el tipo de proteína importa tanto como la cantidad. Las proteínas vegetales no solo aportan todos los aminoácidos esenciales al mismo nivel que las animales, sino que además van acompañadas de fibra, antioxidantes y compuestos antiinflamatorios, vitales para la salud y ausentes en los alimentos de origen animal.
Todos necesitamos comer más alimentos ricos en proteína vegetal
Y dentro de las proteínas vegetales las legumbres merecen una mención especial: su consumo se asocia, estudio tras estudio, con mayor longevidad y mayor prevención de enfermedades crónicas. Son probablemente el alimento con mayor impacto positivo en la salud humana, y esto ha llevado a que las guías nutricionales de todos los países aconsejen aumentar su consumo. Las autoridades sanitaras españolas recomiendan un consumo mínimo de 4 veces a la semana e ideal, de una vez al día. Sí, legumbres a diario.
Proteínas para todos
Todos necesitamos comer más alimentos ricos en proteína vegetal, pero esta necesidad es más marcada durante el embarazo y la lactancia, pues se está construyendo un nuevo ser. Son especialmente importantes también para las personas mayores, pues junto al ejercicio regular, ayudan a prevenir la pérdida de masa ósea y muscular asociada a la edad.
Lo ideal es repartir el consumo de alimentos ricos en proteína en todas las comidas. Estudios recientes sugieren que incluir proteínas en el desayuno puede mejorar la saciedad, el control de la glucosa y la capacidad de atención. Tras el ejercicio físico, la ingesta de proteínas favorece la recuperación y el crecimiento muscular.
¿Proteínas? Sí, sin duda, pero recuerda: no todas las proteínas son iguales. Para obtener el máximo beneficio, elige siempre proteína vegetal.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.
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