Probablemente al ver el titulo de este artículo hayas pensado pues sí, ¡se me olvida! Y es que a veces en lugar de masticar, tragamos o engullimos, sin darnos cuenta de qué estamos comiendo (por muy saludable que sea). A veces creo que se habla mucho de qué comer, cómo comerlo y de la calidad de lo que comemos, que es definitivamente importante, y poco del proceso de masticación que es clave para mantener y promover nuestra salud.

se te olvida masticar

Aunque es una obviedad, resulta que en el estómago e intestinos ¡no tenemos dientes!, así que el lugar donde empieza el primer paso para digerir el alimento (romperlo en sus unidades primordiales para poder absorberlas) es la boca, gracias a la acción física de trituración y a la acción química de algunas enzimas.

Masticar bien tiene más efectos beneficiosos de los que a priori podríamos anticipar: de hecho, prepara al resto del aparato digestivo para hacer bien su función al mismo tiempo que aligera el trabajo del mismo.

Además, en el propio acto de masticar se aumenta  la salivación (que a su vez aumenta la secreción de ácido en el estómago, necesario para digerir las proteínas), se segregan enzimas que inician la digestión de los hidratos de carbono (como la ptialina y la amilasa), se repone agua que puede estar faltando,  se estimulan los meridianos  del estómago e intestino, y se favorece la acción del sistema nervioso parasimpático (encargado de regular el proceso digestivo). Pero eso no es todo,  a un nivel más profundo, al masticar, cargamos al alimento con nuestra propia energía  y promovemos una mayor conciencia del ahora.

Es cierto que la prisa con la que vivimos, el estrés, o comer mientras hacemos otras cosas (ver la tele por ejemplo), nos sacan del momento presente y convierten la masticación en un leve acto mecánico inconsciente, así que te propongo lo siguiente: intenta una comida a la semana hacerla en un entorno que te de gusto verlo (mantel, flores, platos) y evita leer, la tele u otros ruidos. Siempre sentado y calmado (estar  de pie, el estrés y la tensión emocional  no favorecen la digestión) mastica con conciencia (mindful-eating), disfrutando de cada bocado y percibiendo los sabores, texturas y fragancia de tu comida; no hace falta que cuentes cada bocado (al final se hace aburrido), sino que mastiques hasta que sientas que ya no se puede más. Esto irá desarrollando poco a poco un hábito natural, que además ensalzará el sabor de tu comida. ¡Pruébalo, merece la pena!

Autora: Dra. Eva López Madurga. Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública nutrición y Macrobiótica – www.doctoraevalopez.com

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