La vuelta al trabajo, al colegio o a la rutina diaria suele venir acompañada de jornadas intensas, desplazamientos y poco tiempo para planificar qué comer entre horas.

Fit and healthy
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La evidencia científica coincide en que la calidad de los alimentos que componen nuestra dieta es uno de los principales determinantes de la salud. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan basar la alimentación en alimentos poco procesados o mínimamente procesados, con abundancia de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, limitando aquellos productos ricos en azúcares libres, grasas saturadas, grasas trans y sal.

No todos los snacks son iguales

Durante décadas, el concepto de snack se ha asociado a productos como bollería industrial, galletas rellenas, patatas fritas, chocolatinas o aperitivos salados. Sin embargo, estos alimentos suelen caracterizarse por una elevada densidad energética y un contenido importante de azúcares añadidos, harinas refinadas, grasas poco saludables y sodio, además de aportar poca fibra y escaso valor nutricional.

En cambio, los snacks elaborados con alimentos de alta calidad nutricional pueden contribuir a mejorar el perfil global de la alimentación y ayudar a cubrir las necesidades de proteínas, fibra, vitaminas y minerales.

Los snacks elaborados con alimentos de alta calidad nutricional pueden contribuir a mejorar el perfil global de la alimentación

Legumbres: un snack con respaldo científico

Las legumbres son uno de los grupos de alimentos más recomendados por las principales guías nutricionales internacionales. Garbanzos, habas, guisantes o lentejas aportan proteínas vegetales, hidratos de carbono de absorción lenta, fibra y minerales como hierro, magnesio y potasio.

Cuando se presentan en formato horneado o tostado, sin fritura y con cantidades moderadas de sal, constituyen una alternativa práctica y saludable frente a los aperitivos tradicionales. Su elevado contenido en fibra y proteína favorece la saciedad y ayuda a mantener niveles de energía más estables durante la jornada. La propia OMS recomienda aumentar el consumo de legumbres como fuente principal de carbohidratos complejos y proteínas vegetales.

Frutos secos: pequeños, pero muy nutritivos

Los frutos secos son otro de los alimentos cuyo beneficio está ampliamente documentado. Almendras, nueces, avellanas o pistachos contienen grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales, vitamina E y diversos compuestos antioxidantes. La clave está en elegir variedades naturales o tostadas, evitando aquellas con exceso de sal, azúcar o coberturas dulces.

¿Y el chocolate?

Las variedades de calidad con un alto porcentaje de cacao (preferiblemente superior al 70%) contienen una mayor cantidad de flavonoides, compuestos con capacidad antioxidante. No obstante, conviene recordar que sigue siendo un alimento energético y debe consumirse con moderación.

El mejor antídoto contra las máquinas de vending

Uno de los principales motivos por los que terminamos consumiendo productos poco saludables es la falta de planificación. Cuando aparece el hambre en mitad de una jornada laboral o escolar, la opción más cercana suele ser la máquina de vending.

Aunque su oferta está mejorando, sigue predominando la presencia de bollería, galletas, snacks fritos y bebidas azucaradas. Llevar un snack saludable desde casa es una estrategia sencilla y eficaz para evitar decisiones impulsivas.

Una bolsa de garbanzos horneados, un pequeño envase de frutos secos naturales o unas barritas de chocolate negro ocupan poco espacio, no requieren refrigeración y permiten responder al hambre con alimentos de mayor calidad nutricional.

 

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Sol Natural

Autora: Montse Mulé, Editora.

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