Cesare Roberto, nacido en Foggia (Puglia) en 1968, es el Presidente de Sarchio, destacada empresa italiana con sede en Carpi (Modena) especializada en la producción de alimentos ecológicos y sin gluten. Con su liderazgo, Sarchio -cuyo nombre deriva de la relación que la empresa tiene con el territorio y hace referencia a una herramienta agrícola de la tradición campesina, la escarda-, se ha convertido en una referencia en la producción ecológica y sin gluten en Italia y Europa. Su gestión se caracteriza por la calidad, la innovación y la fidelidad a las tradiciones culinarias italianas.

Sarchio fue fundada en 1982 siendo pionera en el desarrollo de la agricultura ecológica en Italia. ¿Qué motivó su creación y cómo era la empresa en sus orígenes?
El producto natural estaba en boca de todos. Era un concepto muy abierto, que no estaba definido, todos hablaban de producto natural pero su significado específico no se entendía bien. Con el tiempo, se empezó a hablar de cultivo ecológico. Tienes que respetar una normativa clara para definirte como ecológico, y esto para nosotros era un camino muy atractivo. Empezamos a cambiar todos los artículos que producíamos y comercializábamos a productos certificados como ecológicos.
¿En qué momento entraste en Sarchio y cuál fue tu motivación? ¿Cómo ha evolucionado tanto tu carrera en la empresa como la empresa en sí?
Empecé en 1989 como vendedor. Como he comentado, las palabras ecológico u orgánico no existían, y la gente no entendía qué era un producto bio, pero este contacto con la gente y con los productos ecológicos me abrió la mente y la visión. Así empecé a trabajar en Sarchio. En un principio, entré como empleado y también con una pequeña participación en la sociedad. Al principio éramos cuatro socios, y entre 1989 y 2014, terminé adquiriendo el 100% de la empresa. En todo este tiempo, transformamos la empresa comercial en un fabricante de productos ecológicos.
Para mí, no existe nada más sostenible que el cultivo ecológico y este es el camino correcto para respetar el medio ambiente, la alimentación y sobre todo no poner veneno encima de la mesa. Pienso que esto es algo que todos deberían tener presente, porqué, aunque se pueda regularizar el consumo de ciertos productos, es mejor evitar los riesgos.
¿Qué opinas sobre que la demanda de productos sin gluten haya crecido en los últimos años, incluso en personas sin intolerancia ni enfermedad celíaca?
En los últimos 25 años, hemos visto un aumento en las intolerancias alimentarias. No es que no existieran antes, pero no se buscaban con la misma asiduidad que ahora. La celiaquía es una enfermedad que solo puede ser tratada mediante una alimentación adecuada, donde no esté presente el gluten.
Hoy en día, hemos trabajado y mejorado en ese ámbito. Un producto con el sello sin gluten no lo realizamos solo para personas celíacas; lo hacemos para todos, aunque lo puedan consumir personas celíacas también. ¿Por qué muchas personas que no son celíacas consumen alimentos sin gluten? Lo hacen por una cuestión de digestión y porque, con el tiempo, hemos desarrollado productos sin gluten que son biológicos, con poco azúcar y grasas, adecuados para personas que cuidan su dieta.
Los productos sin gluten a menudo contienen más azúcar y grasa para compensar la carencia de gluten, ¿es el caso de Sarchio?
No, en absoluto. Estamos trabajando para evitar eso. Estadísticamente, muchas personas celíacas también son diabéticas, por lo que es importante que el producto sin gluten tampoco contenga azúcar. Por eso, hemos desarrollado varios productos, siendo la primera galleta en Italia y España que es ecológica, sin gluten y sin azúcar.
¿Qué papel juegan los valores éticos en la gestión diaria de Sarchio, y cómo se asegura la empresa de que beneficien tanto a los consumidores como a los agricultores?
Todos nuestros partners tienen que trabajar de forma sostenible. Me explico: deben garantizar que las personas en la agricultura trabajen en condiciones claras y justas. Además, hemos trabajado en la empresa para reducir el consumo energético, implementando soluciones para generar nuestra propia energía y utilizando materiales sostenibles para el envasado, como plásticos biodegradables. También hemos colaborado en proyectos de reforestación, como la plantación de 450 árboles en Roma. Estamos comprometidos con seguir desarrollando proyectos que ayuden a reequilibrar el planeta.
Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor y Politólogo
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