Montse Escutia, ingeniera agrónoma, responsable del departamento técnico y formación de la Asociación Vida Sana, es la responsable del proyecto CompartoClima, que busca identificar y promover estilos de vida resilientes y adaptados al cambio climático en España aprovechando el público vinculado a la Asociación Vida Sana y las ferias BioCultura, lugares de conexión de personas y empresas con una larga trayectoria dentro del camino de la sostenibilidad.

¿Qué es CompartoClima y cómo surgió la idea?
La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sacó en 2023 una convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2021-2030). Revisamos el tipo de proyectos que se podían presentar y vimos que una de las propuestas era recabar información de la sociedad. Y nos planteamos usar el escenario de la feria BioCultura, pues muchas de las personas que la visitan, y también empresas expositoras, están sensibilizadas con los problemas ambientales y aplican en su día a día acciones que les permiten una mejor adaptación al cambio climático. Así que el proyecto consiste básicamente en recopilar prácticas reales y concretas que permiten a una persona ser más resiliente frente al cambio climático. Lo hemos hecho a través de encuestas y talleres presenciales en la feria y también a través de un cuestionario online. Con la información editaremos una guía que estará disponible en mayo de 2025.
«Lo que hagamos en nuestro día a día para ser más resilientes nos va a ayudar a recuperarnos de una forma más sencilla»
¿Qué importancia tiene la resiliencia climática en el contexto actual de España?
Mucha, y lo que ha pasado con la DANA en Valencia es un claro ejemplo. Vamos a tener que estar preparados frente a episodios climáticos cada vez más extremos. Lo que hagamos en nuestro día a día para ser más resilientes nos va a ayudar a recuperarnos de una forma más sencilla. Uno de los aspectos que estamos recabando es la importancia de las redes sociales reales. Saber quiénes son nuestros vecinos y vecinas y cómo poder ofrecerles o pedir ayuda. Estar organizados porque frente a un imprevisto no podemos esperar que vengan las autoridades a sacarnos de apuro, al menos no en un primer momento. Las redes de ayuda mutua van a ser claves.
¿Qué objetivos específicos persigue CompartoClima?
A corto plazo nos hemos marcado objetivos relativos al número de personas que están participando en el proyecto. En total, con todas las acciones habremos entrevistado a unas 700 personas de las que pretendemos obtener al menos 300 prácticas en los distintos ámbitos que exploramos. A largo plazo nuestro objetivo es darle la máxima difusión a la guía que estará disponible en nuestra web y enviaremos a las personas que han participado y a una lista de 50 organismos públicos.

¿Qué ejemplos concretos de estilos de vida resilientes han identificado hasta ahora en el marco del proyecto?
Estamos seleccionando 26 casos ejemplares con diferentes perfiles: hombres y mujeres, que vivan en zonas rurales o urbanas, en distintas franjas de edad y situaciones económicas. Hay personas que realmente son un modelo de vida y vamos a darles un lugar más destacado en la guía, explicando más ampliamente qué es lo que hacen.
¿Cómo se recopilan estas prácticas a través de las encuestas y talleres que mencionan?
Nuestra compañera Katia Scherer es la científica especialista en este tipo de estudios. Ella, con el asesoramiento de otras personas también especializadas en estudios sociales, propusieron un modelo de encuesta y de taller participativo que se testó en BioCultura A Coruña, que fue la feria donde iniciamos el trabajo. A partir de allí se acabó de diseñar de manera que permitiese recabar el máximo de información de la manera más cómoda para las personas participantes. Nos daba miedo que la encuesta resultase demasiado pesada, porque es algo larga, pero nos hemos dado cuenta que a las personas que hacen las cosas bien les encanta contarlo y compartirlo.
«Con todas las acciones habremos entrevistado a unas 700 personas de las que pretendemos obtener al menos 300 prácticas en los distintos ámbitos que exploramos»
¿Qué papel juegan las ferias como BioCultura y la Asociación Vida Sana en la difusión de las buenas prácticas?
Siempre nos ha gustado destacar que BioCultura no es solo una feria, es un espacio de intercambio de conocimiento. Y precisamente la información es uno de los aspectos claves que estamos encontrando en el proyecto. Muchas de las personas destacan la importancia de estar bien informados, de conocer maneras de ser más sostenibles, redes de personas que trabajan en temas concretos y que puedan ayudarlas a resolver sus problemas.
¿Cómo contribuye el proyecto a reducir las desigualdades y fomentar sociedades más justas y sostenibles?
Si queremos adaptarnos mejor a los retos que nos plantea el cambio climático debemos tener claro que será necesario un cambio hacia una sociedad más justa. Estudios muestran que cuanta más desigualdad menos salud mental y física, y menos opciones de fomentar la entreayuda, la participación social y cívica, el compromiso político y comunitario. La desigualdad equivale a mayores tasas de violencia, delitos y menos esperanza de vida. Las actividades basadas en el cuidado y la confianza, a menudo voluntarias, tienen un impacto fundamental en el bienestar social y los altos niveles de capital social están vinculados a la acción colectiva y a sociedades más resilientes.
«Si queremos adaptarnos mejor a los retos que nos plantea el cambio climático debemos tener claro que será necesario un cambio hacia una sociedad más justa»
¿Qué recomendaciones podría dar a una familia española promedio para mejorar su resiliencia climática?
Estamos hablando de muchos ámbitos distintos y también muchas acciones en cada uno de ellos. Lo mejor es ver en qué ámbitos les resulta más fácil llevar a cabo cambios. Hay algunos que son relativamente sencillos como poner aireadores en los grifos para disminuir el consumo de agua, reducir el desperdicio alimentario organizando mejor la nevera, reciclar los residuos, subir y bajar las escaleras a pie, etc.; otros que ya suponen una mayor inversión como instalar placas solares, cambiar las ventanas para aislar mejor la casa o comprar un coche eléctrico; y otros con un mayor grado de compromiso como reducir la carne que se consume, apuntarnos a un huerto comunitario, aprender a reparar o desplazarnos en bicicleta. Lo que seguro que recomendaría a todas las personas es que dedicasen tiempo a conocer a sus vecinos y vecinas fomentando sus redes sociales reales, intentasen vivir sin tanta prisa y disfrutasen de las pequeñas cosas de la vida cotidiana que suelen ser gratuitas y nos alejan del consumismo.
- Más información sobre el proyecto CompartoClima en www.vidasana.org/compartoclima

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo
Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer Bio Eco Actual Enero 2025





























