Cuando hablamos de las grandes multinacionales productoras de refrescos Coca-Cola o Pepsi la polémica está servida. Coca-Cola ha sido acusada por The New York Times de financiar y apoyar a investigadores que sostienen que la epidemia de obesidad que sufre el planeta no es consecuencia de la mala alimentación sino de la falta de ejercicio, desviando de ese modo la atención sobre el consumo de sus productos y la ingesta calórica que conlleva, ocultando la relación concluyente entre el consumo de refrescos y la ganancia de peso.

La verdad que nos ocultan sobre los refrescos de cola

Es una estrategia de marketing que busca minimizar los riesgos para la salud que el consumo de refrescos azucarados conlleva enviando mensajes favorables para sus intereses. Y los reyes a nivel de refrescos son los de cola.

Sus refrescos han sido acusados de producir adicción, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, inflamaciones, hipertensión y aumentar los triglicéridos. El incremento del consumo de sodio puede provocar la aparición de edemas, daño renal, alteraciones del sistema nervioso y cambios en el equilibrio de los niveles de minerales del organismo (potasio, magnesio, calcio…) con la consiguiente descalcificación de los huesos.

Y por si todo lo anterior ya de por si no fuese suficientemente alarmante, uno de los ingredientes que se usa para la elaboración de las bebidas, el colorante artificial caramelo IV, causante de su característico color marrón y que no aporta ningún sabor, presenta riesgo de producir cáncer.

El caramelo IV, caramelo sulfito de amoníaco o caramelo a prueba de ácidos, a lo largo de su proceso de producción industrial y como resultado de reacciones químicas  de los azúcares con el amoniaco y sulfitos a alta presión y temperatura, forma una sustancia conocida como 4-metilimidazol. El Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos llevó a cabo un riguroso estudio de los efectos que tiene este subproducto y determinaron sin género de duda que el 4-metilimidazol es cancerígeno, estableciendo que causa tumores pulmonares, cáncer de hígado, de tiroides y leucemia en ratas de laboratorio.

Los niveles de 4-metilimidazol que se encuentran en la bebida dependen de las técnicas usadas para fabricar el colorante y del fabricante del producto. La cantidad máxima tolerada para un día por adulto es de 16 microgramos, pero en los estudios realizados se encontró que la concentración por lata oscilaba entre los 145 y 160 microgramos, que equivale a un porcentaje del 900 al 1000% de la dosis máxima tolerada para un adulto.

¡Es como para alarmarse! Vistos los efectos dañinos de estas bebidas sobre la salud humana se deben tomar medidas contundentes contra ellas y obligar legalmente a adaptar y modificar sus componentes hasta conseguir su inocuidad. Y en caso contrario prohibir su producción y comercialización.

Autor: Raúl Martínez, dietética y dieto terapia Homo toxicología

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